“Ser maestro no es rentable en Cuba pero te enseña a amar”

Para garantizar la presencia de un maestro frente al aula el Gobierno ha tenido que trasladar profesores de unas regiones a otras del país a otras. (Telesur)
Los daños en la calidad educativa provocados por la falta de preparación de los docentes emergentes aún están por medirse. (Telesur)

Enseñar a juntar las letras y educar a los niños es mucho más que un trabajo para Adrián, maestro de enseñanza primaria en Ciego de Ávila. El pantalón raído y manchado por el polvo de tiza muestra a las claras que no es de los más favorecidos con los cambios económicos que vive la Isla, ni siquiera con el reciente aumento de 200 pesos que recibió por atender a 27 niños de tercer grado.

En enero pasado, la Resolución 31 del Ministerio de Educación decretó un aumento selectivo de sueldo entre 200 y 250 pesos para aquellos docentes que tienen una mayor cantidad de estudiantes en el aula que lo normado en la educación primaria. En el caso de preuniversitario y la secundaria básica los maestros que impartan más de un programa lectivo también reciben un estímulo en metálico.

"El dinero no es lo principal en la vida, sino la realización y eso me lo da mi profesión", dice con un orgullo este maestro "emergente" de 29 años, graduado en los años en que la ausencia crónica de docentes hizo a Fidel Castro lanzar su Batalla de Ideas y graduar a miles de jóvenes como docentes con apenas ocho meses de formación.

El Ministerio de Educación decretó un aumento selectivo de sueldo entre 200 y 250 pesos para aquellos docentes que tienen una mayor cantidad de estudiantes en el aula que lo normado

En aquel entonces el anzuelo utilizado por el Gobierno fue la exención del servicio militar obligatorio y la posibilidad de obtener una carrera universitaria en la facultad de humanidades sin pruebas de ingreso.

La mayoría de los jóvenes que iniciaron el proyecto se marcharon tras los primeros años de esfuerzo en una de las profesiones peor remuneradas del país.

Los daños en la calidad educativa provocados por la falta de preparación de esos docentes emergentes aún están por medirse, aunque con la llegada de Raúl Castro al poder en 2006, ese, como el resto de los programas de la Batalla de Ideas cayó en el olvido.

"En enero nos subieron el sueldo. No lo quieren llamar aumento de salario porque solo afecta a quienes tienen más de 25 muchachos en el aula, pero al menos es algo", dice.

A comienzos de siglo Cuba se propuso mantener una matrícula de 20 alumnos por aula. El déficit crónico de docentes y el éxodo de profesionales a otras esferas mejor remuneradas impidió que tal propósito se mantuviera.

"Durante años he hecho ese mismo trabajo y no me lo remuneraban", lamenta Adrián.

"El sindicato de trabajadores solo funciona para marchar los primeros de mayo en la plaza. Jamás exigen nada".

Adrián tiene un sueldo de 570 pesos, unos 23 dólares. Vive con su madre, maestra jubilada de 68 años, y es el sostén del hogar. Su salario "no le alcanza", confiesa, por lo que a escondidas vende golosinas entre los alumnos a la hora del recreo.

"Si no fuera por eso, no podría llegar a fin de mes", asegura. "A fin de cuentas, a nadie le alcanza el salario en Cuba".

El salario medio de los profesionales de la educación apenas se ha incrementado en los últimos años. En 2013 era de 512 pesos, dos años después, de 537 pesos

Los docentes no pueden realizar actividades comerciales en las escuelas, pero muchos directivos hacen la vista gorda para evitar perder los pocos maestros experimentados que les quedan.

"Dicen que en algunas provincias, como Matanzas, a los docentes les venden productos alimenticios a un precio subsidiado. Si al menos hicieran eso aquí, no tendría que vender caramelos", agrega.

El salario medio de los profesionales de la educación apenas se ha incrementado en los últimos años. En 2013 era de 512 pesos, dos años después, en 2015, los datos oficiales confirman que el salario medio es de 537 pesos, unos 21 CUC, al mes.

El salario real actual, una vez deducida la inflación acumulada, equivale a apenas el 28% del poder adquisitivo de 1989, según cálculos del economista Carmelo Mesa-Lago.

Su madre, Elisa, recuerda los años en que comenzó como maestra Makarenko (método colectivista creado por el pedagogo ruso del mismo nombre) en los años 60 y dice que las dificultades de ahora no son nada comparadas a lo que le tocó vivir a su generación.

"Nosotros ganábamos 87 pesos al mes y para ser maestro tenías que subir al Pico Turquino y educar en lugares apartadísimos. No hay nada como enseñar, eso es enseñar a la persona a volar. Es la mejor profesión del mundo. Si algún día pudiera volver a nacer sería maestra nuevamente", dice.

En el pasado curso 2015-2016, hubo 4.218 docentes menos en comparación con el año anterior. La tendencia se viene acentuando desde el curso 2008-2009 en que las estadísticas oficiales comienzan a reflejar la hemorragia masiva de educadores.

"A pesar del salario que tienen los maestros y de las condiciones de trabajo en las que desempeñan su labor, son bastantes los que permanecen en sus puestos. Un cochero de la ciudad gana en una semana el sueldo de un profesional de la educación en un mes", dice Elisa.

La docente recibe una jubilación de 230 pesos al mes, unos 9 CUC. En las tardes tiene un pequeño grupo de seis niños a los que repasa por el precio de 2 CUC mensuales.

"Lo hago para ayudar a mi hijo. Tenemos que pagar el refrigerador, y la vida se ha vuelto muy cara: un litro de aceite cuesta casi un cuarto de mi jubilación, y de la leche ni hablemos. Por suerte tengo una úlcera y me dan leche de dieta", dice la maestra.

Adrián recoge cada tarde las 27 libretas de sus alumnos para revisarlas con detenimiento y corregir los errores ortográficos. Jhonatán, "un javaito (afrocubano) que se le escapó al diablo", lo ayuda a llevarlas hasta su casa.

"Ese niño con nueve años tiene a su madre presa porque era jinetera. Vive con su papá, que es alcohólico y lo golpea frecuentemente. Las únicas muestras de cariño que recibe son en la escuela", comenta Elisa.

"Ser maestro no es rentable pero te enseña a amar", dice emocionada la maestra jubilada. "A veces Adriancito le compra hasta los zapatos porque el niño no tiene con qué ir a la escuela".

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