Las preguntas de Ileana Ros-Lehtinen a John Kerry

Los republicanos tienen todo el derecho a tratar de derrotar a los demócratas, pero no tienen ninguno a hacerlo a costa del pueblo cubano

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen durante una intervención. (CC)
La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen durante una intervención. (CC)

Cuenta la prensa de Miami que congresista republicana de origen cubano Iliana Ros-Lehtinen preguntó al secretario de Estado, John Kerry, durante una audiencia en el Congreso, qué progresos ha tenido el Gobierno cubano como para que Estados Unidos le haga tantas concesiones y cómo justificaba que el éxodo masivo de cubanos se haya incrementado un 80%. Al mismo tiempo, le solicitaba la extradición de los responsables del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate y le recordaba que desde el anuncio del acercamiento se han registrado más de 8.000 arrestos en la Isla.

Si se tratara de un simple enfrentamiento político entre republicanos y demócratas por un aspecto cualquier de la política exterior de EE UU que no tenga implicaciones para la paz mundial, me abstendría de opinar, pero el debate afecta sensiblemente a los intereses del pueblo cubano al que la congresista Ros-Lehtinen siempre se ha preciado representar.

La nueva política no está concebida para un toma y daca, sino para eliminar a mediano y largo plazo las barreras que impiden al pueblo cubano poder ejercer su soberanía por él mismo

Sus preguntas al Secretario de Estado evidencian lo que todo el mundo sabe: ella no comparte las esencias, las bases de la nueva política del Gobierno de Obama y, para tratar de desacreditarlas, presenta sus medidas como "concesiones" al Gobierno cubano que no ha hecho nada para merecerlas.

Ese es el gran error de origen en que se sustentan sus preguntas, porque la nueva política no está concebida para un toma y daca, sino para eliminar a mediano y largo plazo las barreras que impiden al pueblo cubano poder ejercer su soberanía por él mismo, sin injerencias extrañas.

Siempre he creído que la política de bloqueos y presiones contra el Gobierno cubano por parte de EE UU afectaba en primer lugar al pueblo y no a los gobernantes, en tanto que ponía a la burocracia mandante en el papel de víctimas, servía para tratar de justificar sus desastres económicos, sus políticas represivas y antidemocráticas y, en última instancia, afectaba las necesidades mismas del pueblo, puesto que la burocracia nunca ha carecido de nada.

Algún defensor del entuerto dijo una vez que se buscaría matar de hambre al pueblo cubano para que éste se alzara contra el Gobierno. Sobran comentarios.

Estoy entre los que se sienten contentos con el cambio de la política de Estados Unidos hacja Cuba, pues su completamiento acabará de evidenciar que los gobernantes han sido los victimarios que han sacrificado al pueblo cubano con sus políticas estadocéntricas ‒dizque socialistas‒ liquidará todas esas justificaciones, no habrá manera de seguir imponiendo el actual control sobre la economía, la política, la prensa, la cultura, la educación, la salud pública, o de impedir que el pueblo cubano tome en sus manos la soberanía que le corresponde.

Nada de defender el socialismo que nunca fue, principal responsable del desastre nacional actual, sin dejar de reconocer que la política del embargo-bloqueo ha sido su fundamental sostén internacional. Quiten el puntal y verán el desplome. Pero parece que la congresista de origen cubano, en sus intentos por desacreditar al demócrata Obama no valora adecuadamente su política hacia Cuba.

La injerencia que solo sirve para estimular la unidad del pueblo cubano desde el más vulgar nacionalismo-antimperialista

Ese giro está concebido para surtir efecto a mediano y largo plazo, pasa por aceptar tal cual al actual Gobierno cubano y tiene como base principal algo que los que impusieron y mantienen el bloqueo-embargo nunca han entendido: somos los propios cubanos los que tenemos que arreglar este entuerto y no ninguna política de potencia extranjera. La injerencia que solo sirve para estimular la unidad del pueblo cubano desde el más vulgar nacionalismo-antimperialista.

Las preguntas de la congresista se sustentan en falsas premisas. Si se trata de cuestionar la política, váyase a las bases de la misma y no a unos supuestos efectos que nadie se propuso a corto plazo.

Quizás algunas de las respuestas a esas preguntas las podrían proporcionar muy bien ella misma y la bancada cubanoamericana en el Congreso que se han opuesto al llamado del presidente Obama a liquidar el bloqueo-embargo, con lo que siguen indirectamente incentivando el centralismo económico y político, impidiendo el empoderamiento de los cubanos y estimulando el éxodo y los arrestos con sus propuestas de leyes para eliminar la Ley de Ajuste cubano y su respaldo y estímulo a los grupos internos que están por la confrontación y no por el diálogo.

Los republicanos tienen todo el derecho a tratar de derrotar a los demócratas, pero no tienen ninguno a hacerlo a costa del pueblo cubano.

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