En busca del voto juvenil como sea

Mensajes llamando al voto en las próximas elecciones de abril. (14ymedio)
Mensajes llamando al voto en las próximas elecciones de abril. (14ymedio)

En la Avenida Independencia, sobre una valla publicitaria del mega proyecto del puerto de Mariel, destaca una convocatoria a las elecciones parciales del próximo 19 de abril. Aunque en el país está prohibido por ley que los candidatos realicen campaña electoral, sí se destinan recursos públicos para llamar a acudir masivamente a las urnas.

Se nota un esfuerzo para renovar la propaganda, que intenta "propiciar un cambio positivo en la actitud de la juventud cubana respecto a las elecciones municipales", como lo señalaba recientemente el periódico oficialista Juventud Rebelde.

Se trata, añadía el rotativo, de "una mirada tierna para atraer a quienes se inician en materia de elecciones, o para los mayores que agradecerían perspectivas comunicativas más frescas e innovadoras".

Para ello, un grupo de estudiantes y jóvenes profesores de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Superior de Diseño trabajaron bajo las órdenes de la Comisión Electoral Nacional (CEN). Se imprimieron numerosos carteles con diversos motivos, todos acompañando el logo de "VotoXCuba2015".

Lo importante sigue siendo que la masa participe, es decir, asista a las urnas y vote, no interesa por quién ni por qué

Una vez más, la CEN no consideró necesario acercar la política a los anhelos de cambio que piden a gritos numerosos ciudadanos e instituciones. Se limitó a darle superficial mano de pintura al proceso eleccionario con el objetivo declarado de "llegar a la juventud desde la juventud". Lo importante sigue siendo que la masa participe, es decir, asista a las urnas y vote, no interesa por quién ni por qué.

Con el sistema electoral intacto, el nuevo proselitismo es incapaz de ofrecer alternativas. Sin embargo, se ha dejado ver algo llamativo en las razones para tanto maquillaje, como la aceptación oficial de una pérdida de terreno en las mentes más frescas. Si la propaganda niega la existencia de una "ruptura generacional", el simple hecho de mencionarla revela indicios de inseguridad.

Ahora bien, ¿qué actitud muestra hoy la juventud hacia las elecciones, no sólo las municipales? ¿Por qué ha sido necesario iniciar un proceso de "cruzada juvenil", reflejado en los carteles desperdigados por toda la ciudad y en los medios de difusión?

Lejos de preocuparse por la política, la historia o el antiimperialismo, los jóvenes quieren divertirse y viajar. En resumen, vivir un poco. No les interesa tanto mejorar su entorno como huir de él, debido al pésimo precedente de sus padres, a los que consideran parte de una generación frustrada.

Para muchos de los que nacieron a partir de 1976 –año en que comenzó a funcionar el actual sistema electoral–, salir adelante y triunfar implica moverse por lo ilegal o abandonar el país. Saben que acudir a las urnas es un mero acto formal; y si bien no han perdido el miedo a manifestarse en público contra lo establecido, la falta de fe en todo les viene por herencia. Una boleta, o todo lo que ella implique, no traerá mejorías.

La batalla por conquistar el ideario juvenil ha cobrado una marcha frenética para los ideólogos del régimen que todavía se toman en serio su trabajo

Con el desmerengamiento de los viejos símbolos –sufrieron un golpe de gracia el pasado 17 de diciembre–, la batalla por conquistar el ideario juvenil ha cobrado una marcha frenética para los ideólogos del régimen que todavía se toman en serio su trabajo. Saben que ganar está difícil, aunque utilicen "comunicación de guerrilla" en forma de "conciertos, graffitis, SMS, banderolas en espacios públicos, repartición de volantes y conversaciones en redes sociales" para reforzar la campaña de participación.

No obstante al desgaste sistémico, la CEN ha logrado refrescar la imagen gracias a las vallas publicitarias con un diseño diferente o a los cintillos que aparecen ahora durante los juegos de fútbol, por ejemplo. Es cierto que este año no sólo hubo letreros rojos y negros con órdenes precisas –"a votar temprano", "mi voto por la patria" y otros del mismo estilo–, o garabatos en las paredes, o el imprescindible papelito por debajo de la puerta convocando a la "familia cederista".

Sin embargo, no es probable que cambie el espíritu de las elecciones en Cuba. La campaña para el voto masivo se le ha adornado un poco, es cierto, pero el espíritu sigue siendo el mismo y no se puede esperar ninguna variación en los resultados: como siempre, las votaciones culminarán sin duda con un "éxito" rotundo.

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