‘Sexting’, la intimidad en las redes sociales

El 'sexting', el envío de contenidos eróticos o pornográficos a través de teléfonos móviles. (Pro Juventute/ CC)
Las mujeres son las principales víctimas del 'sexting'. (Pro Juventute/ CC)

Ahora Yusimí, llamémosla así para no hacerle más daño, lleva el pelo corto y teñido de negro. Se ve muy diferente al momento de ese vídeo grabado por un teléfono móvil en el que, con melena rubia y sin ropa, modelaba para su novio. Aquel simple divertimento, hecho en una tarde de intimidad, ha hundido su vida social y la ha convertido en una persona tímida y temerosa.

A pesar de la poca incidencia de Internet en la sociedad cubana actual, el filtrado de audiovisuales de contenido privado se ha vuelto un problema. Los especialistas llaman al fenómeno sexting, al mezclar las palabras sex y texting que aluden al erotismo enviado por mensaje de texto e imágenes desde los teléfonos móviles.

Muchas veces se pierde el control de esas fotos y vídeos, que terminan saltando de teléfono en teléfono e incluso colgadas en la red. Un caso así fue el que sufrió Yusimí, estudiante de preuniversitario en aquel momento, y cuyo cuerpo desnudo fue visto por todos su colegas de la escuela. "No volví a clase, no paraban de reírse y no me dejaban tranquila", cuenta con tristeza.

Su caso no es único. Hace algunos años varias jóvenes de la Universidad de Ciencias Informáticas protagonizaron una decena de vídeos eróticos que se convirtieron en virales. La mayoría de ellas nunca imaginó que sus cuerpos terminarían en las pantallas de computadoras y celulares de miles de personas. Una estuvo incluso al borde del suicidio.

"No quería comer, ni salir a la calle porque creía que todo el mundo me había visto desnuda", explica Yusimí. El tiempo ha pasado, pero el trauma no. Las imágenes llegaron hasta su barrio y lo peor fue cuando su padre y sus dos hermanos las vieron. "Estuve semanas sin poder mirarle a los ojos", recuerda.

“No quería comer, ni salir a la calle porque creía que todo el mundo me había visto desnuda”, explica una víctima

Fotos robadas de una computadora, sacadas de una cuenta de correo electrónico o enviadas a voluntad a la pareja que después cometerá la indiscreción de divulgarlas, terminan por arruinar vidas. Las mujeres son las principales víctimas, pues por roles sociales marcadamente machistas los hombres no son recriminados por exhibir su desnudez, sino aplaudidos por ello.

Norma, psicóloga y máster en sexualidad en el municipio Habana del Este, ha trabajado ya con varias adolescentes víctimas del sexting. La especialista reconoce que la situación está "fuera de control del individuo", que siente que no habrá manera de parar la transmisión de la imagen erótica y que será recordada durante el resto de su vida como "aquella muchacha del vídeo porno".

En el momento en que comienza la cadena de transmisión del material digital, muchas de las víctimas reaccionan con "deseos de desaparecer, esfumarse, que se las trague la tierra", cuenta la psicóloga. "Lamentablemente, en nuestras consultas todavía no tenemos programas y métodos enfocados en pacientes así, porque hasta hace unos años era un fenómeno desconocido; pero cada vez es más frecuente".

Entre sus pacientes, la que peor experiencia tuvo fue una muchacha de provincia que se había radicado en La Habana en casa de unos tíos. Estaba estudiando en un tecnológico y el novio la filmó en la ducha, sin pedirle permiso. "Al otro día el vídeo pasó de mano en mano y hasta los profesores de la escuela lo tenían en sus móviles", cuenta con detalles. "Una mañana intentó cortarse las venas, pero afortunadamente no falleció".

Durante varios meses, la joven asistió a terapia con Norma que la ayudó a superar la situación. "Al final regresó a su provincia, porque creía que allí, con menos computadoras y móviles, la gente no iba a saberlo". Sin embargo, "nada más llegar a su pueblito perdido en la nada, un niño la señaló y gritó que había llegado la encuerusa del vídeo".

Las memorias flash han contribuido a la difusión del sexting. Hace unos años, las fotos eróticas de una conocida actriz que trabajaba en una serie infantil terminaron costándole su trabajo. "Después de aquellas imágenes, que eran más artísticas que pornográficas, los padres de centenares de niños se molestaron mucho y escribieron al Instituto Cubano de Radio y Televisión para que la retiraran del elenco", explica la psicóloga.

La distribución viral de un vídeo de sexo explícito donde participaba una actriz, la dejó permanentemente fuera de los platós de filmación

Otro tanto le ocurrió a uno de los rostros más habituales del programa humorístico Pateando la lata. La distribución viral de un vídeo de sexo explícito donde participaba la actriz, la dejó permanentemente fuera de los platós de filmación. El escarnio y la burla también la han perseguido desde ese momento.

Muchas personas ven como algo inocente el envío por mensajería electrónica o MMS de imágenes en las que aparecen desnudas o semidesnudas sin pensar en las posibles consecuencias. "Me he hecho algunas", cuenta una adolescente que aún no ha cumplido la mayoría de edad. "Pero son solo para mi novio, él nunca las divulgaría". No sabe que muchos de los casos de sexting que han ocurrido en Cuba tienen como fuente una pareja airada que decide poner a la luz pública los detalles íntimos de su ex.

Para Yusimí los momentos más difíciles han pasado. Tuvo apoyo de su familia y tratamiento psicológico para superarlo, pero hay días en que aún tiene miedo a que la miren en la calle. "Ahora, cuando un hombre me mira, no sé si es porque le gusto o porque vio aquel vídeo y me reconoce. A veces, el fantasma del pasado vuelve y alguien en la calle me grita: 'oye, yo sé que tienes un lunar grande en la nalga derecha', y entonces me desplomo a llorar".

“Ahora, cuando un hombre me mira, no sé si es porque le gusto o porque vio aquel vídeo y me reconoce", asegura Yusimí

Norma asegura que es comprensible que en la sexualidad la gente explore el placer de tener fotos e imágenes eróticas de su pareja. "Es una forma de buscar el placer y nadie debe ser estigmatizado ni perseguido por ello, siempre que ocurra entre adultos", afirma. Y aunque parte de la sociedad está de acuerdo con esta afirmación, otra parte se suma a la condena de la víctima.

Las nuevas tecnologías han facilitado la difusión de imágenes que apoyan el erotismo, complementan la sexualidad y ayudan a recordar el cuerpo de la pareja, pero pueden también allanar el camino a la indiscreción y a la pérdida de la privacidad, y provocar un serio daño emocional en la víctima de sexting.

"No me dejan olvidar, no me dejan pasar la página", reconoce Yusimí, que se separó del joven que filmó el vídeo. Ahora, solo se desnuda con la luz apagada y después de comprobar que no hay ninguna cámara o teléfono móvil en la habitación.

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