Instrucciones para no parecer un contrarrevolucionario

No todos comprenden que la libertad de expresión es un derecho humano. (EFE)
No todos comprenden que la libertad de expresión es un derecho humano. (EFE)

En estos tiempos de pandemia en que hasta los científicos discuten si un virus está vivo o no, vale la pena repasar qué hace que un ser humano pueda trascender la categoría de mueble, peldaño o mera cosa en el camino. Sin duda sus ideas, sus opiniones y el deseo de cambiar la realidad contribuyen a la definición de que en esta especie "corre vida por las venas".

Pero no todos lo tienen claro y por eso no comprenden que la libertad de expresión es un derecho humano.

Después de leer el artículo firmado por Arthur González en Las Razones de Cuba titulado Contrarrevolución cobijada tras la cruz y la sotana me parece necesario, dada la experiencia personal que tengo en el tema, dar algunas recomendaciones que sirvan a aquellas personas que tienen entre sus prioridades no parecer un contrarrevolucionario.

Para González, en la carta que firman religiosos y laicos hay una petición que "estampa el carácter contrarrevolucionario de toda la misiva", donde se reclaman "mejores marcos legales para que los abogados puedan trabajar con independencia del control del Estado, se elimine la impunidad del sector de la sociedad afín al Gobierno y se proteja las iniciativas políticamente diversas y pacíficas".

Sobreentendido que lo que se publica en Las Razones de Cuba pasa por un filtro de aprobación al más alto nivel, tengo derecho a creer que dichos argumentos son (o concuerdan con) la opinión oficial; la del Partido y el Gobierno.

En resumen, si usted no quiere parecer un contrarrevolucionario:

1. No haga críticas a ninguna ley, decreto o instrucción administrativa surgida de una institución oficial. Los que se ocuparon de redactar esta norma son compañeros confiables, pertrechados de una sólida posición ideológica y conocedores mejor que usted de los pormenores económicos y sociales que la hicieron posible.

2. En las redes sociales no exprese una idea propia ni comparta las ideas propias de otros. Absténgase de darle un "me gusta" ni ninguna otra señal de aceptación a mensajes, opiniones o informaciones que no hayan aparecido en los medios oficiales.

3. Encaje en el modelo. Sea siempre optimista y confiado en lo que dicen los dirigentes. Aunque ya no es tan mal visto ser homosexual, religioso, animalista, o ambientalista, no olvide que el modelo es heterosexual, ateo y tendiente al desarrollo, cueste lo que cueste.

4. Recuerde que solo se dialoga con "el otro", y usted, si no quiere parecer un contrarrevolucionario, debe atestiguar que pertenece a un monolítico "nosotros" que no tiene que estar dialogando con aquellos que se apartan de la línea correcta. "Ni tantico así" se debe confiar en el imperialismo ni en sus lacayos ni en sus voceros.

5. Si estas advertencias le parecen complejas, mejor se calla y cuando se ponga a aplaudir las medidas del Gobierno procure hacerlo con notable entusiasmo, nunca olvide que siempre hay alguien que lo está evaluando.

Si por seguir estas recomendaciones usted llega a sentirse como un ser anodino, saque sus propias conclusiones y decida cuál riesgo prefiere correr, si ser candidato a calificar como mediocre y cobarde o quedar señalado como un contrarrevolucionario.

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Reinaldo Escobar

Reinaldo Escobar (1947)Periodista, nació y vive en Cuba. Se licenció en Periodismo en la Universidad de La Habana ...

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