El ofendido sueco

Página de la Tribuna de La Habana con el artículo de Victor Fowler Calzada. (14ymedio)
Página de la Tribuna de La Habana con el artículo 'Negro, ¿tú eres sueco?'. (14ymedio)

El poeta y crítico literario Victor Fowler Calzada ha publicado en el blog Negra cubana tenía que ser una protesta y al mismo tiempo un llamado a la solidaridad por haberse publicado en el diario Tribuna de La Habana una columna de opinión con el título "Negro, ¿tú eres sueco?" dirigida a criticar al presidente Obama por su conducta durante la visita a Cuba.

El artículo en cuestión salió en la versión impresa del lunes y estuvo un tiempo inaccesible en la edición digital hasta que este miércoles el propio autor publicó una disculpa. La indignación de Víctor Fowler no se justifica solamente porque en su carné de identidad haya llevado una letra N en el acápite de color de la piel, sino porque aunque fuera rubio y de ojos azules tendría que sentirse indignado ante lo que evidentemente clasifica como un ataque racista.

Pero el columnista Elias Argudín del semanario habanero (que comparte con Fowler la letra N en su documento de identidad) solo intentaba hacer un chiste de mal gusto cuando aseguró "No cabe dudas, a Obama se le fue la mano. No puedo menos que decirle –al estilo de Virulo– "¡Pero Negro, ¿tú eres sueco?!"

A renglón seguido hace algo a mi juicio mucho peor cuando dice muy en serio: "Fuimos muy corteses, incluso al punto de dejarle hablar a solas (y a sus anchas) con los enemigos dentro de la propia casa".

A quien le molesta el adjetivo negro para identificar a un afroamericano debería dolerle también el estigma de "enemigo" para referirse a quienes piensan diferente

A quien le molesta el adjetivo negro para identificar a un afroamericano debería dolerle también el estigma de "enemigo" para referirse a quienes piensan diferente a los que nos gobiernan y no porque entre los trece cubanos que se reunieron con el presidente estadounidense hubiera tres dignos representantes de la gente de piel oscura, sino porque, para parafrasear un argumento del propio Fowler, habría que decir que por encima de las diferencias raciales que sean no debemos dejar ofensa política alguna sin reparar o enfrentar.

Víctor Fowler cuenta con la solidaridad de esos trece cubanos, incluyendo blancos y mestizos, porque el tema de la discriminación racial está presente en todas las agendas de la sociedad civil independiente. Parece mucho más grave que la discriminación por motivos políticos tenga aceptación pública en nuestra sociedad y que llegue a ser motivo de orgullo para quienes disfrazan de intransigencia revolucionaria su intolerancia ideológica.

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