Peligro, hombres trabajando

89 personas fallecieron en Cuba el pasado año en alguno de los 11 accidentes laborales que se producen cada día en la Isla.

Un empleado dando “los últimos ajustes” en la fachada del Hotel Manzana Kempinski, en La Habana. (14ymedio)
En 2016 los accidentes laborales llegaron a 3.576. La Habana encabeza la lista de provincias con 27 muertes.(14ymedio)

Lo llaman "Manolo 440" porque hace unos años tuvo un accidente eléctrico en un edificio en construcción. Logró sobrevivir y desde entonces lleva como apodo el voltaje que casi lo mata. Tuvo suerte, no como las 89 personas que fallecieron en Cuba el pasado año en alguno de los 11 accidentes laborales que se producen cada día en la Isla.

Poco antes del 28 de abril, Día Mundial de Seguridad y Salud en el Trabajo, un obrero que pintaba la fachada del Hotel Plaza en La Habana trastabilló y cayó dos pisos hacia la calle. No llevaba consigo ninguna protección pero tuvo suerte y fue llevado al hospital.

Naciones Unidas cifra en 6.300 las personas que pierden la vida cada día en el mundo por accidentes o enfermedades relacionadas con el trabajo. Anualmente se producen más de 317 millones de siniestros laborales. Pero esos datos son solo una parte.

En 2016 los accidentes laborales en Cuba llegaron a 3.576 (144 más que en el año anterior). La Habana encabeza la lista de provincias con 27 muertes

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha llamado a erradicar esta práctica de "maquillar" los números y este año lidera una intensa campaña en la que considera fundamental que los países mejoren "su capacidad para recopilar y utilizar datos fiables sobre seguridad y salud en el trabajo (SST)".

En Cuba, la información sobre este flagelo rara vez se aborda en la prensa, aunque en los últimos años la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) ha publicado algunas cifras. Según esta entidad estatal, en 2016 los accidentes laborales llegaron a 3.576 (144 más que en el año anterior). La Habana encabeza la lista de provincias con 27 muertes.

El jefe del Departamento de Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Ángel San Martín Duporté, aseguró hace pocas semanas que "el 66% de las causas que originan los accidentes son referidas a la conducta inadecuada de los hombres y mujeres".

Sin embargo, los trabajadores señalan como causas principales de la siniestralidad laboral la deficiente organización, el caótico suministro de material de protección y la incompetencia de los sindicatos para exigir que se cumplan los protocolos de seguridad.

"Estas botas me las trajo un familiar desde Ecuador", cuenta un cortador de caña del Central azucarero Majibacoa en Las Tunas. El hombre, que prefirió ser llamado Ricardo para evitar represalias, asegura que son frecuentes "los cortes en manos y pies" entre los trabajadores agrícolas de la zona. "El tipo de calzado importa mucho, porque si es fuerte y alto las posibilidades de cortarse son menores".

Todos los que laboran junto a Ricardo van vestidos con viejos uniformes militares que les regalaron o compraron en el mercado informal. "No nos entregan ropa adecuada y, cuando viene, las tallas son pequeñas o demasiado grandes", se queja el cortador. "Hemos tenido compañeros que no tienen ni sombrero y han salido insolados de aquí, con mareos, dolores de cabeza y hasta vómitos", enfatiza.

La ropa y el calzado están comprendidos dentro de los equipos de protección personal que según el nuevo Código del Trabajo debe suministrar gratuitamente el empleador

La ropa y el calzado están comprendidos dentro de los equipos de protección personal que según el nuevo Código del Trabajo debe suministrar gratuitamente el empleador. Aunque una funcionaria del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social aclara vía telefónica a este diario que "cada empresa tiene autonomía para modificar esas cuestiones".

Damaris, jefa de una brigada de la construcción emplazada en Centro Habana, comenta que los obreros bajo su mando están "muy disgustados" porque ahora tienen que pagar la ropa y el calzado de trabajo. Con anterioridad ambas prendas "se entregaban gratuitamente" pero ahora "se les deduce del salario" y en respuesta los trabajadores se niegan a pagar la cuota sindical.

El Gobierno destina entre un 20% y un 30% del salario bruto mensual de un trabajador de la construcción vinculado al sector turístico a costear el seguro de vida. "Cuando alguno se accidenta se supone que ese dinero los cubre, pero la verdad es que sirve para bien poco".

Un trabajador accidentado tiene derecho a recibir prestaciones en servicios como los aparatos ortopédicos y las prótesis, según establece la Ley 105/8 de Seguridad Social. En cuanto a la compensación económica, obtiene una pensión por invalidez total o parcial que puede alcanzar hasta el 90% del salario. En el caso de muerte, el monto va a parar a mano de los familiares más cercanos como esposos o hijos menores de edad.

Para una persona con una salud delicada ese dinero apenas alcanza para un par de semanas. "Perdí tres dedos mientras trabajaba en los Ferrocarriles", cuenta Yasiel Ruíz, un técnico en explotación del transporte que ahora vende churros cerca de una escuela en Marianao.

El antiguo empleado estatal hubiera recibido por invalidez menos del equivalente a 5 CUC mensuales, así que decidió abrir su propio negocio. "Renuncié a la compensación económica porque era más papeleo que beneficios. Mi familia me ayuda y ya me he acostumbrado a no tener esos dedos, pero al principio fue difícil", confiesa. Asegura que el accidente en que sufrió la amputación fue provocado por "un fallo en el cierre de una jaula de traslado de reses", pero nunca llevó su caso a un tribunal laboral.

Un trabajador accidentado tiene derecho a recibir prestaciones en servicios como los aparatos ortopédicos y las prótesis, o pensiones por invalidez total o parcial que pueden alcanzar hasta el 90% del salario

Decisiones como la suya se repiten una y otra vez. El abogado Vicente A. Entrialgo León, especializado en Derecho Laboral, confirmó recientemente a la prensa oficial que en Cuba no abundan "las reclamaciones por este tema".

Pero no solo acecha el peligro en el ajetreo de las construcciones, el duro trabajo del campo o la rudeza ferroviaria.

Nuria tiene temor de contraer alguna enfermedad en el policlínico del municipio Plaza de la Revolución donde labora como estomatóloga. "Me dan tres pares de guantes al día y muchas veces se me rompen mientras estoy atendiendo a un paciente, pero no puedo cambiarlos", se queja. Considera que hay una escasa distribución de "útiles y elementos de higiene" para mantener el lugar limpio y "proteger a los pacientes y al personal".

La Oficina Nacional de Inspección del Trabajo (ONIT) debe velar por que estas situaciones no sucedan y reclamar "la responsabilidad administrativa" en caso de accidentes. Pero Nuria nunca ha visto un representante de esa entidad visitando las consultas del centro de salud donde trabaja. "Esto es como una ruleta rusa, cualquier día me toca una infección".

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