Bicitaxis, una batalla por las calles

Bicitaxi en La Habana. (14ymedio)
Bicitaxi en La Habana. (14ymedio)

Una fina llovizna cae sobre la ciudad y Félix, bicitaxista desde hace 22 años, aprovecha para tomarse un respiro. A un costado del Capitolio de La Habana, el hombre rememora la protesta que el pasado lunes hizo un grupo de sus colegas frente a la Plaza de la Revolución. Exigían poder transitar por varias avenidas que ahora están cerradas al paso de los triciclos y menos acoso por parte de los inspectores.

De un bolsillo de la riñonera, extrae un bulto de papeles y los muestra con desazón. Son las multas de tránsito que le han impuesto en lo que va de año, una treintena de hojas dobladas y grises de tanto mostrarlas. Cada una lleva un sello donde se lee la palabra "pagada".

"Cada día tengo que salir con todos estos comprobantes encima", explica el hombre, y recuerda que una vez tuvo que pasar tres noches en una unidad de policía porque la base de datos con multas de tránsito no tenía actualizada su información. "Trabajan muy mal, a veces después de pagar todavía sale el nombre en la lista de los morosos", comenta Félix.

Alejandro apunta que aunque pagan licencia por realizar su labor, no tienen “derecho a pasar por muchas calles importantes, como Galiano, Reina y Monte”

Mientras detalla el acoso policial que reciben, llega otro bicitaxi al lugar. El conductor, Alejandro, se suma a la conversación y apunta que aunque pagan licencia por realizar su labor, no tienen "derecho a pasar por muchas calles importantes, como Galiano, Reina y Monte", detalla.

Las tres importantes arterias conectan varios municipios y durante décadas han sido las principales vías para este medio de transporte, muy usado por los cubanos en las distancias cortas. Sin embargo, los bicitaxistas denuncian que las restricciones viales se han cebado en ellos bajo la justificación de que se trata de avenidas para circular a mayor velocidad.

Yasiel Rodríguez, quien desde hace casi un lustro se gana la vida pedaleando, detalla que las autoridades les han informado que el paso de esos vehículos "es muy lento". Una justificación que no convence al hombre: "¿Nosotros no podemos pasar y pasan los coches de caballos con turistas que gestiona Eusebio Leal?".

Bicitaxistas de La Habana. De izquierda a derecha, Yasiel Rodríguez, Noslen López y Hector Hernández. (14ymedio)
Bicitaxistas de La Habana. De izquierda a derecha, Yasiel Rodríguez, Noslen López y Hector Hernández. (14ymedio)

Rodríguez enumera las calles por las que ya no es posible transitar en bicitaxi: "Monte, Monserrate, Zulueta, Prado, Egido, Industria, San Lázaro, la Avenida del Puerto y Cuba". Esta última "era una vía de La Habana Vieja donde siempre habíamos transitado sin problemas".

Las multas impuestas por violar esas restricciones viales van desde 700 a 1.500 pesos cubanos. La policía pesquisa con especial minuciosidad que los bicitaxistas no estén en la zona del Parque de la Fraternidad. Pero las multas no son el castigo más severo: lo peor es que el vehículo sea retenido en la estación de policía hasta que el conductor pague o aclare la situación.

Muchos bicitaxistas consultados consideran que se trata de una aplicación "excesiva" de la ley. Esa inconformidad llevó a unos cuarenta de ellos a transitar en una caravana hasta la Plaza de la Revolución el 10 de mayo, con la intención de exigir el fin "del abuso" contra el gremio. Hasta el momento no han recibido respuesta de las autoridades.

Entre las demandas que enarbolan estos trabajadores por cuenta propia está también la reapertura de las licencias para ejercer la ocupación

Para Noslen López, otro joven bicitaxista, la presión se ha hecho insostenible. "Hay que andar mirando para todos lados como si anduviera con armas o drogas", explica el estrés que siente durante su jornada de trabajo. El hombre se queja de los excesivos costos de mantenerse sobre los pedales, porque "hay que pagar esas multas, la licencia, la seguridad social, un seguro y si me enfermo tengo que sacar de los ahorros porque no dan ni un quilo en esos casos".

Entre las demandas que enarbolan estos trabajadores por cuenta propia está también la reapertura de las licencias para ejercer la ocupación. El joven cuenta que en la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) "llevan cuatro años y medio sin dar permisos para conducir un bicitaxi". Por esa razón debe trabajar bajo la categoría de "ayudante", una condición que limita su trabajo aún más.

"Si las autoridades no responden sobre este tema, el martes saldremos para la Plaza otra vez", asegura López, que no participó en la primera protesta. "Esta vez sí voy a ir porque el abuso se tiene que acabar, mientras más de nosotros vayamos, mucho mejor".

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