La unificación monetaria, un frenazo a la compraventa de viviendas

Los temores a una devaluación del peso nacional recorren toda la sociedad

"Así no hay quien venda", lamentan los propietarios que ofrecen sus casas en el apagado mercado inmobiliario cubano. (14ymedio)
"Así no hay quien venda", lamentan los propietarios que ofrecen sus casas en el apagado mercado inmobiliario cubano. (14ymedio)

"¿Nadie para compraventa?", pregunta la empleada de la notaría en la calle 20 de Mayo, en La Habana. Los clientes aguardan para hacer testamento o formalizar un poder, pero las solicitudes de trámites vinculados a la vivienda han desaparecido de estas oficinas tras la unificación monetaria. La incertidumbre que rodea al peso cubano frenó en seco el mercado inmobiliario en la Isla.

Si hasta hace unos meses la mayor parte de quienes hacían fila en las notarías cubanas esperaban formalizar la donación de un inmueble o la venta de una casa, ahora la gestión más demandada es "el poder notarial para que un familiar pueda representar al propietario en caso de que éste salga del país", aclara a 14ymedio una trabajadora de este notaría en la barriada de El Cerro.

"Desde hace un par de años empezamos a notar un descenso en el número de compraventas que gestionamos cada día", reconoce la empleada que prefirió el anonimato. "Con la pandemia también disminuyó bastante, pero lo que ha pasado desde que se inició el año no tiene que ver con el coronavirus sino con la unificación monetaria. La gente tiene miedo de vender en pesos cubanos".

Los temores a una devaluación del peso nacional recorren toda la sociedad pero se sienten con más fuerza en las operaciones comerciales que involucran grandes sumas de dinero. Aunque las autoridades han impuesto una tasa fija de cambio de 24 pesos por cada dólar, en el mercado informal la moneda estadounidense ya se cotiza a entre 47 y 50 CUP. 

"Así no hay quien venda", reconoce Ulises Brito, quien desde hace más de un año intenta vender una casa de cuatro habitaciones en el municipio Playa "acondicionada con todo para funcionar como un hostal". Con residencia en Estados Unidos, Brito se repatrió hace unos años a la Isla para abrir un próspero negocio de renta de habitaciones a turistas pero las cosas no salieron como esperaba.

En el sitio digital Revolico, donde cada día se suman cerca de 300 clasificados de compraventa de casas, la mayoría de los anuncios son de vendedores que llevan meses sin encontrar un comprador

"El deshielo diplomático naufragó y todo mi negocio estaba pensado para la llegada masiva de visitantes estadounidenses", reconoce el emprendedor. "Después apareció en escena el coronavirus y ya no vale la pena quedarse aquí porque este país va a necesitar mucho tiempo para recuperarse y no puedo seguir perdiendo dinero". Pero tras tomar la decisión de regresar a EE UU, Brito lleva meses sin poder vender la casa.

"Empecé pidiendo 80.000 dólares y ya voy por 65.000 pero no puedo seguir bajando porque la casa está en muy buenas condiciones y cada cuarto tiene su baño renovado, que me costó bastante dinero rehacer". El hombre no quiere oír ni hablar del peso cubano. "La transacción tiene que hacerse en dólares y el interesado debe ingresar el dinero en mi cuenta estadounidense. De moneda nacional nada de nada".

En el sitio digital Revolico, donde cada día se suman cerca de 300 clasificados de compraventa de casas, la mayoría de los anuncios son de vendedores que llevan meses sin encontrar un comprador para su vivienda. La crisis económica que se sigue profundizando en la Isla, la subida de los costos de la vida y la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores sociales vinculados al turismo han golpeado duramente el entramado inmobiliario.

El panorama actual es muy diferente al de finales de 2011, cuando el Gobierno de Raúl Castro autorizó la compraventa de viviendas tras décadas de prohibición y se desató un frenesí entre muchos cubanos dispuestos a adquirir o deshacerse de una casa. La medida fue un pistoletazo de salida en un país con 3.700.000 de viviendas, un 85% de ellas en régimen de propiedad individual.

Notaría de la calle 20 de Mayo, La Habana. (14ymedio)
Notaría de la calle 20 de Mayo, La Habana. (14ymedio)

Menos de dos años después de que se levantara la prohibición de compraventa que había durado décadas, el emergente mercado inmobiliario alcanzó unas 80.000 transacciones. Los agentes inmobiliarios aparecieron en escena y abrieron oficinas particulares, que operaban bajo una licencia de gestor de permutas y compraventa de viviendas. Pero poco después muchos terminaron en los tribunales al comprobarse que cobraban al cliente una comisión sobre la transacción, algo prohibido por ley.

En la práctica, aquellos gestores se embolsan entre un 10% y un 25% de la cifra total que pagaba el comprador, pero legalmente solo podían cobrar por las gestiones de conectar e informar a gente interesada en realizar este tipo de operaciones. La embestida oficial contra ellos terminó en el cierre de sus oficinas y el mercado inmobiliario volvió a moverse, fundamentalmente, a través de los anuncios en sitios digitales.

Pero incluso estos obstáculos no habían logrado disminuir el entusiasmo de compraventa de casas que se apoderó de un país con un déficit de más de 900.000 viviendas. Fue la Tarea Ordenamiento, con la desaparición del peso convertible y la subida de los costos de productos y servicios básicos la que ha dado el golpe más duro que ha tenido el sector desde que se autorizara hace una década.

"Le dejé un poder notarial a mi hermana para que vendiera mi apartamento en la ciudad de Santa Clara", comenta a este diario Carlos Luis Alonso, un cubano varado en México desde hace un año. Junto a su esposa y un hijo de cinco años, el migrante sueña con encontrar un comprador para su vivienda que le pueda depositar el dinero en una cuenta bancaria mexicana y usar esos fondos para llegar a Estados Unidos.

"En la casa donde nos estamos quedando hay dos familias cubanas más que están en la misma situación: tratando de vender una casa en Cuba para que se la paguen en moneda de verdad aquí", detalla Alonso. "Pero nadie ha podido vender nada porque cuando encuentra a un comprador, le quiere pagar en pesos cubanos y eso es papel, no dinero serio", lamenta. "Yo pensé que tener una casa para vender era tener un capital, pero ahora ni vivo en ella ni puedo convertirla en los recursos que me hacen falta".

"Se vende casa de tres habitaciones a pocos metros de la Plaza Vieja de La Habana. No nos haga perder el tiempo, solo para compradores con dólares", advierte un clasificado que lleva meses repitiéndose cada día en un hilo comercial de Telegram. "No aceptamos pesos cubanos", subraya el texto que agrega para evitar despistados: "Solo con moneda dura".

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