Cuba, un país que apenas puede dormir
Crónica
Como mismo Villa Marista altera los ciclos en los detenidos, la Isla sufre su propia privación de sueño
La Habana/Dicen que a los detenidos en Villa Marista, el temido cuartel general de la Seguridad del Estado en La Habana, les alteran el ciclo circadiano, ese ritmo biológico que regula el sueño, la vigilia, la temperatura corporal, la atención y hasta el estado emocional. De forma deliberada, los carceleros encienden o apagan luces en celdas sin ventanas, alargan los interrogatorios para provocar desorientación, falsas confesiones, fatiga extrema y deterioro cognitivo.
En Cuba todos nos sentimos como en Villa Marista. Nos levantamos en plena madrugada para lavar, cocinar o cargar agua. En un momento del día hay que tratar de "pegar un pestañazo" porque no sabemos las faenas que nos aguardan después de la medianoche. Incluso en mitad de ese descanso diurno, puede que no logremos pegar ojo porque la peste a basura quemada nos despierta o los mosquitos nos impiden la siesta. El resultado de esa falta crónica de sueño es la irritación y la confusión permanentes que se ven en las calles.
En Cuba todos nos sentimos como en Villa Marista
Me topé con una vecina en el ascensor, durante uno de esos raros momentos en que tenemos electricidad. Salió para el trabajo y cuando llegó a la avenida Boyeros se dio cuenta de que no llevaba la cartera con el dinero para pagar un triciclo eléctrico. Regresó a su casa, recogió la billetera y… sorpresa, cuando fue a pagarle al conductor del taxi, estaba vacía. Otro vecino bajó en cuanto terminó un apagón para cargar la moto eléctrica que tiene en un cercano parqueo, pero cuando ya estaba parado al lado del vehículo se percató de que había olvidado el cargador y el cable.
No son olvidos casuales. Es la mala calidad del sueño que hace que tengamos menor capacidad de concentración, fallos de memoria y mayor riesgo de errores o accidentes. Somos un país que apenas puede dormir.