Prensa y responsabilidad ante la tragedia

El hongo de humo de la explosión del hotel Saratoga se distinguía desde el municipio de Plaza de la Revolución. (14ymedio)
El hongo de humo de la explosión del hotel Saratoga se distinguía desde el municipio de Plaza de la Revolución. (14ymedio)

Sonó como un trueno pero, al asomarme al balcón, el cielo estaba despejado. Revisé la ciudad con la vista y una enorme montaña de humo se levantaba en la zona de La Habana Vieja. Instintivamente miré el reloj, eran las 10:52 de la mañana del viernes 6 de mayo. No sabíamos qué había pasado, pero era grave. En la Redacción de 14ymedio redactamos a toda carrera la primera nota informativa que advertía al mundo de que una explosión había sacudido La Habana. Inicialmente pensamos que era en la zona de la bahía.

Pocos minutos después llegaron las primeras imágenes y nuestros reporteros se acercaron al lugar. El suceso iba tomando forma: el hotel Saratoga estaba envuelto en una nube de polvo y los alrededores estaban repletos de escombros. La gente tomaba imágenes con sus móviles y reportaban desde las cercanías del edificio que hasta hacía poco era una belleza arquitectónica que adornaba la ciudad y ahora había quedado reducido a un amasijo de hierros y ruinas. Durante casi una hora la prensa oficial no reaccionó.

El periodismo ciudadano y los medios independientes sortearon con mucha responsabilidad esos largos minutos. A pesar de los rumores de bomba y sabotaje que circularon por las calles, mis colegas mantuvieron el pulso profesional y trataron de comprobar cada frase publicada. Fue difícil, porque cuando los periódicos oficiales comenzaron a publicar sobre el incidente mezclaron muchas veces hechos con especulaciones, verdades con mentiras. Los mayores bulos fueron a la cuenta de los portales controlados por el Partido Comunista.

El periodismo ciudadano y los medios independientes sortearon con mucha responsabilidad esos largos minutos

La cobertura televisiva fue nefasta. Locutores poco preparados que improvisaban confundiendo el Saratoga con el Capitolio, que declaraban "muerto" a alguien de solo mirar en la pantalla como extraían un cuerpo en una camilla, como si ellos fueran doctores que pueden determinar quién está vivo y quién no lo está. Y la ideología por todos lados, tratando de secuestrar la solidaridad humana, pintando como partidista el apoyo que la gente daba a los más sufridos.

Para colmo, Miguel Díaz-Canel no desaprovechó la oportunidad frente a los micrófonos para emprenderla contra los medios independientes, a los que tilda de propalar rumores y mentir sobre lo sucedido. En lugar de hacer un discurso desde la concordia y la unidad que trae la tragedia, prefirió utilizar el momento del dolor para su vieja batalla contra la disidencia. El hombre mediocre que es volvió a demostrar que no tiene un ápice de la grandeza de un estadista.

Sin nuestro trabajo y el de tantos ciudadanos que informaron desde el lugar, la noticia hubiera tardado mucho más en conocerse y la solidaridad se hubiera demorado un tiempo que resultaba vital para las víctimas. Acusar a la prensa es un vil acto de politiquería en medio de la tragedia, un intento de usar las emociones para denigrar a los periodistas.

El hombre mediocre que es volvió a demostrar que no tiene un ápice de la grandeza de un estadista

Habríamos preferido, claro está, que esa mañana de viernes, la noticia que nos sacudiera y nos obligara a trabajar casi 24 horas de corrido hubiera sido feliz y esperanzadora. Pero ante la catástrofe, nuestra política informativa es la transparencia, la profesionalidad y el respeto a los que sufren, sin que nos mueva para nada la vanidad de tener una primicia. No se equivoque, Díaz-Canel, la prensa independiente ha sido imprescindible en las primeras horas de este lamentable hecho. Sin confesarlo, ustedes nos leían, nos copiaban y hasta se llevaron frases enteras de nuestros artículos. Mientras de la boca hacia afuera nos insultaban, en el interior de sus oficinas climatizadas completaron muchos de los detalles de este drama a través de nosotros.

Vayan nuestras condolencias y acompañamiento a quienes perdieron un ser querido, tienen un familiar luchando por la vida en un hospital o atrapado todavía bajo los escombros. Sepan que no descansaremos en nuestro deber informativo hasta publicar cada detalle sobre lo sucedido, insistiremos en una investigación transparente y sin manipulaciones políticas. Estaremos, como siempre, del lado de las víctimas.

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Yoani Sánchez

Soy licenciada en Filología, amante de la tecnología, la literatura y el periodismo. Vivo en La Habana y trato cada ... []