Carbón para el pollo de Navidad, ofrecen los comerciantes cubanos a falta de cerdo

La preciada carne de puerco sigue llegando a cuentagotas y hay días en que ni siquiera aparece

Antes, en el cartel que cuelga en el mercado agrícola de la calle Sitios, en la barriada habanera de El Cerro, decía "Carbón para su lechón", pero ahora esta carne está desaparecida. (14ymedio)
Antes, en el cartel que cuelga en el mercado agrícola de la calle Sitios, en la barriada habanera de El Cerro, decía "Carbón para su lechón", pero ahora esta carne está desaparecida. (14ymedio)

"Pierna de cerdo importada desde Estados Unidos, ideal para las cenas navideñas", reza el anuncio en uno de los tantos sitios digitales que promociona productos para que los migrantes cubanos compren a sus familiares en la Isla. El llamado popularmente "mamífero nacional" este año llegará desde el extranjero ante el desplome de la producción local.

Igual que los cubanos se despidieron de los turrones, las uvas y la sidra para esperar el año nuevo, esta vez le ha tocado el turno del adiós al tradicional puerco del 31 de diciembre. La caída en la oferta y la subida del precio de la carne hacen que muchas familias opten por hacer en esas fechas una comida con pollo o picadillo.

El Pana, un productor privado de Alquízar, asegura que "esto se veía venir". Con una amplia clientela –que incluía restaurantes privados y casas de renta– el emprendedor lleva más de un año sin ofrecer "ni una costilla", explica a 14ymedio. Aunque el cierre de las fronteras habaneras debido a la pandemia golpearon duramente su negocio, la razón del declive apunta hacia otro lado.

"Los guajiros dejaron de criar y las hembras que debieron ponerse para la monta hace unos meses no se pusieron"

"Los guajiros dejaron de criar y las hembras que debieron ponerse para la monta hace unos meses no se pusieron", lamenta el comerciante. "Esto es una cadena y cuando se interrumpe se convierte en un problema volver a retomar la cría", detalla. "Desde hace dos años, cuando la falta de pienso hizo cada vez más difícil mantener los animales, hubo productores que se quitaron del negocio y ya no quieren regresar".

"Yo mismo desarmé el corral y los hierros que estaba usando para aguantar las cercas los usé en otra cosa. La gente que vive cerca de mí hizo lo mismo, y ahora tendrían casi que empezar desde cero, así que no creo que la falta de cerdo vaya a solucionarse pronto, esto va a durar bastante en volver a como estaba antes".

La cadena de la que habla El Pana incluye también a los productores de embutidos, los puntos de venta de comida que basaban su menú en bistec de cerdo o masas fritas, además de todos aquellos que ofertaban especias, cítricos y carbón para sazonar y cocinar "el puerquito del 31", como popularmente también se le llama.

Antes, un cartel en el mercado agrícola de la calle Sitios próxima a Collado en la barriada habanera de El Cerro rezaba "se vende buen carbón para su lechón", pero tuvo que cambiarlo y ahora promociona el producto para cocinar "pollón" porque, bromea, "el lechón está perdidón y carón". Entre los clientes que se detenían frente al anuncio no faltaron las ironías ante la posibilidad de que incluso el pollo desaparezca en las próximas semanas.

"Pronto será para su picadillón, porque el pollo también se está perdiendo", lamentó un joven que asegura haber visto más surtido el mercado en comparación con otras semanas, aunque se trató fundamentalmente de un mayor suministro de viandas, vegetales y frutas, pues la preciada carne de cerdo sigue llegando a cuentagotas y hay días en que ni siquiera aparece.

"No ha empezado diciembre y ya el cerdo está carísimo y perdido. Antes esto le pasaba a la gente que lo dejaba para el final, los que se demoraban en comprar y querían tener su pierna en la última semana"

"Compré una libra de bistec de puerco en 200 pesos; si me lo hubieran dicho hace unos años hubiera creído que era mentira", cuenta a este diario otra vecina de Centro Habana. "No ha empezado diciembre y ya el cerdo está carísimo y perdido. Antes esto le pasaba a la gente que lo dejaba para el final, los que se demoraban en comprar y querían tener su pierna en la última semana".

Sin embargo, considera la mujer, "ahora ni siquiera vale ser precavido porque desde que empezó el año el cerdo ha estado carísimo". Su familia optará "por otra carne, preferiblemente pollo o carnero, si aparece".

Mientras en otros países se acostumbra a comer un pavo o asar un cordero, la Navidad cubana está protagonizada por el cerdo. Junto a los frijoles negros, el arroz y la yuca con mojo, el pernil domina las mesas. Con sus preparativos, también genera varios rituales familiares, como cortar las empellas, freír los chicharones y preparar el mojo para la carne.

"Con el pellejo del pollo también se hacen chicharrones", advierte un avispado padre de familia que ya se está preparando para el cambio. "No voy a desgastarme en buscar un pedazo de puerco, ahora toda mi energía la voy a dedicar a ver si en lugar de muslitos de pollo al menos logro comprarle a mi familia unas pechugas".

Pero la pechuga es de las piezas que menos aparecen en los mercados en pesos cubanos. "En las tiendas en divisas la gente duerme toda la madrugada para comprar una caja de pechuga y el que tiene familia fuera se la compran por internet", lamenta. "Pero yo la voy a buscar hasta debajo de las piedras".

"El truco es cocinarla en el horno y al lado poner un pedazo de carbón", recomienda, resignado. "Nada que envidiarle al lechón asado".

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