Exposición ‘La casa que no ardió’
Lugar: Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, Avenida 31 y calle 100, No. 10006, Obelisco de Marianao, Marianao, La Habana.
Fecha de inicio: 11-09-2026, 10:00 am.
La Habana/La Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro acoge la exposición colectiva La casa que no ardió, un homenaje al artista, profesor e historiador del arte cubano Rogelio Machado García, quien durante 45 años ha estado vinculado a la enseñanza de varias generaciones de creadores en esa institución.
La muestra surge después de que un incendio destruyera recientemente la vivienda de Machado y le hiciera perder buena parte de sus pertenencias. A partir de esa experiencia, sus antiguos alumnos han convertido la idea de la casa perdida en metáfora de aquello que las llamas no pudieron destruir: el magisterio, los afectos y la huella dejada por el profesor en quienes pasaron por sus aulas.
Bajo la curaduría de Aramís Cué del Cristo, la exposición reúne pinturas, fotografías, instalaciones y obras realizadas con diversos materiales y lenguajes. Cada participante ha creado una pieza especialmente para Machado y la acompaña con un testimonio personal sobre su relación con el maestro. De esa manera, La casa que no ardió se plantea también como un archivo de recuerdos y agradecimientos construido por varias generaciones de discípulos.
La larga trayectoria docente de Machado está documentada también en publicaciones dedicadas a la enseñanza artística cubana. Es autor de Historia y apreciación de las artes plásticas y coautor de Pintura, dibujo y grabado, ambas publicadas en 1982, además de haber investigado la propia historia y los planes de estudio de San Alejandro.
Participan en la exposición Alberto Figueroa, Alejandro Escalona, Alejandro Meneses, Allan Diego, Aramís Cué, Arnay Camaraza, Asbel Paz, Elizabeth T. Blanco, Janet Ruiz, Javier Cruz, Jean Marc Vegas, Jesse Rondón, Jonathan A. Benavides, Jorge Luis Rosales, Jormay González, Juan Carlos Celestín, Leandro Mompié, Pedro Pérez, Maray Rodríguez y Michel Torres.
Más que una retrospectiva sobre Rogelio Machado, la exposición propone reconstruir simbólicamente su casa mediante las obras de quienes recibieron sus enseñanzas: cada pieza funciona como una ventana y cada testimonio como uno de los ladrillos de una vivienda que, a diferencia de la morada material, el fuego no pudo consumir.