"Envueltos como un tamal", así se viaja por las carreteras cubanas cuando bajan las temperaturas

Sin embargo, alrededor de tiendas y mercados apenas mermaron las colas para adquirir comida

El local no tiene "las mínimas condiciones" para protegerse de los vientos frescos de este diciembre, lamenta esta habanera de 44 años que iba rumbo a la ciudad de Ciego de Ávila. (14ymedio)
El local no tiene "las mínimas condiciones" para protegerse de los vientos frescos de este diciembre, lamenta esta habanera de 44 años que iba rumbo a la ciudad de Ciego de Ávila. (14ymedio)

Antes de salir de su casa, Danyelis revisó todo lo que llevaba: el maletín y la mochila, un pomo con agua, dinero y carné de identidad, además de abrigos y una merienda para el camino. Pero ni siquiera tantas precauciones la prepararon para el frío que experimentó en la Terminal de Ómnibus de La Habana. El local no tiene "las mínimas condiciones" para protegerse de los vientos frescos de este diciembre, lamenta esta habanera de 44 años que iba rumbo a la ciudad de Ciego de Ávila.

"La estación es caliente en el verano y fría en el invierno porque cuando las temperaturas suben, el aire acondicionado no funciona bien, pero cuando bajan, el frío se cuela por todos lados", explica a este diario Danyelis. Lo vivido en la terminal iba a quedar como un cálido recuerdo en comparación con lo que le esperaba en el viaje por carretera. "La gente se ponía encima toallas, sábanas y hasta las mochilas" porque el ómnibus Yutong "parecía una lata de sardinas llena de huecos".

Justo en los momentos en que el termómetro comenzó a desplomarse, la mujer y decenas de pasajeros transitaban entre la zona occiental y la parte central de la Isla, una extensa área llana donde se registran las más bajas temperaturas en la Isla. "No solo era el frío, es que casi no pudimos comer nada en el camino porque lo que no estaba cerrado estaba sin ofertas", advierte. "Ni siquiera se acercaban a la guagua los vendedores que casi siempre salen al paso cuando se hace una parada".

"Cuando llegamos a Ciego de Ávila estábamos todos envueltos en ropa como un tamal, fue un alivio bajarse de la guagua", cuenta Danyelis. "La gente no estaba preparada porque aquí no tenemos buenos abrigos y las personas mayores o que viven en casa en muy mal estado son las que peor lo pasan". La gente sin hogar, que normalmente pernocta en escaleras de acceso a edificios, portales o parques, también vive días más difíciles cuando llega el invierno.

Con temperaturas por debajo de los 20 grados, los cubanos han experimentado un fin de semana invernal que ha coincidido con los festejos navideños. Las bajas temperaturas han disuadido a muchos de salir a las calles, que durante buena parte del domingo y el lunes se veían especialmente vacías de transeúntes. Sin embargo, alrededor de tiendas y mercados apenas mermaron las colas para adquirir comida.

"Nada más llegué a Ciego de Ávila mi familia me preparó una sopa caliente. Por suerte, habían podido comprar el pollo hace unos días", detalla la mujer. En su barrio de Centro Habana, desde donde emprendió su viaje navideño, hay cientos de vecinos que siguen en las largas filas para tratar de alcanzar la carne de cerdo que el Estado está distribuyendo de manera racionada, entre 235 y 250 pesos la libra. "Mi mamá se quedó en una de esas colas, llena de trapos pero ahí sigue".

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