Cuba no existe en el debate democrático regional

VI Foro por la Democracia Latinoamericana celebrado en la Ciudad de México. (Eliécer Ávila)
VI Foro por la Democracia Latinoamericana celebrado en la Ciudad de México. (Eliécer Ávila)

Durante tres días transcurrió en la Ciudad de México el VI Foro por la Democracia Latinoamericana. Prominentes figuras del continente expusieron sus puntos de vista sobre temas como la educación para la democracia y los nuevos retos que enfrentan la libertad y el Estado de derecho de cara al futuro.

Entre los participantes estuvieron varios expresidentes como Andrés Pastrana de Colombia, Laura Chinchilla de Costa Rica, Carlos Mesa de Bolivia, Vinicio Cerezo de Guatemala, así como el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, entre otros reconocidos académicos y políticos.

A los cuatro cubanos presentes nos impresionó la forma evidente en que todos los panelistas obvian a Cuba de la discusión: es como si no existiera o no se pudiera hablar del tema. Todos afirmaron que la democracia en la región estaba consolidada en la mayoría de los países desde el punto de vista procesal e institucional y que los retos ahora giran en torno a su perfeccionamiento.

Los últimos tiempos han hecho cada vez más evidente que los cubanos estamos bastante solos en nuestra lucha

Como método de participación del público circulaban unas hojitas para poner preguntas pero por muchas que llenamos jamás se leyeron. Solo Yesenia Álvarez, directora de IPL en Perú, hizo referencia a la "hipocresía de los políticos del continente que prefieren ser diplomáticos y no criticar ni opinar sobre la falta de derechos en países como Cuba y Venezuela".

Los últimos tiempos han hecho cada vez más evidente que los cubanos estamos bastante solos en nuestra lucha. Pero al mismo tiempo tomar conciencia de eso será muy útil para no esperar más a que gobiernos extranjeros, artistas o papas nos representen.

Como detalle interesante podemos mencionar que el público estuvo constituido especialmente por jóvenes. Lo cual contrasta con la visión que algunos defienden sobre un notable divorcio entre las nuevas generaciones y los temas políticos.

El momento más esperado por todos fue un panel compuesto por representantes de países árabes, algunos de ellos protagonistas directos de las recientes revoluciones que sacudieron esa región. El mejor mensaje que pudimos captar de su experiencia es que acudir a la violencia como método de cambio rápido sin haber creado una base de ciudadanos conscientes de su responsabilidad cívica y seguidores de un proyecto claro y posible de nación, es una garantía para el fracaso y puede sumir a los países en el caos y la guerra civil, donde terminan tomando ventajas los que desde mucho antes invirtieron y manipularon desde la seguridad de la lejanía a los ciudadanos de menos luces.

Como reflexión final nos llevamos algo muy claro. Garantizar un cambio hacia adelante en Cuba pasa inevitablemente por hacer bien unas tareas previas que posiblemente no sean tan mediáticas ni rompan récords en las redes sociales, pero que van a garantizar la participación consciente de la gente en un proceso que deben entender y apoyar desde la confianza real en los actores del cambio. Para lo cual no se puede partir únicamente de la materia prima que nos brindan la indignación, la falta de recursos o el hambre. Es necesario sobre todo cultivar las ideas para la construcción de un mejor país a mediano y largo plazo, desde una plataforma realista y seria, que no caiga en la superficialidad de las fáciles panaceas.

Es necesario cultivar las ideas para la construcción de un mejor país desde una plataforma realista y seria, que no caiga en la superficialidad de las fáciles panaceas

En esa dirección, jugarán un papel muy importante el rescate del pensamiento, la capacidad de debate, la explicación, establecer lazos fuertes con los diversos grupos sociales del país, desde las élites intelectuales hasta los trabajadores, las mujeres, los estudiantes, los periodistas, los ancianos... Solamente lo que se articule desde ésta perspectiva integradora tiene posibilidad de éxito en el contexto actual y para lograrlo hay que mover unos ejes distintos a lo tradicionalmente visto. Pues la verdadera fuerza que mueve a la gente de todo el mundo son sus motivaciones personales, sus proyectos de vida, sus aspiraciones legítimas de progreso y bienestar.

Para la búsqueda de la felicidad nacimos y en ese sentido de manera involuntaria huimos del horror y nos acercamos a lo bello como si un imán natural nos atrapara. Cualquier esfuerzo político que no contemple esta realidad, simplemente no es viable.

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Nota de la Redacción: Eliécer Ávila es presidente del Movimiento Somos+

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