Un cuarto de los fallecidos en La Habana en 2015 fueron cremados

Funeraria Bernardo García cerrada por reparación. (14ymedio)
En 2015, fueron cremados en la capital 6.131 cadáveres de los 23.641 fallecimientos registrados en la provincia. (14ymedio)

La práctica de incinerar a los fallecidos se abre paso en Cuba, especialmente en la ciudad de La Habana. Durante el año 2015 fueron cremados en la capital 6.131 cadáveres de los 23.641 fallecimientos registrados en la provincia. Esta cifra deja muy lejos los 90 casos procesados en 2006, año en el que entró en funcionamiento el crematorio en el Cementerio Nuevo de Guanabacoa.

En la capital cubana están funcionando en estos momentos tres hornos crematorios que pueden realizar "24 incineraciones diarias, ocho por cada equipo", detalló este lunes el subdirector en funciones de los servicios necrológicos de la ciudad, José Ramón Rodríguez Yumar, al periódico Tribuna de La Habana.

El promedio de fallecidos diarios en la capital ronda las 65 personas, aunque en algunas jornadas los decesos han alcanzado hasta 90 personas, lo que agrava el déficit de nichos y bóvedas en los 21 cementerios con los que cuenta la urbe. Esta situación conmina a las autoridades a ampliar el número de hornos crematorios ante la creciente demanda de la población.

Para este año las autoridades del sector esperan adquirir un nuevo incinerador, que se ubicará en Santiago de las Vegas

La directora de Servicios Necrológicos de la capital, Deysi Álvarez Barrios, reconoce que las actuales limitaciones fomentan las "prácticas ilegales" y han dado "pie al lucro y la violación de las prioridades". En aras de agilizar el procedimiento u obtener un cupo, muchas familias aceptan pagar un extra por encima de los 340 pesos cubanos que cuesta la incineración de un cadáver o de los 115 CUP para el caso de los restos óseos.

Por una cantidad que se entrega de manera ilegal a los empleados y que varía de 20 a 50 pesos convertibles, los parientes acortan el tiempo de espera para recibir la urna con las cenizas del difunto. Esta práctica representa el doble o triple de gastos en comparación con los precios subvencionados que ofrece el Estado.

Sin embargo, pagar un extra no garantiza el proceso. Las roturas de los equipos han sido fuente constante de demoras y quejas en el crematorio de Guanabacoa, donde es común que alguno de los tres hornos esté parado por reparaciones o sobrecarga. Para este año las autoridades del sector esperan adquirir un nuevo incinerador, por un costo de 9.000 dólares, que se ubicará en Santiago de las Vegas, al sur de la capital.

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