Las noticias invisibles del VII Congreso

El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante la lectura del informe central del VII Congreso del PCC en La Habana. (EFE)
El primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante la lectura del informe central del VII Congreso del PCC en La Habana. (EFE)

Las salidas más notables del actual Comité Central del Partido elegido en el VII Congreso son las de Rolando Alfonso Borges, quien hasta ahora dirigía el departamento ideológico dedicado a controlar los medios de difusión; Yolanda Ferrer Gómez, que se desempeñaba al frente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Parlamento y quien estuvo largos años como segunda de Vilma Espín en la Federación de Mujeres Cubanas (FMC); Agustín Lage Dávila, hermano del destituido Carlos Lage y director de un importante centro científico; Abel Prieto Jiménez, asesor para asuntos culturales del presidente; y Harry Villegas Tamayo, sobreviviente de la guerrilla de Ernesto Guevara.

A estas bajas se le suma más de un centenar de fallecidos, destituidos y retirados, que figuraban en la lista de los 150 miembros del Comité Central elegido en el V Congreso, que fue el último que celebró elecciones antes del recién terminado cónclave, pues en el VI no se cumplió ese paso. De los procedentes de aquella lista del año 1996 solo quedan 33.

Hay 32 que conservaron su puesto de aquellos que habían sido designados a dedo en los últimos 19 años. Llama la atención que Joaquín Bernal, el exministro de Cultura y muchas veces presentado como miembro del selecto grupo, haya quedado fuera de la lista junto a otros desconocidos que nadie echará de menos. Si las matemáticas no fallan, se supone que 77 son de nuevo ingreso, lo que representa más del 50%.

Si algo positivo ocurrió en el Palacio de Convenciones en estos días fue que no se cumplió la predicción de que una tendencia nepotista hiciera ascender a alguno de los herederos del apellido Castro

La percepción de inmovilismo resultante de una lectura de los documentos aprobados en el evento contrasta con esta notable inyección de sangre fresca, pero se refuerza por la permanencia en su cargos de la mayor parte de los miembros del Buró Político, y muy especialmente por la presencia de Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura, quienes han dado la impresión de ser los únicos que saben qué es lo que puede ser cambiado en el llamado proceso de perfeccionamiento del sistema.

Si algo positivo ocurrió en el Palacio de Convenciones en estos días fue que no se cumplió la predicción de que una tendencia nepotista hiciera ascender a alguno de los herederos del apellido Castro a la máxima instancia de las estructuras partidistas. Todo el mundo sabe cómo se confecciona la candidatura que "analizaron y discutieron" los delegados. No ha trascendido que alguien haya objetado un nombre o cuestionado alguna ausencia. Tal y como se diseñó, así fue aprobada por unanimidad.

Si se cumple lo planteado en relación a los requisitos relacionados con la edad, en el VIII Congreso solo podrán ser reelegidos muy pocos de los actuales miembros del Comité Central. Pero 2021 queda demasiado lejos para hacer vaticinios y en este juego no todo se decide porque se le de "agua a las fichas del dominó".

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