La tercera hora de Cuba

Portada del último número de 'La Hora de Cuba'
Portada del último número de 'La Hora de Cuba'

La mayoría de las revistas independientes cubanas no llegan siquiera a su segundo número. Las dificultades para imprimir, las presiones institucionales y el agotamiento de sus editores, han puesto fin a decenas de publicaciones nacidas desde la sociedad civil en las últimas décadas. No parece ser el caso de La Hora de Cuba, que ha logrado salir de la maldición de un único número y presenta este agosto la que, sumada al número fundacional del pasado fin de año, se convierte en su tercera entrega.

Sin embargo, la constancia no es la cualidad que más resalta en la revista dirigida por Henry Constantin y que tiene como asistente de redacción a Inalkis Rodríguez. Su principal valor radica en estar hecha por un grupo de jóvenes inquietos, talentosos y que a pesar de la abulia cultural que por momentos domina a la más extensa de las provincias cubanas, han logrado un espacio para la escritura, la reflexión y la confluencia. La Hora de Cuba mantiene ese toque de tertulia entre amigos, de peña literaria puesta por escrito o de café que se toma alrededor de la mesa donde algunos leen poemas, ensayos y artículos.

En este número se destaca un texto sobre la Cultura de violencia firmado por Sol García Basulto y que aborda los resortes de la agresividad y la intolerancia que con tanta facilidad se activan en el cubano de hoy. Un acercamiento al grito, el golpe y el insulto con los que convivimos día a día y han pasado a integrarse en nuestra realidad y formar parte intrínseca de ella. La transmisión dentro de la familia de esas conductas violentas es una de las preocupaciones de la autora quien se mueve entre los estudios sociológicos y la labor informativa.

No podía faltar en esta revista pensada y hecha por jóvenes del siglo XXI un artículo acerca del impacto que está logrando la apertura de 35 puntos WiFi de navegación

No podía faltar en esta revista pensada y hecha por jóvenes del siglo XXI un artículo acerca del impacto que está logrando la apertura de 35 puntos WiFi de navegación a internet a lo largo de la Isla. En lugar de imponer un criterio editorial, la publicación indaga, busca respuestas, satisfacciones y críticas entre usuarios del nuevo servicio. Una mirada desde Camagüey, donde la ciudad se ha ido transformando con la señal inalámbrica y la ansiedad de los residentes por asomarse a la gran telaraña mundial.

Muy recomendable la entrevista con Yuliet Cruz, la versátil actriz que acaba de tener una temporada muy exitosa con su participación en la obra teatral Mecánica. Ese rostro que hemos visto transmutarse en campesina de monte adentro, empresaria exitosa que sólo piensa en el dinero, lesbiana dispuesta a defender la relación con su pareja del mismo sexo y una infinita cantidad de excelentes interpretaciones, ahora se nos muestra en esta conversación con Henry Constantin, como la mujer detrás de los personajes y desmenuza sus tropiezos y aspiraciones en las tablas cubanas, la pantalla chica el cine.

Rafael Almanza por su parte, provoca desde la reflexión que lleva por título Un mercenario fabulosamente útil, mientras de obligada lectura resulta Una ofrenda para Tarkovski, firmado por Susana Vázquez Vidal. Por su parte, El bosque en los bolsillos refuerza a Inalkis Rodríguez como una reportera de la naturaleza, que ríe junto a las maravillas de la flora y la fauna cubana, pero sufre con los daños a árboles y ríos, la contaminación y el maltrato animal.

Al terminar de disfrutar de este número II de La Hora de Cuba quedará el deseo de que sus realizadores sigan rompiendo la maldición de tantas revistas independientes que han vivido poco tiempo.

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