Luis Manuel Otero Alcántara depone la huelga de hambre

El Gobierno ha mantenido, en los últimos días, una campaña de acoso y difamación hacia los activistas de Movimiento San Isidro

Luis Manuel Otero Alcántara se mantuvo en huelga de hambre en la sede del Movimiento San Isidro y se negó a probar alimentos también en el hospital, hasta este domingo que depuso la huelga. (Facebook)
Luis Manuel Otero Alcántara se mantuvo en huelga de hambre en la sede del Movimiento San Isidro y se negó a probar alimentos también en el hospital, hasta este sábado que depuso la huelga. (Facebook)

El artista independiente Luis Manuel Otero Alcántara depuso la huelga de hambre y comenzó a ingerir alimentos este sábado en el hospital Manuel Fajardo donde se encuentra hospitalizado en La Habana, según declaraciones de su tío Enix Berrio a 14ymedio.

Berrio visitó al artista este domingo en el hospital cerca de las once de la mañana y tras el encuentro, que solo duró unos diez minutos, ofreció declaraciones vía telefónica a este diario.

Según Berrio, Otero Alcántara le informó que no quiere entrar en "el camino del martirologio" y por eso decidió comenzar a comer este sábado, cuando consumió una sopa. "Se está dejando hacer todos los exámenes que le han sugerido los médicos porque quiere estar listo para la lucha que viene y necesita estar fuerte para ese momento".

Otero Alcántara fue ingresado el pasado viernes, tras la irrupción de la policía en la sede del Movimiento San Isidro en La Habana Vieja. En el hospital, el artista decidió continuar hasta ayer la huelga de hambre que había iniciado el 18 de noviembre pasado. 

Por su parte, los otros activistas del Movimiento San Isidro, desalojados violentamente de su sede, denuncian, este fin de semana, que continúan siendo acosados por la Seguridad del Estado.

Iris Ruiz, Claudia Genlui, Amaury Pacheco, Michel Matos, Yasser Castellanos y Katherine Bisquet fueron detenidos durante más de una hora, publicó el colectivo en sus redes sociales la madrugada de este domingo. Una información que actualizaron poco después, tras la liberación de los activistas.

En el momento del arresto "se encontraban visitando a Maykel Castillo y fueron interceptados cuando salían de su casa", denunciaron en un tuit. Según la cuenta del Movimiento, "la policía y la Seguridad del Estado ‘argumentan’ que Maykel Castillo no está en huelga de hambre, que se encuentra en su casa, vigilado por tener covid y por esa razón estos compañeros serán aislados por tres días".

Así, la profesora universitaria Omara Ruiz Urquiola, en cuyo domicilio se encuentra también la curadora Anamely Ramos, denuncia en un video un operativo policial que les impide la salida incluso para comprar alimentos.

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El escritor Carlos Manuel Álvarez, alojado en casa de la periodista Mónica Baró, también confirma vigilancia en la puerta, supuestamente para obligarlo a cumplir la cuarentena a la que obligan las medidas sanitarias para cualquier viajero internacional que llega a la Isla.

Precisamente con la acusación de "propagación de epidemias" fue que desalojaron a los 14 activistas que permanecían en el lugar desde el 18 de noviembre en protesta por la detención del rapero contestatario Denis Solís, condenado en un juicio sumarísimo a ocho meses de cárcel por un supuesto delito de desacato.

El Gobierno ha continuado, mientras tanto, con una campaña de difamación hacia los activistas. La noche de este sábado, la Televisión Nacional emitió un programa especial de más de una hora sobre el Movimiento San Isidro, en el que se insistió en los vínculos "terroristas" y "contrarrevolucionarios" de Denis Solís, así como en la falta de seriedad como artistas de los miembros del colectivo.

Algunos usuarios en redes sociales criticaron duramente el programa, calificándolo de "mentira" y "manipulación". "El solo hecho de que tengan que hacer una transmisión especial para desacreditar lo sucedido ayer es suficiente para saber que tienen miedo, que ya no nos engañan", expresó en un tuit Ernesto Mirabal.

En la emisión intervino el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, que en la madrugada del viernes al sábado recibió a una treintena de los más de 300 artistas que se encontraban apostados ante la sede del ministerio desde hacía doce horas en solidaridad con San Isidro.

"No es lo habitual que tengamos que reaccionar a una petición formulada de esa manera", reconoció Rojas. "En algunos medios se ha dicho que es la primera vez que se produce una reunión de este tipo, a tenor de una demanda planteada por un tipo de personas con inquietudes, pero eso no es cierto", intentó aclarar a continuación. "Lo peculiar de esta vez fue la concentración de personas".

El viceministro dijo que la reunión, que duró unas cuatro horas, fue "difícil" y "no complaciente", pero que "no hubo ningún tipo de violencia verbal" y se llegó a un "ambiente constructivo". Asimismo, confirmó que se comprometieron a "esclarecer" la situación de Denis Solís y a "interesarse" por la salud de Otero Alcántara. "Tenemos la voluntad de cumplir lo que acordamos", aseguró Rojas. 

Tras la difusión del programa, el director de cine Fernando Pérez publicó una nota en las redes sociales aclarando que su presencia frente al Ministerio de Cultura se había debido a una decisión personal y no a un llamado de las autoridades. "Mi participación en ese evento fue igualmente espontánea sin coordinación previa con ese ministerio". 

La poeta Katherine Bisquet, la única de los huelguistas que asistió también a la reunión en el ministerio, contestó en una transmisión en directo a algunas críticas recibidas que señalan a los que piden diálogo como "traidores".

"Sé que hay diferencias de métodos, pero no podemos operar desde dos trincheras", aseveró Bisquet

"Sé que hay diferencias de métodos, pero no podemos operar desde dos trincheras", aseveró. "Nunca había pasado una movilización tan grande de personas", que, aseguró, también fueron amenazadas por las brigadas de respuesta rápida, gases lacrimógenos o apagones. "Ahí pudo pasar un acto violento y decidieron mantener esa protesta pacífica".

Bisquet refiere que sintió "optimismo" y "felicidad", pero no por estar hablando con el viceministro, sino "por ver a tantas personas reunidas ahí", con miedo pero firmes. "Rogué por que Luis Manuel (Otero Alcántara), en cualquier lugar donde estuviera escuchara esos aplausos", que tenían lugar cada 15 minutos.

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