Las cubanas echan mano de tela y 'pampers' ante la falta de almohadillas sanitarias

El producto, de primera necesidad y vendido a través del mercado racionado, no se distribuye a las farmacias desde octubre 

Una directiva de Mathisa de Sancti Spíritus, declaró a TV Ávila que "a pesar de que en 2020 la fábrica no paró, de un plan de 14 millones de almohadillas solo se produjeron diez, esencialmente por falta de materia prima”. (Radio Rebelde)
Una directiva de Mathisa de Sancti Spíritus, declaró a TV Ávila que "a pesar de que en 2020 la fábrica no paró, de un plan de 14 millones de almohadillas solo se produjeron diez, esencialmente por falta de materia prima”. (Radio Rebelde)

No hay manera de que las mujeres cubanas encuentren estos días almohadillas sanitarias. El producto, de primera necesidad y vendido a través del mercado racionado, no se distribuye a las farmacias desde octubre. 

"La última vez que vendimos las íntimas fue la octava vuelta en el mes de octubre, aunque en otras farmacias fue en noviembre", informa una empleada de una farmacia en el municipio de Plaza de la Revolución, en La Habana. "Del año pasado yo dudo que repongan el faltante, hay que esperar a que entren este año", explica a fecha de 15 de febrero.

En otro establecimiento de Centro Habana, la respuesta es similar: el octavo envío, en octubre, fue lo último que vendieron.

La capital no es la única que sufre este desabastecimiento. "Eso no existe, eso se extinguió", asevera una joven desde Santiago de Cuba refiriéndose a las almohadillas. "Las mujeres están poniéndose rellenos de pampers. El otro día vi a unas cuantas comprando pañales, cosa que me llamó la atención, y luego supe que eran para convertirlos en íntimas".

Desde Cienfuegos, otra muchacha refiere que las colas son inmensas para comprar los culeros desechables de los niños para convertirlos en íntimas. Con un problema añadido: "Muchos de esos culeros sólo los venden en tiendas en divisas, por lo que la dificultad para acceder a ellos es doble".

En Cuba, cada mujer de entre 10 y 55 años recibe a través del mercado racionado, por 1,20 pesos, un paquete mensual con 10 "íntimas" de la marca Mariposas y fabricado por el monopolio estatal Mathisa.

Sin embargo, en los últimos meses, las cubanas han tenido que volver a usar trapos que lavan y relavan. "Mi hija tiene 12 años y los últimos meses he tenido que agarrar ropa vieja para poder resolver", cuenta una madre a 14ymedio, haciendo hincapié en la incomodidad que supone para la adolescente. "Por suerte no estamos saliendo a la calle por el confinamiento".

Una empleada de la fábrica Pétalos, en La Habana, asegura a este diario que el problema no es la producción, sino la distribución de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos

Es tan crítica la situación, que se han hecho eco de ella los medios oficiales. El diario 5 de Septiembre, por ejemplo, publicó el pasado mes que la escasez ha provocado en Cienfuegos que las compresas hayan multiplicado hasta por cuatro su precio.

"Las de la farmacia, a 40 pesos el paquete; las de las tiendas recaudadoras o importadas, a 200 pesos como mínimo", declaró una cienfueguera al periódico local. "Si traen más de 50 unidades pudiera cotizarse a 750 pesos. Ahorita están más caras que la carne de puerco". 

En Ciego de Ávila, la web de la televisión oficial reconoce en un extenso reportaje que la distribución de las compresas tiene un retraso de cinco meses, y que las avileñas dejaron de recibir cinco entregas de las 12 que les correspondía.

"No es un secreto: la crisis económica y el consecuente desabastecimiento, acentuado durante más de diez meses de pandemia han afectado marcadamente la higiene íntima de las mujeres", dice el texto, "y la Empresa Nacional de Materiales Higiénico-Sanitarios (Mathisa) –con fábricas en La Habana, Sancti Spíritus y Granma– no ha logrado que su producto llegue ‘a tiempo’ a la red de farmacias de Ciego de Ávila".

Mireya González Zayas, una directiva de Mathisa de Sancti Spíritus, declaró a TV Ávila que "a pesar de que en 2020 la fábrica no paró, de un plan de 14 millones de almohadillas solo se produjeron diez, esencialmente por falta de materia prima; pues de los diez materiales básicos que se necesitan para elaborar la denominada íntima, ocho son importados".

Sin embargo, una empleada de la fábrica Pétalos, en La Habana, asegura a este diario que el problema no es la producción, sino la distribución de la Empresa Comercializadora y Distribuidora de Medicamentos (Emcomed). "Ellos vienen a recoger aquí para repartir en las farmacias", cuenta. "En la producción no hay ningún problema, es en el transporte de ellos, que creo que no tienen combustible".

Sin dar más detalles, una trabajadora de Emcomed confirma: "Sí hemos tenido afectaciones con el transporte".

Las quejas van más allá, en cualquier caso, y son generalizadas, a pesar de ser un tema que suele reservarse a la intimidad. Como indica TV Ávila en su reportaje, 10 almohadillas son insuficientes para el ciclo menstrual, que generalmente dura una semana. "Mucho menos si se siguen al pie de la letra las recomendaciones médicas de cambiarla cada cuatro horas".

Mientras el producto escasea en los comercios estatales, el mercado negro tiene una amplia variedad que van desde almohadillas, protectores diarios, tampones y hasta llegar a las copas menstruales

Mientras el producto escasea en los comercios estatales, el mercado negro tiene una amplia variedad que van desde almohadillas, protectores diarios, tampones y hasta llegar a las copas menstruales, pero los precios pueden ser hasta el doble o el triple de cuando aparecen en las tiendas en divisas. En algunas páginas como Revolico o grupos de Facebook y Telegram también se encuentran copas menstruales: a 650 pesos o más cada una.

"Para colmo, no hay algodón en ningún lado, porque al menos si hubiera se podían armar en casa con un trozo de tela y algodón", reconoce la madre de dos adolescentes que recién han comenzado a necesitar las almohadillas pero han tenido que sortear sus primeros períodos echando mano de "inventos hechos con pedazos de toalla".

"Si esto sigue así vamos a terminar como en el tiempo de mi abuela, que las mujeres tenían que usar tusas de maíz", lamenta la madre. "Tengo vecinas que han comprado almohadas de las que venden para dormir y las han desbaratado para poder hacerse íntimas, pero eso tampoco hay bolsillo que lo sostenga".

"Todo lo que contenga guata o algodón está en peligro en una casa porque hay que desarmarlo y reutilizarlo", lamenta. "Eso no puede ser bueno para la higiene femenina y además es una humillación".

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