El usufructo de la tierra, una propiedad a medias

Juan José Muñoz, usufructuario de 83 años, en el portal de su casa. (14ymedio/Juan Carlos Fernández)
Juan José Muñoz, usufructuario de 83 años, en el portal de su casa. (14ymedio/Juan Carlos Fernández)

La tierra y el hombre que la trabaja terminan pareciéndose. La piel se vuelve áspera y oscura como el suelo recién arado y el rostro se llena de surcos donde podrían plantarse semillas. Así es Juan José Muñoz, quien a sus 83 años se ha fundido con el terreno que recuperó hace pocos años en usufructo, después de que se lo quitaran, décadas atrás.

Al anciano, de ojos vivos, se le puede encontrar en el kilómetro ocho de la carretera a La Ceniza, próxima a la ciudad de Pinar del Río. Forma parte de los 2.596 agricultores que desde 2012 han recibido tierras en usufructo en la provincia, para un total de 14.486 hectáreas que ahora están gestionadas por campesinos privados.

"Sembrar tabaco me calma el alma, es lo que aprendí de mi padre desde que tengo uso de razón, y me gusta", dice Muñoz. A pesar de su avanzada edad, le quedan energías no sólo para el cultivo, sino también para cortar leña, cocinar y hasta hacer alguna que otra broma cuando alguien pasa junto a su humilde casa.

"Yo nací aquí y me crié trabajando con mi padre, mis tíos y dos hermanos varones, en este mismo lugar", narra. Sin embargo, a finales de la década del sesenta la planificación estatal decidió utilizar el terreno para cultivar cítricos. "Nos prohibieron sembrar tabaco", cuenta con pesar, aunque afirma: "No me la pudieron quitar toda y me quedé con una hectárea".

Al perder lo que había sido el centro de la vida que conocía, a Muñoz lo emplearon en el combinado de cítricos ubicado en la carretera hacia La Coloma, pero, refiere, "no nací pa' estar ocho horas dando vueltas dentro de una fábrica, así que pedí la baja y volví pal campo". En la única hectárea que le quedaba crió gallinas, cerdos y hasta cultivó un poco de tabaco. "No me lo podían prohibir porque esta era mi tierra", reafirma con un brillo un tanto salvaje en la mirada.

Con la aprobación en 2008 del decreto ley 259, el Gobierno de Raúl Castro permitió "entregar en usufructo bienes de propiedad estatal a personas naturales o jurídicas"

"Así estuve una tonga de años hasta que volvieron a permitir cultivar tabaco en grande, porque el cítrico nunca dio resultados; después llegó eso del usufructo y pedí las cinco hectáreas que siempre nosotros habíamos sembrado de tabaco", y recalca, señalando alrededor de su casa: "Las de siempre, las de cuando yo era chiquito".

Con la aprobación en 2008 del decreto ley 259, sustituido por el decreto ley 300 en 2012, el Gobierno de Raúl Castro permitió "entregar en usufructo bienes de propiedad estatal a personas naturales o jurídicas". Los interesados pudieron a partir de ese momento solicitar terrenos no mayores de 13,42 hectáreas y por un término de hasta diez años, renovables en plazos de 10 años.

Así fue como el viejo Muñoz volvió a trabajar aquellos campos que habían sido de su familia. Ahora, siembra arroz, maíz, tomates, boniato y frutas, especialmente para su autoconsumo. "La vida está dura y ya la tierra no da lo que antes", comenta mientras cuela un poco de café en su cocina de leña.

El suministro eléctrico no ha llegado oficialmente a la casa de Muñoz ni de los otros 15 campesinos que viven en los alrededores. Una tendedera ilegal les suministra el servicio, no sin contratiempos. "Eso me ha traído problemas, han venido inspectores a amenazarnos con multas". El bajo voltaje sólo le permite encender "un bombillo y ya", por eso no se ha comprado refrigerador ni televisor: "porque se me echan a perder".

La entrega de tierras en usufructo no ha funcionado en la región como se esperaba y a finales de 2015 la prensa local informó que se le habían retirado los terrenos a 3.504 personas

Este año la sequía le ha pasado factura a los campos del octogenario. "Se me han echado a perder todas las posturas que la Cooperativa de Producción Agropecuaria Fructuoso Rodríguez, me entregó. Ahora la tierra está pelada, peladita" y tendrá que "comprar las posturas a un particular", explica.

Los problemas por los que atraviesa son compartidos por la mayoría de sus vecinos. La entrega de tierras en usufructo no ha funcionado en la región como se esperaba y a finales de 2015 la prensa local informó que se le habían retirado los terrenos a 3.504 personas que en Pinar del Río se habían acogido a esa modalidad. Según la versión oficial, se encontraron irregularidades como el "abandono del área por más de seis meses y no dedicar las tierras a los fines por los cuales se otorgaron".

Muñoz ve la situación desde un ángulo muy diferente. Aunque ha podido sacar adelante su trozo de tierra, asegura que la mayor parte de las veces no obtiene a tiempo el fertilizante, los tractores están rotos o no hay petróleo. "Este año las semillas no sirvieron" y denuncia que no puede confiar en asegurar la cosecha contra inclemencias naturales. "Hace tres años mi cosecha de tabaco cogió mancha verde y pata prieta, fui a ver a los del seguro y todavía los estoy esperando".

En toda la provincia quedan 47.000 hectáreas disponibles para ser entregadas en usufructo, especialmente en los municipios Sandino, Mantua, Consolación del Sur y Los Palacios. Son terrenos intrincados y llenos de marabú, así que hasta los más osados desisten de solicitarlos.

A pesar de las pocas ventajas que el empecinado agricultor ha encontrado en el usufructo de la parcela, asegura que aprecia "la tranquilidad" del trabajo en la vega de tabaco. El sosiego, sin embargo, podría estar a punto de terminar: "Ya vinieron a verme y me dijeron que si este año no cumplo con mi plan me van a rescindir el contrato". Sería la segunda vez que le quitan su tierra.

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