Argentina: Los cuadernos de la corrupción

Cristina Fernández de Kirchner en una imagen de archivo. (EFE)
Está previsto que la expresidenta Cristina Fernández declare ante el juez el próximo 13 de agosto. (EFE)

La entrega a un periodista del diario La Nación de ocho cuadernos minuciosamente escritos, con una letra regular digna de un amanuense, ha vuelto a poner sobre la mesa el fenómeno de la corrupción estructural bajo los gobiernos del matrimonio Kirchner. Los cuadernos van de 2005 a 2015 y muestran un trasiego constante de paquetes cargados de dinero en efectivo, que podrían superar los 200 millones de dólares.

Y si bien las anotaciones ocupan solo una década de kirchnerismo, sus repercusiones son mucho más amplias ya que afectan no sólo a políticos y funcionarios, sino también a un elevado número de empresarios. Estamos frente a una estructura piramidal cuyo vértice se situaba en la Casa Presidencial. Más que una trama dedicada a financiar la política, como la campaña para garantizar la reelección de Cristina Fernández en 2013, era un sistema montado para el beneficio personal de los implicados donde el dinero pasaba de unas manos a otras. En este caso hay que comenzar por el (o la) Presidente de turno, siguiendo por el ministro de Obras Públicas y su secretario de coordinación. Esto no excluye la existencia de otras tramas con otros personajes.

El revuelo creado por la investigación periodística, que sólo se hizo pública tras la intervención de la justicia, fue considerable. Sus derivadas son múltiples y no acaban en el kirchnerismo dadas sus ramificaciones y los estrechos vínculos existentes en Argentina entre los empresarios que parasitan al estado y los políticos. De ahí que haya mucha gente preocupada, de diversa pelambre, en espera de conocer nuevas revelaciones de "arrepentidos" que pueden estallar como bombas de racimo.

Estamos frente a una estructura piramidal cuyo vértice se situaba en la Casa Presidencial. Más que una trama dedicada a financiar la política

Está previsto que la expresidenta Cristina Fernández declare ante el juez el próximo 13 de agosto. Sus hooligans insisten otra vez en que todo es un montaje en su contra. Incluso se la compara con Lula y Rafael Correa, otros dos ex presidentes acusados por la justicia. Nuevamente se quiere instalar ante la opinión pública la idea de una justicia politizada que actúa contra los verdaderos defensores de los intereses populares. Pero la corrupción no es ni de izquierdas ni de derechas, es un problema mucho más serio. Y políticos conservadores o liberales también comienzan a transitar en muchos países el camino que conduce de la apropiación indebida a la prisión.

En este caso concreto las mordidas (coimas, en argentino) provenían de empresas vinculadas al sector energético, lo que deja la puerta abierta para que salten liebres similares en otros ramos de la inversión pública. Aquí también la cuestión de fondo es hasta dónde está dispuesta a actuar una justicia que debe ser independiente del poder político y, mucho más importante todavía, cuánta corrupción pueden tolerar la sociedad argentina y otras sociedades latinoamericanas sacudidas por el mismo fenómeno. La historia del chofer/amanuense argentino no es la de una pesadilla kafkiana, pero sí deja la puerta abierta al Yo acuso de Émile Zola.

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Nota de la Redacción: este análisis ha sido publicado previamente en El Heraldo de México. Lo reproducimos con la autorización del autor.

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