Derrotado un policía en moto que perseguía a una vendedora informal en La Habana

"Esto me recuerda a los cuentos que me contaba mi abuela de Batista, cuando la policía perseguía a la gente y el mismo pueblo los escondía"

Algunos de los vendedores salieron al paso del agente diciéndole: "Oiga, oficial, usted no puede entrar aquí". (14ymedio)
Algunos de los vendedores salieron al paso del agente diciéndole: "Oiga, oficial, usted no puede entrar aquí". (14ymedio)

Los clientes del mercado del Ejército Juvenil del Trabajo de 17 y K se quedaron este martes estupefactos cuando vieron entrar entre la multitud a un policía subido en una moto.

Tres vendedores de bolsas de nailon, habituales en el lugar pese a la prohibición de vender este producto, salieron despavoridos, dos hombres y una mujer, pero el agente solamente fue detrás de ella. La muchacha se escabulló entre la multitud que hacía sus compras en el agro y desapareció de su vista.

Algunos de los vendedores salieron al paso del agente diciéndole: "Oiga, oficial, usted no puede entrar aquí". El policía, perplejo, les contestó en voz alta: "Yo no entiendo que esa mujer que entró se desaparezca aquí adentro", dejando caer que los mismos comerciantes la habían escondido.

Sin bajarse en ningún momento de la moto, el agente dio media vuelta y salió de nuevo a la calle. Apostado en la puerta del mercado estuvo unos minutos con actitud vigilante, hasta que otra mujer se le acercó, le señaló al agente un camino –¿por dónde se fue la perseguida?– y, solamente entonces, el hombre se fue.

Apostado en la puerta del mercado estuvo unos minutos con actitud vigilante, hasta que otra mujer se le acercó, le señaló al agente un camino. (14ymedio)
Apostado en la puerta del mercado estuvo unos minutos con actitud vigilante, hasta que otra mujer se le acercó, le señaló al agente un camino. (14ymedio)

"Por suerte no entró a gran velocidad, ¿si coge a alguien qué pasa?", decía por lo bajo una clienta de unos cuarenta años, al tiempo que protestaba: "Se sienten impunes".

Otro joven testigo de los hechos refería: "Esto me recuerda a los cuentos que me contaba mi abuela de Batista, cuando la policía perseguía a la gente y el mismo pueblo los escondía".

El mercado, ubicado en una calle muy transitada de El Vedado, tiene al menos dos entradas, lo que hizo más difícil la persecución para el uniformado. Con una oficina de confección de pasaporte y carné de identidad cercana, más un policlínico donde se realizan las pruebas PCR para viajar, la zona está permanentemente llena de gente que va y viene.

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