Desesperados, los cubanos se aglomeran para comprar picadillo y panza de res

Ante la escasez de productos en los congeladores, muchas personas corrieron para alcanzar un puesto privilegiado en la cola en el municipio Cerro

Trabajadores de una empresa cárnica ofrecieron sus productos en las afueras de la sede principal del Gedic. (14ymedio)
Trabajadores de una empresa cárnica ofrecieron sus productos en las afueras de la sede principal del Gedic. (14ymedio)

Casi un centenar de personas hicieron fila esta tarde delante de una improvisada tarima que trabajadores de una empresa cárnica montaron en las afueras de la sede principal del Grupo Empresarial de Diseño e Ingeniería de la Construcción (Gedic) en el municipio Cerro, en La Habana.

Al principio, ofrecieron sus productos solo a los trabajadores de esa empresa, dirigida por Antonio Guerrero, uno de los cinco espías cubanos que cumplieron cárcel en Estados Unidos y luego fueron canjeados durante el deshielo diplomático con la administración de Barack Obama.

Al terminar la venta a los trabajadores del Gedic, y en vista de que quedaba aún mercancía, decidieron sacar la tarima hacia la calle para ofrecer a los vecinos del lugar el picadillo de res a 55 pesos la libra, la panza a 25 y la morcilla a 35.

Inmediatamente se corrió la voz en la barriada, una zona con familias de bajos ingresos. Ante la escasez de productos en los congeladores, muchas personas incluso corrieron para alcanzar un puesto privilegiado en la cola.

La cantidad de interesados, obligó a los vendedores a ubicar dos pesas para agilizar la venta. Constantemente los empleados pedían paciencia y calma a los clientes que comenzaron a protestar ante los que se intentaban colar en la fila, temerosos de no alcanzar la poca cantidad de productos disponible.

"¿Qué es eso?¿Eso se come?", vociferó una señora señalando la panza que se veía bastante sucia dentro de una caja plástica. "Sí, señora, usted le da un hervor, le quita lo sucio y el pelo, y ahí tiene carne para que se alimente", respondió uno de los trabajadores en tono burlesco.

"¿Qué es eso?¿Eso se come?", vociferó una señora señalando la panza que se veía bastante sucia dentro de una caja plástica

Otros se quejaron por la calidad del picadillo, que a simple vista parecía tener bastante pellejo y agua. "Señores, atiendan, que les voy a dar una clase", gritó una mujer que parecía ser la encargada al frente de la venta. "El líquido que tiene el picadillo es un preservo, ustedes tienen que cocinarlo con esa aguita y procurar no poner mucha sal porque ya viene subidito".

En los procesos industriales, siguió explicando la señora, se utiliza ese preservo "para mantener la calidad del picadillo"; con respecto a los pellejos, detalló, "esa es carne de ternera del Perú, que viene en trozos y se molió delante nuestro, así que les aseguro que es de tremenda calidad". Al voltearse a un hombre de los que venía con ella, dijo en voz baja: "Total, ni que tuvieran muchas opciones, si esta carne solo se ve en las tiendas MLC [moneda libremente convertible]".

Un muchacho que pudo comprar dijo a uno de los que despachaba: "Hay que aprovechar estas oportunidades, así que dame dos libras de morcilla. Mi suegra que es testigo de Jehová tendrá que hacer un pacto con el señor, porque estos tiempos no son de andar escogiendo", bromeó.

A pesar de todo, muchos regresaron a casa sin poder comprar. "Me tenían que haber dejado comprar de primera, las ganas que tengo de comer un buen picadillo de res", fue el pesar de una señora mayor que con su bastón a rastras se retiró con su jaba vacía.

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