Castro y Chávez, una asociación criminal

Cajón de Sastre

Las enseñanzas de castrismo han conducido a la autocracia venezolana a implantar un control social muy semejante al de Cuba

Han sido muchas las denuncias sobre el control ejercido por oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba sobre los institutos armados venezolanos
Han sido muchas las denuncias sobre el control ejercido por oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba sobre los institutos armados venezolanos / 'Cubadebate'
Pedro Corzo

18 de enero 2026 - 13:44

Miami/La muerte de varias decenas de esbirros castristas en Caracas testimonia de manera irrefutable la estrecha alianza existente entre los sistemas dictatoriales de Cuba y Venezuela, liga en la que está directamente involucrada la dictadura nicaragüense de Ortega-Murillo, déspotas que han decidido liberar prisioneros políticos en un intento por aliviar la presión que las actuales condiciones hemisféricas dejan apreciar.

Cierto que Venezuela le ha facilitado al totalitarismo cubano un respaldo invaluable consistente en la entrega de petróleo, contratación de trabajadores esclavos y respaldo internacional, pero los Castro le han transmitido, primero a Hugo Chávez y después al felizmente encarcelado Nicolás Maduro, sus vastos conocimientos en actividades relacionadas con la represión, el espionaje y un aspecto poco comentado, la estrategia a desarrollar para que la mayoría de la población insatisfecha políticamente emigre con el objetivo de reducir la oposición y tener ingresos provenientes del extranjero.

Han sido muchas las denuncias sobre el control ejercido por oficiales de las Fuerzas Armadas de Cuba sobre los institutos armados venezolanos. Efectivos de diferentes graduaciones tienen autoridad en el fuerte Tiuna, el centro marcial más importante, mientras instruyen a los servicios de espionaje y contraespionaje en cómo neutralizar hasta arrestar a los potenciales conspiradores dentro de las unidades castrenses.   

El castrismo es igualmente responsable del narcotráfico como Maduro y Diosdado Cabello

Hay que señalar que las enseñanzas de castrismo han conducido a la autocracia venezolana a implantar un control social muy semejante al de Cuba, caracterizado por el sectarismo, la discriminación y la desconfianza ciudadana, con el remate de una desesperanza generalizada, en mi opinión, el legado más trágico de cualquier dictadura.

Los vínculos entre los déspotas de ambos países han sido tan profundos que el carnicero más devastador del castrismo, Ramiro Valdés, ha sido un asiduo visitante al país sudamericano con el objetivo de montar la base logística que el chavismo necesitaba para sobrevivir, así que es fácil colegir que los agentes castristas situados en Venezuela han debido tener una notable participación en la gestión del tráfico de drogas que manejaba el cartel de los Soles.

El castrismo es igualmente responsable del narcotráfico como Maduro y Diosdado Cabello, máxime si recordamos las denuncias de la estrecha relación de Fidel Castro con varios de los capos del narcotráfico de los ochenta y noventa y otras recientes, que aducen que el totalitarismo intentó cubrir con el fusilamiento del general Ochoa y de otros altos oficiales su actividad delictiva.

Es ampliamente conocido que el Departamento América, uno de los organismos del totalitarismo dedicado exclusivamente a la subversión y desestabilización de las democracias, durante toda su existencia y bajo la dirección de Manuel Piñeiro, Barbarroja, cuando estaba corto de dinero buscaba los recursos necesarios en el tráfico de drogas. Carlos Lehder, más de treinta años preso en Estados Unidos por traficar narcóticos, dijo a Radio Marti: “Yo fui invitado por el Gobierno comunista de Cuba, por la dictadura castrista a Cuba, a establecer allí un conducto, una línea, una ruta de tráfico de cocaína hacia los Estados Unidos”.

Los esbirros castristas que murieron el 3 de enero último en Caracas no han sido los únicos de su estirpe en ser abatidos en defensa de lo peor

Por otra parte, creo necesario recordar que los esbirros castristas que murieron el 3 de enero último en Caracas no han sido los únicos de su estirpe en ser abatidos en defensa de lo peor. Fidel Castro siempre anhelo someter a Venezuela, aunque fue Hugo Chávez, traidor a su país, quien se la entregó en bandeja de plata.

El primer sicario castrista que se tenga conocimiento muerto en ese país fue Antonio Briones Montoto, uno de los invasores de Machurucuto.

El interés de Castro por imponer su fundamentalismo en el hemisferio fue constante, pero dos países, para desgracia de estos, ejercieron sobre el déspota cubano una atracción fatal: Venezuela y Colombia.

El interés de Castro en Venezuela fue evidenciado con su viaje a Caracas en enero de 1959, cuando intento convencer al excelso demócrata Rómulo Betancourt de que se aliara a sus propuestas, objetivo que no consiguió porque el guatireño lo caló a fondo, mientras millones de cubanos estaban embelesados con el tirano. Desde los albores de la revolución cubana, cientos de insurgentes venezolanos fueron entrenados y pertrechado con armas y dinero de la Isla, sin embargo, la ayuda de los Castro no destruyó la democracia, fueron Hugo Chávez y Nicolás Maduro quienes la echaron abajo y todos juntos, han estado involucrados en el tráfico de drogas.

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