Familia Castro, ¿no le temen a la justicia divina?
Opinión
¿Cómo pueden vivir ustedes y su aparato represor sin sentir angustia, remordimientos de conciencia?
Miami/Recé poco por Fidel Castro. En los últimos tiempos, viendo que nuestros verdugos no hacen nada para evitar la agonía del pueblo, he rezado más por Raúl Castro, sus hijos y nietos.
Leer El último exorcista: Mi batalla contra Satanás, del conocido sacerdote y exorcista vaticano Gabriele Amorth; Entre el cielo y la tierra, de María Vallejo-Nájera, y los mensajes diarios de la Virgen en Medjugorje me ha empujado a clamar a Dios por los Castro.
Cuando le levanto la voz a alguno de mis alumnos o no les hablo con el respeto que todo ser humano merece, me siento tan mal que busco un momento para pedirles disculpas. ¿Cómo manejarán estos sentimientos los Castro y todos sus represores cuando torturan a los presos? ¿Pensarán en la falta de aire de un niño con un ataque de asma que no tiene un aerosol? ¿En los ancianos con huesos fracturados que están encamados, sin la cirugía necesaria y sin analgésicos? ¿En las madres que ya no mandan a sus hijos a la escuela porque no tienen qué darles de desayuno? ¿No los atormenta el índice de suicidios en Cuba?
¿Cómo pueden comer a sus anchas sabiendo que tantos ancianos en Cuba se acuestan y se levantan con hambre?
¿No vienen a su memoria los gritos de las madres del remolcador 13 de Marzo, alzando en brazos a sus bebés con la esperanza de conmover a quienes los hundieron?
Familia Castro, ustedes tienen hijos y nietos, y asumo que los aman. ¿No piensan en lo que sufren esas madres y abuelas cuyos hijos menores de edad ustedes han puesto en cárceles llenas de chinches, donde son maltratados por los carceleros? Si en la calle hay hambre, calor, ratas y mosquitos, las cárceles cubanas tienen que ser un infierno. ¿Cómo pueden vivir los Castro y su aparato represor sin sentir angustia ni remordimientos de conciencia? ¿Tendrán todos la conciencia cauterizada?
Yo me despierto por la madrugada y rezo por Luis Manuel Otero Alcántara, por todos los presos cuyos nombres no sé. Me siento mal por no rezar más por ellos. ¿Cómo pueden comer a sus anchas sabiendo que tantos ancianos en Cuba se acuestan y se levantan con hambre? ¿Esos videos de personas mayores clamando ayuda a Trump no les desgarran el alma? ¿No le temen a la justicia divina?