Hermanos al Rescate: un crimen que duele “como el primer día”

Miembros del exilio cubano recordaron, este viernes en Miami, el aniversario de la muerte de cuatro cubanoamericanos tras el derribo de dos avionetas de la ONG humanitaria Hermanos al Rescate por parte de la Fuerza Aérea de Cuba en 1996.

Las actividades conmemorativas comenzaron con un acto de homenaje a Manuel de la Peña, Carlos Acosta, Armando Alejandre y Pablo Morales, en el monumento en Opa-locka que los recuerda al cumplirse 21 años de la tragedia.

"Todos los años al recordarlos sentimos un dolor inmenso", dice Ana Ciereszko, hermana de Armando Alejandre, uno de los asesinados.

"Cuando el presidente Obama devolvió al espía responsable del asesinato de nuestros familiares fue muy duro porque ellos dieron su vida por salvar la vida de los demás, de balseros cubanos, muchos de los cuales han desaparecido en el mar", agregó.

La congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen también recordó a los asesinados y fustigó duramente a la administración Obama por la liberación del espía Gerardo Hernández, condenado por facilitar información al Gobierno cubano que permitió perpetrar el crimen.

"Nuestra nación debe defender a estos estadounidenses asesinados y asegurar que la justicia prevalezca para que las familias de estas víctimas puedan tener la paz final que tan profundamente merecen", dijo la congresista.

Un tercer aparato pudo escapar y pidió ayuda a las autoridades estadounidenses, que nunca se la brindaron

Hermanos al Rescate surgió como una iniciativa de aviadores civiles de varias nacionalidades y cubanos interesados en auxiliar a los balseros que escapaban de la Isla en frágiles embarcaciones, durante la crisis migratoria a principios de los años noventa. El fin de la Unión Soviética provocó la mayor crisis económica en la historia del país y miles de migrantes se lanzaron al mar con la esperanza de llegar a Estados Unidos.

Las dos avionetas Cessna 337 Skymaster, procedentes de Miami, fueron derribadas con misiles aire-aire por un caza MiG-29UB 900 y un MiG-23. Un tercer aparato pudo escapar y pidió ayuda a las autoridades estadounidenses, que nunca se la brindaron.

El Gobierno cubano acusó a la organización de tener "propósitos terroristas" y defendió el derribo de las avionetas con el argumento de que estaban en aguas nacionales. La organización, en cambio, dice que el derribo se efectuó en aguas internacionales.

Familiares de los pilotos cubanos asesinados se reúnen cada año para rendirles tributo. (14ymedio)
Familiares de los pilotos cubanos asesinados se reúnen cada año para rendirles tributo. (14ymedio)

"No ha habido justicia porque no hubo esclarecimiento de la verdad. Los hechos fueron ocultados cuidadosamente bajo la presidencia de Clinton y de Castro", dice José Basulto, de 76 años, presidente de Hermanos al Rescate y uno de los sobrevivientes de la tragedia.

"Fue una acción conjunta, cómplice, porque querían reanudar las relaciones entre ambos países", dice. Agrega que incluso en la Isla hubo prácticas del derribo de las avionetas y que le fue sugerido a oficiales norteamericanos lo que iba a ocurrir. "Fuimos expuestos al fuego enemigo y nadie nos auxilió", añade.

Según Basulto, los días que anteceden a cada conmemoración del derribo están llenos de recuerdos y son "muy tristes".

El encuentro se ha convertido en una tradición para recordar a los cuatro jóvenes cubanoamericanos

"Hermanos al Rescate fue un ejemplo de solidaridad humana con el pueblo de Cuba y para enseñarle al mundo la crudeza del sufrimiento del pueblo, capaz de suicidarse en el mar con tal de escapar de aquella dictadura", recuerda.

En la Universidad Internacional de la Florida (FIU) se realizó un acto conmemorativo en el que estuvieron presentes familiares de las víctimas y una amplia representación del exilio. El encuentro se ha convertido en una tradición para recordar a los cuatro jóvenes cubanoamericanos y, como cada año, se guardó silencio entre las 3:21 pm y las 3:28 pm, momento en el que las avionetas fueron derribadas.

"Mi hermano era mi primer bebé. Era apenas un muchacho cuando lo mataron", dice Mirtha Costa, hermana de Carlos Alberto Costa.

"Le encantaba estar reunido con todos en la familia. También era una persona muy alegre y siempre buscaba como hacer bromas a los demás", recuerda.

Tanto Costa como los demás familiares son responsables de la Fundación C.A.M.P., nombrada así por las iniciales de cada una de las víctimas del derribo.

La fundación apoya a diversas organizaciones que promueven la formación de jóvenes, como el Miami Dade College o la Universidad de Miami.

Los familiares de las víctimas honrarán su memoria con una Eucaristía en la Iglesia St. Agatha a las 7:00 pm este viernes.

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