Réquiem por el transporte

La única alternativa para viajar entre La Habana y Santiago es un caro ómnibus con frecuentes averías

Mi nieto y su hija estuvieron 24 horas para llegar por Vía Azul a Santiago de Cuba. (FLICKR)
El nieto y la hija de Gladys Carbonell estuvieron 24 horas para llegar por Vía Azul a Santiago de Cuba. (FLICKR)

Además de la terrible catástrofe del avión caído en La Habana, últimamente se han producido en Cuba muchos accidentes de transporte por carretera en los que murieron, lamentablemente, personas de todas las edades, incluyendo niños, que es lo peor y lo más desgarrador. También ha habido muchos otros siniestros en distintas provincias del país.

Me gustaría narrar lo que le sucedió hace unos días a mi nieto en su viaje a Santiago de Cuba, cuando llevaba a su hija de 7 años de vuelta de sus vacaciones en La Habana al lugar en que ella reside. Mi nieto vive en La Habana y hace estos viajes a menudo para cumplir con el sagrado deber de ocuparse de su hija en vacaciones y compartir con ella como le corresponde tras su divorcio. Como abuela, y porque puedo asumir el total de los gastos, ayudo a que pueda cumplir con su función de padre y la niña disfrute de su presencia pagándole al Gobierno la suma aproximada de los casi 300 CUC que suponen estos viajes.

No hay aviones ni cómo conseguir un espacio en un ómnibus en moneda nacional. La única alternativa si necesitas moverte entre las dos ciudades más importantes del país son las compañías Vía Azul o Transtur, creadas inicialmente para transportar turistas o residentes en el exterior.

Mi nieto y su hija estuvieron 24 horas para llegar por Vía Azul a Santiago de Cuba. Un viaje que debía durar unas 15 horas duró 24, pues salieron de la terminal el día 28 de agosto a las 6 de la mañana y llegaron a Santiago de Cuba el dia 29 pasadas las 6 de la mañana. Fue un viaje interminable y lleno de muchas necesidades, algo normal cuando se lleva a algún niño.

El motivo de la demora fue que la goma de la parte delantera izquierda del ómnibus se salió de su lugar a la altura de Ciego de Ávila, pudiendo haber volcado y ocasionado probablemente, el fallecimiento de varias personas. Quién sabe si me hubiera tocado a mí llorar la muerte de mi nieto y de mi bisnieta.

Como siempre sucede, la empresa no tenía la pieza de repuesto. La mandaron a buscar y, finalmente, a la persona que debía llegar con dicha pieza al lugar en donde el ómnibus estuvo estacionado, se le olvidó.

Hace más o menos un mes sucedió lo mismo cuando un hijo mío regresaba de Santiago de Cuba a La Habana. El ómnibus que salió a las 10:30 de la noche del dia 26 de julio se rompió llegando a Palma Soriano, poco después de salir de Santiago, y tuvieron que volver para atrás retrasando así nuevamente la llegada del ómnibus a la capital. ¿Cómo es posible que se rompiera tan pronto? ¿Es que acaso no se revisan en el taller correspondiente estos transportes antes de salir? ¿Acaso no les importa que las personas puedan perder la vida?

¿Cuántos CUC recoge el Gobierno por ese simple viaje en guagua por Vía Azul que seguro va lleno y donde hay niños? ¿Cuál de esos dirigentes revolucionarios que supuestamente debe velar por el bienestar de su pueblo viaja o vive una experiencia como esa? ¿Cuál paga un servicio pésimo cuyo valor contiene casi seis veces el equivalente a la jubilación de cualquier profesional cubano? Por favor, no mencionen el bloqueo como culpable. Incluso cualquier otro argumento, aunque parezca una mentira, lo podré creer.

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