La ubicación de los restos de Fidel Castro junto a Martí divide a los cubanos

El mausoleo que guarda los restos de José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba. (Marie, Flickr)
El mausoleo que guarda los restos de José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba. (Marie, Flickr)

Genio y figura hasta la sepultura, el niño que nació en Birán, hizo la revolución armada desde la Sierra Maestra y gobernó Cuba casi 60 años desde La Habana, quiso que sus cenizas fueran expuestas para la eternidad en Santiago de Cuba, cerca de la tumba de José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia.

Esta podría convertirse en una de las más controversiales de todas las decisiones que tomó Fidel Castro a lo largo de su vida, por una sencilla razón: cuando más necesitamos ecuanimidad y cercanía entre todos los cubanos, esto podría estimular más divisiones, puesto que la figura de Martí es ecuménica, mientras la de Fidel es parcializada y, para muchos, contrapuesta a aquella.

La ubicación de los restos del expresidente cerca de los de Martí ya está siendo tomada como una ofensa y hasta como una provocación por una porción importante de cubanos, y es posible que algunos no descansen hasta verlos bien alejados de los de Martí.

Hay precedentes tristes en nuestra historia. Baste recordar las consecuencias de una supuesta ralladura en la tumba de Don Gonzalo de Castañón en la época de la Colonia o los disturbios durante el ataque armado y ultraje al recibimiento de las cenizas de Mella ya en la República en 1933. Aquellos hechos generaron mucha confrontación entre los cubanos y dejaron marcas imperecederas.

La elección de ese lugar, además de controvertida, demandará un enorme esfuerzo de seguridad y un gasto sustancial en recursos y medios para garantizar la protección de las cenizas

La elección de ese lugar, además de controvertida, demandará un enorme esfuerzo de seguridad y un gasto sustancial en recursos y medios para garantizar la protección de las cenizas. Dadas las previsibles amenazas, podría ser necesario un amplio despliegue de vigilancia, con cantidad de profesionales y medios técnicos sofisticados, porque las formas en que se intente retirar sus restos de allí pueden ser muy variadas.

La seguridad personal de Fidel Castro no descansaría con su muerte. Para evitar futuras complicaciones, sugeriría al Gobierno de su hermano que los restos del expresidente descansen solo unos pocos días en Santa Ifigenia y luego sean trasladados a un lugar menos controversial, donde puedan ser honrados por sus admiradores sin causar litigio, como por ejemplo la Sierra Maestra, símbolo de su lucha, quizás en el mismo Pico Turquino, el más alto de Cuba, donde hay un busto martiano colocado por Celia Sánchez, la inolvidable combatiente cercana a Fidel.

Algo así como lo que ha pensado para sí, en el II Frente, el general presidente.

Esa podría ser una sabia decisión del Gobierno de Raúl Castro y una contribución importante a la futura reunificación y la paz de la patria cubana, para la cual Martí será siempre el Apóstol, fundador de la nación y cobija de todos sus hijos, mientras Fidel Castro es considerado solo por sus seguidores como el más destacado de sus continuadores.

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