La Isla de Corcho

Cajón de Sastre

El presente de los cubanos es aterrador: les falta comida, medicina, atención médica, fluido eléctrico y agua

El sistema ha conducido a la población al borde de la hambruna
El sistema ha conducido a la población al borde de la hambruna / 14ymedio
Pedro Corzo

26 de abril 2026 - 09:03

Miami/En 1936, el economista, ensayista y último embajador de la etapa constitucional cubana (1952) en Estados Unidos, Luis Machado y Ortega, publicó un libro cuyo título bautiza esta columna, en el que afirmaba que Cuba era insumergible porque, a pesar de las tropelías de sus gobernantes, no se hundía, una expresión que también manejó el coronel de nuestra guerra de independencia, el italocubano Orestes Ferrara.

Estos dos republicanos esgrimían una verdad incuestionable porque quien estudie la historia de la Cuba republicana con espíritu crítico puede apreciar que, aunque en todos los gobiernos se cometieron infinidad de abusos y despojos, el país siempre avanzaba a mejores condiciones de vida.

Cuba soportó más de un depredador a través de su historia republicana. Sin embargo, los hermanos Castro, quienes más promesas hicieron y más esperanzas despertaron en la ciudadanía, han sido, con mucho, los más destructivos de todos nuestros gobernantes.

Fidel y Raúl han puesto al país en condiciones más que calamitosas, al extremo de que la Isla ha perdido su condición de corcho y se encuentra al borde de una inmersión absoluta, sin probabilidad de resurgimiento.

El sistema castrista ha pretendido justificar sus desatinos denunciando un bloqueo que no existe realmente

Por décadas el sistema castrista ha pretendido justificar sus desatinos denunciando un bloqueo que no existe realmente. Es un embargo comercial repleto de salvedades que permiten al mismo país que lo impuso exportar a la Isla 585 millones de dólares en 2024, casi un 45 por ciento más que en 2023. Aún más, bajo el Gobierno del presidente Donald Trump, mucho más crítico del totalitarismo que su predecesor, las exportaciones se incrementaron un 15% en los primeros nueve meses de 2025.

El embargo no le impide a Cuba importar las medicinas y alimentos que requiera la población, solo que rigurosamente tiene que pagarlos como cualquier otro comprador. Cierto que el castrismo no cuenta con recursos para poder satisfacer las necesidades del pueblo que desgobierna, pero es su ineficiencia, no responsabilidad de terceros.

No obstante, el lastre más pesado que sumerge la Isla no es el embargo, sino las regulaciones impuestas a la población en general y, en particular, a los individuos que cuentan con capacidad y voluntad para producir riquezas.

Los potenciales empresarios cubanos son malogrados antes de que puedan actuar como tales. Las regulaciones dictadas por el Estado totalitario y el miedo de la clase gobernante a que los ciudadanos tengan independencia económica impiden que en el país pueda desarrollarse una actividad productiva eficiente, que satisfaga las necesidades de los pobladores.

Impiden que en el país pueda desarrollarse una actividad productiva eficiente

El sector más lastrado económicamente ha sido el agrícola. Cuba posee tierras muy fértiles y, antes del totalitarismo, era autosuficiente en la mayoría de los rubros del agro y exportaba hortalizas y frutas, entre las que se destacaban tomates, pepinos, piñas y plátanos; además, enviaba al exterior ganado bovino y era el principal exportador del mundo de azúcar de caña.

La industria ganadera cubana está, al igual que la azucarera, en total bancarrota, y por tanto hay que preguntarse qué pasó que estas dos columnas de nuestra economía han dejado de existir. Será que el campesinado cubano y los que industrializaban esa parte de nuestra economía eran agentes del algún imperialismo extranjero que conspira contra el sistema y ha conducido a la población al borde de la hambruna.

El presente de los cubanos es aterrador: les falta comida, medicina, atención médica, fluido eléctrico y agua; los campos se han quedado sin bosques y las ciudades parecen haber estado sometidas a un ataque nuclear. Por suerte, el totalitarismo no ha sido capaz de eliminar el oxígeno, si no la población habría muerto por asfixia.

El totalitarismo no ha sido capaz de eliminar el oxígeno, si no la población habría muerto por asfixia

Dr. Luis Machado y Ortega, nuestra Isla de Corcho se está hundiendo. Cuba flotó con los imperfectos generales y doctores de nuestra quebrantada República y, aunque ninguno de ellos pudo hundirla, dos delincuentes que incursionaron en la política sí lo están logrando.

Usted escribió: “Ni los cataclismos geológicos de la naturaleza, ni los errores y disparates de nuestros políticos, ni el egoísmo y la miopía de nuestros comerciantes pueden acabar con esta tierra prodigiosa a quien tan acertada y gráficamente se ha denominado la Isla de Corcho del Caribe”. Desgraciadamente, no nos advirtió sobre forajidos como Fidel y Raúl Castro, quienes, junto a sus sicarios, han hundido virtualmente a su otrora Isla de Corcho.

Cierto que Cuba y los cubanos se están hundiendo. Entonces, estamos todos obligados al rescate. 

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