La inflación también se mide en el espacio vacío de la bolsa
Generación Y
Una compra de apenas una cebolla y doce ajíes cuesta 1.000 pesos en un mercado de Nuevo Vedado
La Habana/Hay compras que es mejor no sacar de la bolsa enseguida. Se las deja unos minutos dentro, como si demorar el momento de colocarlas sobre la mesa aplazara el malestar de hacer las cuentas. Este martes regresé del mercado de la calle Tulipán, en Nuevo Vedado, con una cebolla y una docena de ajíes cachucha. Me quedé mirando aquel pequeño botín: algunos ajíes verdes, dos ya rojos, otros empezando a colorearse y la cebolla, mediana y dorada, a un lado.
Mil pesos.
Volví a contarlos, no los pesos sino los ajíes. Doce. La cebolla seguía siendo una sola. No había nada más que justificara el gasto, ningún tomate escondido, ningún manojo de cebollinos, ni siquiera un par de limones añadiendo ceros al número. Una cebolla y doce ajíes por 1.000 pesos en un país donde el salario mínimo mensual es de 3.210.
Hace tiempo que ir al mercado se ha convertido para los cubanos en una sucesión de renuncias. Uno llega pensando en lo que necesita y termina comprando lo que puede. Frente al puesto comienza una negociación silenciosa: esto sí, aquello no; los tomates pueden esperar; mejor llevo menos huevos; la fruta será otro día. La lista de compras se va encogiendo en la misma medida en que se expande la incertidumbre de cuánto costarán esos mismos productos mañana.
Ni siquiera sirve aprenderse los precios. Esa memoria doméstica que durante años nos permitió saber cuándo algo estaba caro y cuándo convenía aprovechar una oferta se ha vuelto inútil. Una cifra escuchada hace tres días puede parecer barata hoy. Por ejemplo, intento recordar cuánto valía la semana pasada la malanga pero no puedo. Todo sube demasiado rápido.
Con el dólar a 750 pesos en el mercado informal, ya no medimos el costo de la vida solamente por lo que logramos llevar a casa, sino por todo lo que tuvimos que dejar atrás en el mercado. Cada bolsa pesa menos en las manos y mucho más en el bolsillo.