Los monumentos a la desidia

Parque Ballinas, Busto a Martí, Observar las manchas en la marmolina utilizada para pintar la base. (Juan Carlos Fernández)
Busto a Martí en el Parque Ballinas de Pinar del Río. (14ymedio/Juan Carlos Fernández)

Dos adolescentes pasan frente a un busto ennegrecido por la falta de cuidado. La placa que identificaba la escultura se extravió hace años, pero alguien escribió con letra juguetona sobre la piedra el nombre de José Martí. El deterioro de la escultura no es un caso aislado: en la ciudad de Pinar del Río la desidia y el vandalismo se han apoderado de innumerables monumentos.

Las estatuas y obeliscos resisten a duras penas a las embestidas del tiempo y del saqueo. Muchos han perdido las tarjas o les han arrancado las letras que identificaban la figura histórica o el hecho homenajeados. En otros, los grafitis se han posado sobre el mármol o algún fragmento de la estatua ha sido arrancado. La depauperación material que atraviesa la urbe ha llegado también a estos sitios de memoria.

En conversación con 14ymedio, la especialista principal de la Oficina Provincial de Patrimonio, Nidia Cabrera, comparte la preocupación por el estado de los monumentos, aunque considera que se trata de "un problema nacional". La funcionaria considera que en muchas ocasiones "se necesitarían vigilantes", pero la entidad no tiene capacidad económica para contratarlos.

Las estatuas y obeliscos resisten a duras penas a las embestidas del tiempo y del saqueo

Cabrera explica que a veces no es el monumento el que está dañado, sino sus inmediaciones, que aparecen llenas de hierbas y con animales pastando alrededor". La especialista agrega que a veces "los responsables de los daños son los mismos habitantes de la ciudad, que se sientan en las bases a tomar bebidas alcohólicas y otras irregularidades".

En la Sociedad Cultural José Martí, Nery Carrillo explica que "los monumentos enclavados en lugares públicos, como las escuelas o los centros de salud, deben ser gestionados por la oficina de patrimonio, la empresa de comunales o por otra institución afín". "Que no lo hagan o lo hagan mal es otra cosa", agrega la funcionaria.

En situación de abandono se encuentra la escultura a las madres, obra del artista plástico pinareño Tiburcio Lorenzo, situada en el patio del desmantelado Hospital de Maternidad, que fuera trasladado hace años hacia otro inmueble. El futuro de esta bella estatua es incierto.

Al pasar cerca del busto dedicado a Isabel Rubio, en el preuniversitario urbano del mismo nombre, se divisaba un caballo mordisqueando los hierbajos alrededor del monumento. Al menos la escultura no presenta grandes daños, como sí es el caso del conjunto dedicado a las víctimas de la explosión del antiguo cuartel de la guardia rural, donde el moho ha crecido sobre la piedra y las grietas surgen por todos lados.

Nidia Cabrera considera que en muchas ocasiones "se necesitarían vigilantes", pero la entidad no tiene capacidad económica para contratarlos

Una incógnita es el destino de la tarja en el monumento a Rafael Morales, que desapareció y nadie da razones de ella hasta el día de hoy, y la del Apóstol en el parque Martí, retirada por trabajos de restauración hace un año y no regresada a su lugar. Al indagar sobre ellas, Nidia Cabrera guarda un prudencial silencio y solo dice que "ese problema ya se ha tratado", incluso "en el Consejo Provincial de Historia".

Sin embargo, la demora en reponer ambas inscripciones ha hecho crecer las suspicacias de quienes opinan que se intenta esconder la historia republicana. El parque Martí fue inaugurado, junto con la Carretera Central, en 1931, siendo presidente de la república Gerardo Machado, y la estatua de nuestro Héroe Nacional está considerada como una de las mejores existentes en Cuba. Por su parte, el busto en honor al patriota Sanjuanero Rafael Morales se inauguró en 1924, siendo presidente Alfredo Zayas. Ambas tarjas contenían esta información, igual a la que se encuentra en el puente sobre el río Guamá, en la Carretera Central. A esta le fue borrado con cincel, concienzudamente, el nombre de Gerardo Machado, así como el año y otras informaciones, todas labradas en bronce.

Guillermo Duarte, promotor cultural, considera que el deterioro de estatuas y monumentos "es consecuencia de una débil educación general y una inexistente educación cívica que conecte a la sociedad con sus tradiciones". El especialista se muestra pesimista y asegura que es necesario "crear un vínculo de amor, no solo con los monumentos, sino con la arquitectura, las obras de ingeniería civil, los sitios y hasta la ecología". Todas esas obras "que ofrecen una remembranza de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir" deben ser cultivadas, apunta. "En ellas radica la memoria fundacional de todos los pueblos", concluye.

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