Crimen cultural

Ilustración de Celia Cruz
Ilustración de Celia Cruz

Desde hace algunos años sigo un programa radial que se transmite los domingos de 6.00 a 9.00 de la mañana por la emisora cubana Radio Rebelde, irónicamente llamado Memorias.

Como amo la buena música cubana de todos los tiempos, soy una fiel oyente de este programa, pues además aprovecho para bailar un poco, a modo de ejercicio matinal. Tengo, y lo confieso, que hacer de tripas corazón para obviar los teques ‒"Viajar miles de kilómetros a comprar las matrices..." , "Cuando la Isla estaba bloqueada..."‒ que trasmiten, como suelen decir, para no olvidar.

Lo que se calla este programa es que ha sido el propio Gobierno revolucionario el que ha sometido a su pueblo a un criminal bloqueo cultural privando a más de tres generaciones de sus mejores músicos y cantantes por el mero hecho de haber emigrado después del año 1959 y de aquellos que, estando de gira fuera del país, no regresaron, como es el caso de nuestro gran músico y compositor Ernesto Lecuona, cuyo nombre estuvo prohibido mencionar en la radio hasta finales de los años ochenta. Igualmente fueron, y son aún, silenciados un buen número de músicos y cantantes como Celia Cruz y Olga Guillot, a quien, por primera vez, se atrevieron a mencionar el mes pasado, y emitiendo una de sus interpretaciones.

Tampoco parecen recordar que 'The Beatles' estuvieron prohibidos y sus discos perseguidos

Tampoco parecen recordar que The Beatles estuvieron prohibidos y sus discos perseguidos. Los que poseíamos algunos, teníamos que transportarlos cambiándoles las carátulas para evitar que nos fueran decomisados. Mi generación no puede olvidar que para escuchar la música de John Lennon había que hacerlo a bajo volumen y con la casa cerrada a cal y canto. Ahora, el británico no solo tiene una escultura en un céntrico parque habanero, sino que el antiguo club nocturno Atelier ha sido rebautizado como El Submarino Amarillo.

Creo que es hora ya, si queremos estar acorde a los nuevos tiempos y a los tímidos intentos gubernamentales de restablecer negociaciones con el país que siempre se nos ha presentado como enemigo número uno, de dar la bienvenida a esos grandes artistas cubanos que optaron por las libertades individuales, abandonando el país en busca de amplios horizontes culturales.

Le sugiero al director del programa, a todo el equipo y, en especial, a su guionista que rompan de una vez por todas con esos atavismos y acaben de poner esas voces silenciadas durante tantísimos años, además de dar datos sobre sus intérpretes, para no seguir perjudicando a nuestra cultura musical.

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