Raúl Castro en la ONU, del delirio a la cordura

El presidente cubano, Raúl Castro, en la Asamblea General de Naciones Unidas. (UN Photo/Amanda Voisard)
El presidente cubano, Raúl Castro, en la Asamblea General de Naciones Unidas. (UN Photo/Amanda Voisard)

El lunes 26 de septiembre de 1960 Fidel Castro dio un memorable discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas de casi 5 horas de duración. La retórica antiimperialista del líder barbudo impactó a los representantes de los países tercermundistas con frases lapidarias como "¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra!", o aquella otra de "a su señoría el delegado de Estados Unidos, aprovecho la oportunidad para decirle que hay muchas madres en los campos de Cuba y muchas madres en Cuba, esperando todavía sus telegramas de condolencia por los hijos que les asesinaron las bombas de Estados Unidos". En su desafiante alocución el comandante mencionó 148 veces el nombre del vecino país del norte.

Cincuenta y cinco años y tres días después, otro lunes, Raúl Castro ocupará el podio de mármoles verdes donde su hermano despotricó contra el presidente Eisenhower y los candidatos Nixon y Kennedy. Pero este 28 de septiembre el tono del presidente cubano será menos belicoso y sin lugar a dudas, mucho más breve. El bloqueo, la base naval de Guantánamo, la indemnización por daños y perjuicios y el cese de las transmisiones de Radio y TV Martí serán los puntos más álgidos de su agenda como condiciones para la normalización de las relaciones con Estados Unidos.

Quizá no quede ninguno de los testigos de la maratónica disertación de Fidel Castro, y tampoco han sobrevivido las promesas

Ya no existe la Unión Soviética y Cuba es la única dictadura en Latinoamérica, donde la última guerrilla ha prometido entregar las armas. Ya no hay colonias en África, y el peligro más grande que enfrentan los países desarrollados del mundo occidental no es el comunismo, sino el fundamentalismo islámico. Los líderes de todo el mundo están más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo global para salvar el planeta de sus peligros ambientales. Hoy el mundo es otro y Cuba no puede seguir siendo la misma.

La reunión, que durará tres días y cuenta con la participación de 150 jefes de Estado y de Gobierno, tiene como objetivo debatir los nuevos objetivos del desarrollo sostenible; se inauguró con la alocución del papa Francisco y en ella se escucharán las propuestas de Vladimir Putin y Barack Obama.

La presencia de Raúl Castro interrumpe una ausencia de 15 años de un mandatario cubano en la Asamblea General y será el preludio de lo que ocurrirá el próximo mes, cuando ese foro de la ONU vuelva a votar una resolución contra el embargo a la Isla. Se ha especulado con la posibilidad de que la delegación estadounidense se abstenga, lo que sería algo sin precedente en la política exterior norteamericana.

Probablemente entre todos los presentes no quede ninguno de aquellos que fueron testigos de la maratónica disertación de Fidel Castro. Tampoco han sobrevivido las promesas que aquel día hicieron de Cuba la isla de la esperanza. La tarea de Raúl Castro será la de borrar el delirio y demostrar cordura.

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