‘Al aula no vuelvo si no me pagan un salario digno’, dice una maestra

Primer día de curso. (14ymedio)
Primer día de este curso escolar. (14ymedio)

El éxodo de los maestros ha sido, según la prensa oficial, el tema de una reunión la semana pasada entre la ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella, y los directivos de su administración. La funcionaria admitió que "hay cuestiones que son decisiones del país y se resolverán en el momento en que estén las condiciones creadas". Sus palabras no aplacan la insatisfacción de los trabajadores del sector por los bajos salarios y las malas condiciones laborales.

Según cifras brindadas por Velázquez Cobiella, en el pasado curso escolar, "427 trabajadores de la educación causaron baja por inconformidades con la evaluación; 166 por acercamiento a la residencia; 766 por mayor remuneración; 37 por inconformidad con los métodos y 2.343 alegaron problemas personales". Estos datos contrastan con la extendida opinión que apunta a los bajos salarios como el principal motivo para abandonar la profesión pedagógica.

"Yo dije que me iba para cuidar a mi mamá que estaba enferma, pero en realidad ya no aguantaba más el exceso de trabajo y los bajos sueldos", cuenta Cristina Rodríguez, quien se desempeñó como maestra de primaria por casi dos décadas en una escuela del municipio Cerro. Al igual que ella, muchos han esgrimido dificultades familiares o de salud para librarse de una carga demasiado pesada de llevar.

"La máxima dirección de la nación tiene conciencia y posee la voluntad de resolver el problema, mas eso se hará de manera ordenada y cuando la economía del país lo permita", dijo la ministra. Sus palabras fueron un jarro de agua fría sobre las expectativas del sector de la educación en materia salarial.

A mediados de este año los profesionales de la salud pública experimentaron un significativo aumento de sueldos, que fomentó las ilusiones de algo similar en otras ramas de servicios. Sin embargo, la medida no se ha extendido hacia otros ministerios.

Como una interrogante sin resolver queda la fecha en la que los educadores podrán recibir salarios más dignos

Entre las críticas que afloran en la discusión entre la ministra de Educación y otros funcionarios, hay el exceso de papeleo que lastra la labor docente. Cada maestro debe llevar una serie de documentos para informar de las incidencias en el aula y otros que incluyen información extra escolar, como evaluaciones de la familia, caracterizaciones de la comunidad y los consabidos reportes con más carácter policial que educativo. La ministra exhortó a limitar esa burocracia al registro de asistencia y evaluación y al expediente acumulativo de los alumnos.

En el país funcionan actualmente 10.366 centros docentes, cuyo imperativo principal es resolver el éxodo de maestros hacia otras profesiones. "Al aula no vuelvo si no me pagan un salario digno", asegura Martha Vázquez, que proviene de la educación especial. Una postura similar esgrimen miles de profesores dedicados a otras labores a lo largo del país.

Como una interrogante sin resolver queda la fecha en la que los educadores podrán recibir salarios más dignos y acordes con las exigencias económicas de la vida cotidiana. Mientras tanto, las aulas seguirán perdiendo a valiosos maestros, que terminarán detrás del mostrador de una cafetería o en el vacío del desempleo.

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