Convocatorias cruzadas para recibir al papa

El Cardenal Jaime Ortega reunido con el presidente Raúl Castro. (EFE)
El Cardenal Jaime Ortega reunido con el presidente Raúl Castro. (EFE)

Los reyes de la tierra se alzan y los gobernantes se confabulan, se confabulan entre ellos contra el señor y contra su ungido

Rompamos sus ataduras en pedazos y liberémonos de sus yugos

El Mesías de Haendel

Dos convocatorias han llegado al pueblo cubano para recibir al papa Francisco, la del Partido Comunista y la del arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega. En ambas se dan detalles de la visita apostólica que el sumo pontífice de la Iglesia católica y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano realizará a Cuba entre el 19 y el 22 de septiembre.

El diario Granma califica previamente de cordial la bienvenida del Gobierno cubano y del pueblo de la capital y enfatiza que "Su Santidad podrá apreciar el respeto, afecto y hospitalidad, que todos le brindaremos, durante su estancia en nuestra Patria."

El cardenal ofreció una rueda de prensa con los periodistas de la capital en su despacho del Obispado cuyos detalles aparecen en Tribuna de La Habana (citada parcialmente en el portal Cubadebate) donde exhortó a los habaneros a que "reciban al papa con un espíritu abierto, receptivo, y no lo vean como alguien importante, distante, grande, sino como a un amigo cercano".

El órgano oficial del PCC, en su editorial de este martes 15, enfatiza en que Francisco "constatará nuestro patriotismo y el arduo y fructífero esfuerzo de la Nación por enaltecer al ser humano, por la justicia y la cultura; por ese mundo mejor que no es solo posible, sino indispensable."

'Granma' señala que Francisco "constatará nuestro patriotismo y el arduo y fructífero esfuerzo de la Nación por enaltecer al ser humano"

Ambos llamados, el político y el eclesial, hacen referencia a los 80 años de relaciones diplomáticas entre el Vaticano y la República de Cuba, pero el cardenal relativiza su importancia, resaltando que lo significativo es "lo que pueda hacer la Iglesia Católica, a partir de su autoridad, a favor del rescate de la confianza en el hombre, su capacidad para enfrentar los desafíos de la Historia en este momento, y de la Naturaleza, afectada por el hombre mismo, con el consumismo desmedido y la sobreexplotación de los recursos."

Cuando Granma resume los momentos más importantes en esas relaciones evoca "las visitas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a la Santa Sede en 1996, las realizadas a Cuba por los sumos pontífices Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en el 2012, así como el positivo encuentro sostenido, en mayo pasado por el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros Raúl Castro Ruz con el Papa Francisco, en el Vaticano."

Jaime, sin abandonar la primera persona del singular, recuerda: "En mi condición de Arzobispo de La Habana los he recibido, y siempre como Cardenal. Llevo 21 años nombrado como Cardenal por Juan Pablo II. Después él vino a Cuba y yo le di la bienvenida." Y más adelante continúa: "Lo recibo con mucho afecto. También fue una dicha recibir al papa Benedicto y a Juan Pablo II. He estado muy cerca de ellos, y tanto Benedicto como Francisco siempre han tenido gran conocimiento de Cuba, particular afecto hacia nuestra patria y cercanía hacia mi persona."

En lo que quizás haya sido el momento más chispeante de la conferencia de prensa realizada en el obispado de La Habana, uno de los periodistas le hizo al cardenal una de esas preguntas que clasifican como provocativas en el entorno de los medios oficiales: "Muchos se preguntan, ¿tocará el tema de Cuba?". A lo que Jaime Ortega, que casi nunca pierde la oportunidad de perder este tipo de oportunidades, respondió lacónico: "Este acontecimiento, sin lugar a dudas, dejará huellas en la vida de nuestra Iglesia y en la vida de nuestro pueblo".

“Este acontecimiento, sin lugar a dudas, dejará huellas en la vida de nuestra Iglesia y en la vida de nuestro pueblo”, respondió Ortega

Aunque las dos partes convocantes coinciden en afirmar que ha habido unidad de acción en lo tocante a los preparativos y en el aseguramiento de la base logística de la visita, es evidente que cada una toma el asunto desde ópticas diferentes. Mientras el cardenal enfoca la conducta a tener ante el papa con un tono más amoroso, el texto oficialista toma una distancia afectiva cuando orienta: "Escucharemos las palabras de Su Santidad con respeto y atención, mostrando que somos un pueblo educado y noble, que como digno anfitrión, le presentará su historia, cultura y tradiciones; inmerso en el proceso de actualización de su modelo socioeconómico, comprometido en la defensa de la soberanía nacional y en preservar sus conquistas sociales y alcanzar el mayor bienestar para todos sin exclusiones."

Lo demás es el programa, ya bastante divulgado, donde se ratifica un encuentro con el presidente Raúl Castro, la realización de las misas en las plazas de la Revolución en La Habana y Calixto García en Holguín, el encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos; el saludo a jóvenes y familias cubanas y la misa final en el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba. Ninguna de las dos fuentes volvió a mencionar que esté previsto un encuentro entre el papa y Fidel Castro.

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