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Miami/Edwin Santos, el patriota venezolano y uno de los principales asesores de María Corina Machado, ha muerto. Los sicarios de Nicolás Maduro abandonaron su cuerpo inerte a la orilla de una carretera, después de torturarlo vilmente. Los agentes de la Seguridad del Estado venezolana aún buscan con afán el paradero de María Corina.
El crimen no disminuirá los esfuerzos del pueblo venezolano que ansía la libertad, ni del creciente movimiento internacional en contra del despotismo de Nicolás Maduro.
Edwin Santos es ya parte de la historia de su país y es otro mártir de la gesta por la libertad y la lucha en contra de las dictaduras de diferentes ideologías. En esa larga y triste lista aparecen muchos nombres: el cubano Oswaldo Payá Sardiñas; las hermanas dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, víctimas de la violencia de Rafael Leónidas Trujillo; el ruso Alexei Navalny, asesinado en prisión por órdenes de Vladimir Putin; el senador Benigno “Ninoy” Aquino, Jr., líder de la oposición filipina asesinado a su llegada a Manila por órdenes de Ferdinand Marcos; el sacerdote polaco Jerzy Popieluszko; los cientos de chilenos asesinados por Augusto Pinochet; los miles de haitianos asesinados por los Tontons Macoutes de François Papa Doc Duvalier; los nicaragüenses que quisieron vivir en una Nicaragua libre a pesar de Daniel Ortega y sus seguidores sandinistas; los argentinos y los uruguayos opositores de sus respectivas dictaduras militares. De la valentía y determinación del pueblo venezolano nadie puede tener la menor duda.
Quedan ahora en manos de las democracias occidentales y las organizaciones internacionales las medidas necesarias para encarar este crimen y llevar un poco de esperanza al corazón de millones de hombres y mujeres alrededor del mundo.
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