Sin cheques de pensión en Viento Negro por un 'ponche' en la bicicleta del cartero

Más del 70% de los jubilados en Sancti Spíritus dependen del correo para recibir el pago de la Seguridad Social

El cartero que tenían anteriormente fue despedido hace unos meses por cobrar propinas obligatorias. (Escambray)
El cartero que tenían anteriormente fue despedido hace unos meses por cobrar propinas obligatorias. (Escambray)

El medio de transporte que utiliza Correos de Cuba para las entregas a domicilio es la bicicleta. Y no solo de la prensa, la paquetería o la correspondencia, sino también el pago de las chequeras a pensionados. En Sancti Spíritus, al menos 27.000 jubilados, más del 70%, dependen de este servicio para recibir el pago de la Seguridad Social. La mayoría de repartidores tienen que llevar su propia bicicleta.

Barrios como La Esperanza llevan años con el mismo cartero, que es ya como un miembro de las familias, infalible en sus repartos. En cambio, los residentes de Viento Negro no han corrido con la misma suerte.

Para empezar, el cartero que tenían fue despedido hace unos meses por cobrar propinas obligatorias. "Al principio, cuando él comenzó, casi todos los que reciben la chequera mensualmente le daban cinco o diez pesos de propina por agradecimiento", cuenta a este diario un residente de Viento Negro. "Pero luego él convirtió eso en una multa obligatoria para todos y la gente se quejó en Correos y lo botaron".

"Me dijeron que el problema era que el cartero que atiende mi zona tiene la bicicleta ponchada y que hasta que no la arregle no hay entregas"

Al principio, el nuevo cartero no dio ningún problema. Sin embargo, de pronto dejaron de llegar las entregas. Cuando Luis Alberto, vecino de la calle Bartolomé Masó, no recibió la prensa durante varios días, fue a Correos a preguntar. La respuesta le pareció alucinante: "Me dijeron que el problema era que el cartero que atiende mi zona tiene la bicicleta ponchada y que hasta que no la arregle no hay entregas".

Además, esgrimieron que "como hay cambio de año, hay que hacer nuevo contrato", a lo que se sumaban "las nuevas tarifas" por la Tarea Ordenamiento. Luis Alberto se presentó para renovar el contrato "y al menos adelantar ese trámite", pero sirvió de poco. "Para mi sorpresa me dieron el mismo argumento, que no pueden hacerlo hasta que el cartero no resuelva el ponche de la bicicleta", explica. "Dicen que demora, porque no hay gomas en ninguna parte".

"¿Y qué pasa si tengo que recibir paquetería?", inquirió. Pues que le avisarían y tendría que ir él mismo a recogerlo. Luis Alberto, disgustado, se queja también del mal estado en que tienen las instalaciones en Correos: "Tienen tremendo reguero, nadie se puede imaginar cómo está eso por dentro, tremendo mal aspecto, todo tirado como quiera en el suelo y una cosa arriba de la otra. Ahora entiendo porque muchas cosas se pierden y no llegan a su destino".

Luis Alberto lamenta que ahora la única opción que le queda para leer el periódico es ir al correo del boulevard por las mañanas –"Ahí se sienta una señora que los vende a tres pesos", refiere– o ir frente al parque de diversiones (los caballitos), donde también hay otro revendedor. Todo en el centro de la ciudad, lejos de su casa.

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