La esperanza de muerte en Cuba

¿Qué hacer legalmente frente a los errores médicos cuando las familias tienen que lidiar con el dolor y la impotencia?

Collage médico
Documentos médicos. (14ymedio)

El doctor Abel Ramírez nunca pensó que esa noche de enero del año pasado tendría un desenlace fatal. Su madre, Nora Hortensia, fue ingresada en el Hospital Salvador Allende de La Habana. A las 32 horas los médicos declararon su muerte, aunque "el diagnóstico inicial hacía predecible la salida con vida de mi mamá", asegura.

Ante las sospechas de negligencia por parte del equipo médico, Ramírez inició por su cuenta, una serie de indagaciones clínicas. Se quejó ante el ministro y otros funcionarios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Acudió al director del hospital, a representantes de la Organización Panamericana de la Salud, a Mariela Castro como miembro de la Comisión de Salud del Parlamento Cubano. Del Consejo de Estado recibió el más sentido pésame, pero ninguna solución.

Denunció falta de higiene, presencia de mosquitos en el salón de terapia de una institución receptora de casos de dengue y cólera, maltrato psicológico, presencia de personal no calificado, negación de identidad de participantes en los hechos, fraude en elaboración de la historia clínica, además de mantener desaparecido dicho documento.

Ariadna Molina, ama de casa, también luchó contra lo que Ramírez califica como "abandono de gestiones por agotamiento". Luego de un embarazo aparentemente normal, su bebé nació con el abdomen inflamado y otros síntomas que la alertaron, pero los doctores le decían que todo era normal.

Le dieron el alta. Al día siguiente el niño comenzó con cambios de coloración y fiebre de 38 grados. Lo remitieron al servicio de neonatología del Hospital Pediátrico Arturo Aballí. Las especialistas de guardia dijeron que no tenía nada. Transcurrido un mes los galenos descubrieron un tumor en el hígado con necesidad de cirugía urgente.

"Cuando salieron del salón de operaciones me explicaron algo sobre quemaduras con ácido y otras cosas que no entendí, y veo que mi hijo tenía una pierna vendada y le supuraba. Hubo necesidad de amputarle la pierna. Me quejé a todas las instancias posibles, nunca pude tener en mis manos ningún documento médico probatorio sobre lo que sucedió", lamentó Ariadna.

Ramírez tuvo la audacia de fotografiar la historia clínica de su madre. Detectó que de seis páginas había aumentado a 26. La historia clínica es el documento médico legal más importante. Es un medio de prueba y ante una demanda o denuncia es rutinario que este sea el primer documento que se pide.

¿Qué hacer legalmente en estos casos cuando las familias tienen que lidiar con el dolor y la impotencia? Los médicos tienen la obligación de reparar las consecuencias de los actos u omisiones en el ejercicio de su profesión, según la Resolución 8 de 2005 del Ministerio de Salud Pública.

En esa resolución se dispone la creación, en las unidades del Sistema Nacional de Salud, de las Comisiones de Ética Médica a los efectos de iniciar expedientes de investigación a consecuencia de quejas o denuncias formuladas por las infracciones de las normas de conducta ética reguladas en el Reglamento Ramal Disciplinario de los Profesionales.

En julio de 2010, al menos una docena de médicos del hospital capitalino Calixto García fueron sancionados por un incidente de negligencia médica con un anciano herido

El error médico es de los más difíciles de demostrar en la Isla. Como en todas las esferas de la sociedad, el paternalismo y el amiguismo hacen posibles que hechos de negligencia e imprudencia médica queden impunes. No obstante, en julio de 2010, al menos una docena de médicos del hospital capitalino Calixto García fueron sancionados por un incidente de negligencia médica con un anciano herido.

En julio de 2013 el diario Granma publicó una nota sobre la sanción a 10 médicos y funcionarios de Salud Pública por las irregularidades ocurridas con un accidentado que requería atención de urgencia. Todo se dio a conocer por una carta enviada por una doctora al periódico oficial.

El Dr. Ramírez también denunció su caso a un periodista de un medio oficial, pero no recibió respuesta. Como último recurso formuló la denuncia 11 568/14 por el delito de homicidio por imprudencia. El pasado julio la Policía le informó del archivo del caso hasta que el MINSAP, sin límites de tiempo, dictamine lo sucedido.

Ariadna Molina, luego de agotar todas las posibilidades internas, envió una petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pero no recibido respuesta aún.

"¿Ha tenido usted la dicha de sobrevivir hasta los 70 u 80 años? Cuando usted se interese por la esperanza de vida en Cuba, piense que también han creado una para la muerte", dice con amargura el Dr. Ramírez.

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