'Espacio Laical' llega tarde pero es de lectura obligada

Último número de 'Espacio Laical', que corresponde a 2018 pese a llegar ya en primavera de 2019.
Último número de 'Espacio Laical', que corresponde a 2018 pese a llegar ya en primavera de 2019.

Quizás para mantenernos en suspenso, como es ya habitual, Gustavo Andújar y Jorge Domingo Cuadriello vuelven a entregarnos con retraso su revista, Espacio Laical, al menos su edición en papel. Pero funciona el recurso, porque cuando por fin aparece ya es tal la impaciencia acumulada que no puede uno más que leerse el nuevo número de una sentada, literalmente.

No obstante el retraso esta vez resulta lamentable, ya que hay en sus páginas unos cuantos textos y resúmenes de paneles dedicados al proceso de reforma constitucional que vivimos meses atrás que nos llegan tarde. Por ejemplo, hubiéramos preferido leer antes del pasado 24 de febrero, o incluso antes de que en diciembre el anteproyecto se convirtiera en proyecto, los artículos con que se abre este número y en que dos obispos cubanos, Dionisio García Ibáñez y Willy Pino, opinan sobre la Constitución de la República de Cuba recién refrendada.

Lamentamos también que no haya estado disponible para los lectores de esta revista, desde mucho antes, la transcripción del panel (por cierto, muy mal armado) sobre el anteproyecto de Constitución

Lamentamos también que no haya estado disponible para los lectores de esta revista, desde mucho antes, la transcripción del panel (por cierto, muy mal armado) sobre el anteproyecto de Constitución que se desarrolló el 28 de septiembre de 2018 en el Centro Cultural Padre Félix Varela. En él se colocó a dos respetables juristas moderados por uno de los más brillantes intelectuales y políticos cubanos del momento, Julio Antonio Fernández Estrada. Como era de esperar, los panelistas y el público mismo solo sirven de introducción a las frecuentes intervenciones de alguien que, por su naturaleza, está más hecho para necesitar de moderadores que para moderar el mismo. José Antonio es todo el panel, y de hecho, le recomendamos que ahorre tiempo y solo lea lo mucho dicho por él. Creará dependencia.

Hay mucho más interesante en esta revista pero me limitaré a comentar solo dos artículos: El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussá, de Pablo Llabre Raurell, historiador residente en Miami; y Aracelio Iglesias: la historia, la leyenda, del narrador y folklorista Tato Quiñones.

En el primero de ellos encontrará una narración de la muerte de Ramiro Valdés Daussá, uno de los personajes más interesantes de la Revolución del 30. Por la minuciosidad del autor encontrará que aquí hay algo más que la descripción de un asesinato ocurrido en un lejano anochecer de agosto de 1940. Este artículo es en sí una breve historia del surgimiento del gansterismo universitario, el bonche. Recordemos que en Cuba se ha escrito muy poca historiografía seria sobre el fenómeno del gansterismo político de finales de los 30 y de la década de los 40 y que, en todo caso, solo destacan los trabajos de Newton Briones Montoto o de Aguilar pero que, para colmo de males, los mismos se han detenido por sobre todo en el fenómeno maduro, a partir de la asunción del autenticismo al poder, no en su orígenes mismos bajo Batista, coronel o presidente.

Recordemos que en Cuba se ha escrito muy poca historiografía seria sobre el fenómeno del gansterismo político de finales de los 30 y de la década de los 40

Trabajo muy bien escrito, el autor lo ha armado con el apoyo de abundantes entrevistas a significativas personalidades del gatillo alegre republicano, por ejemplo, a Antonio Morín Dopico o a Mario Salabarría, actores fundamentales junto a Emilio Tro de los Sucesos de Orfila.

Hay allí también, por cierto, una breve mirada a los inicios de Manolo Castro, aquel de cuya muerte cierta prensa contemporánea culpó, entre otros, a ese Fidel Castro que por aquella época se hacía fotografiar con abrigos de cuero y poses a lo Edward G. Robinson.

El segundo artículo es parte de una polémica. Es la respuesta al publicado por Newton Briones Montoto en el anterior número de esta revista: El asesinato de Aracelio Iglesias: acercándonos a la verdad.

Artículo aquel un tanto extenso, y que Newton podría haber reducido a una o dos páginas, giraba alrededor de un pasquín de propaganda electoral que parecía demostrar la pertenencia del líder portuario comunista a la secta Abakuá, un tema que siempre ha estado en discusión entre historiadores y políticos cubanos por sus evidentes implicaciones sobre la consecuencia o no con que el partido comunista cubano (PSP) respetaba sus supuestas bases filosóficas materialistas dialécticas.

No obstante, si Quiñones casi nos convence de la no pertenencia al ñañiguismo de Aracelio Iglesias, por otra parte nos revela que desde 1937 el comunista se había hecho babalawo

Quiñones, según creemos recordar el mismo abakuá, nos entrega un admirable trabajo, muy documentado en entrevistas a compañeros de Aracelio, en que trata de demostrar lo contrario. Sus argumentos estrella son en este caso otro pasquín, también escrito en bríkamo (idioma secreto de la secta), pero para apoyar la candidatura matancera del liberal Carlos Miguel de Céspedes, quien supuestamente tampoco era abakuá; y lo dicho a él por Domingo Cárdenas Valdés, miembro importante dentro de la secta ñáñiga. Según este "de haberse jurado, Aracelio habría contraído compromisos de hermandad con los miembros de su potencia que lo hubieran puesto en la situación difícil de (tener que) privilegiarlos por encima de los demás trabajadores", lo cual a la larga hubiera afectado el indudable liderazgo que tuvo y conservó entre los portuarios habaneros y cubanos en general.

No obstante, si Quiñones casi nos convence de la no pertenencia al ñañiguismo de Aracelio Iglesias, por otra parte nos revela que desde 1937 el comunista se había hecho babalawo, con lo que nos vuelve a situar en los orígenes teóricos de la polémica: el partido no respetaba sus principios filosóficos a la hora de hacer política de calle.

La nueva entrega de Espacio Laical también contiene las lúgubres predicciones para los cincuentones cubanos de Lourdes de Armas o las posiciones del director de la publicación, Andújar, sobre la ideología de género. La revista puede conseguirse en el Centro Padre Félix Varela y está disponible en la página web de Espacio Laical.

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