Estudiantes de Biología objetaron su asistencia obligatoria al acto de "reafirmación revolucionaria"

El decano Raúl Guinovart les calla con una frase del Che: "Escojo la mochila de balas"

Desde la madrugada, los ómnibus cargados de participantes recorrieron las avenidas habaneras en dirección al litoral. (Captura)
Desde la madrugada, los ómnibus cargados de participantes recorrieron las avenidas habaneras en dirección al litoral. (Captura)

Con una asistencia por debajo de otros momentos, este sábado a las 6 de la mañana empezó un acto de "reafirmación revolucionaria" en el Malecón de La Habana, en el que intervino el gobernante Miguel Díaz-Canel. En vísperas de esta demostración, un grupo de estudiantes de la Facultad de Biología de la Universidad de La Habana había criticado la decisión de organizar un acto multitudinario en plena pandemia.

Los discursos alternaron entre llamados a la unidad y una buena dosis de intransigencia ideológica. Díaz-Canel denunció la existencia de una supuesta "plataforma de intoxicación mediática financiada por el Gobierno de EE UU y por la maquinaria política de la Florida, [con el objetivo] de alentar disturbios e inestabilidad en el país aprovechando las difíciles condiciones provocadas por la pandemia, el bloqueo recrudecido y las 243 medidas de la Administración Trump".

En el lugar también estuvo Raúl Castro, aunque no hizo uso de la palabra. Vestido con uniforme militar, se mantuvo al lado de Díaz-Canel en la primera fila. El exdirigente no había vuelto a aparecer en público desde que entregó su cargo al frente del Partido Comunista durante el congreso de la organización en abril pasado.

La prensa oficial cifró en 100.000 los asistentes al acto, aunque las cámaras evitaron tomar la multitud desde arriba y prefirieron los ángulos cerrados y las vistas más cercanas. "Con el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias", subrayó el portal Cubadebate, que también mostró imágenes de una manifestación similar en Pinar del Río.

La prensa oficial cifró en 100.000 los asistentes al acto, aunque las cámaras evitaron tomar la multitud desde arriba y prefirieron los ángulos cerrados

Desde la madrugada, los ómnibus cargados de participantes recorrieron las avenidas habaneras en dirección al litoral. La demostración tuvo lugar en la zona conocida como La Piragua, próxima al Hotel Nacional y a pocos metros de la Tribuna Antiimperialista, ubicada frente a la Embajada de Estados Unidos.

La elección del lugar ha suscitado muchas preguntas. Algunos residentes de las cercanías señalan que la Tribuna ha estado en obras de remodelación y que no estaba lista para el acto, aunque otras fuentes aseguran que la plaza ya está terminada y que el Gobierno prefirió no usarla para "evitar que se viera la poca asistencia, en caso de que no fuera mucha gente".

La Tribuna, una franja rectangular con arcos que permiten medir claramente el volumen de asistentes, ha sido por años el epicentro de los actos políticos en la capital cubana, desplazando incluso a la Plaza de la Revolución. Algunos consideran que el cambio de locación este sábado fue una muestra de que "no quieren meterle el dedo en el ojo a Estados Unidos".

El lugar estuvo fuertemente custodiado y con un amplio despliegue de agentes de la Seguridad del Estado, como pudieron comprar reporteros de 14ymedio. "Había muchos segurosos y en la convocatoria se había advertido cómo debían ir vestidos los participantes para poder detectar a cualquiera que quisiera reventar la manifestación", cuenta un participante.

"Trajeron dos cañones antitanques de 82 milímetros halados por jeeps militares para custodiar el acto", cuenta el analista Julio Aleaga, residente en las cercanías y que vio los artefactos en el momento en que el acto se había terminado y eran retirados del lugar. El también periodista reconoció el armamento con facilidad ya que pasó su servicio militar en una unidad donde los manejaban.

Los excesos de protección quizás se debieron, entre otras razones, a que varios internautas habían aludido a la posibilidad de que la demostración repitiera las imágenes del 21 de diciembre de 1989 cuando una multitud comenzó a abuchear y obligó a escapar en un helicóptero al dictador rumano Nicolae Ceausescu que había organizado un acto público para dar un discurso.

La demostración en apoyo al oficialismo cubano de este sábado se convocó con pocas horas de antelación y provocó un agrio debate, por hacerse en medio del rebrote más alarmante de la pandemia en Cuba. Numerosos estudiantes universitarios cuestionaron el evento al que fueron llamados a asistir y recibieron la furibunda respuesta de funcionarios y militantes.

"Trajeron dos cañones antitanques de 82 milímetros halados por jeeps militares para custodiar el acto"

Los estudiantes de la Facultad de Biología fueron los primeros en mostrar públicamente su desagrado con el acto, al publicar en su cuenta de Facebook un texto en el que manifestaban su "absoluta inconformidad". "Biólogos, microbiólogos y bioquímicos advertimos a las autoridades advertimos a las autoridades universitarias del riesgo que en el momento significan los actos multitudinarios".

La publicación, con escasos precedentes en un sector universitario tradicionalmente alineado con el Gobierno, agrega que "en un momento de crisis sanitaria como la que enfrentamos, lo mejor es mantenerse en casa, cumplir las medidas higiénicas y seguir las orientaciones de las autoridades de salud".

Los estudiantes añaden un llamado al "entendimiento pacífico, al respeto de las libertades individuales y a la no violencia como vía" para resolver los problemas. Y para terminar advierten de que "todos somos cubanos, hermanos de la misma tierra, que nuestro llamado sea a la unidad como principio para construir una Cuba con todos y para todos".

La controversia se extendió a otras facultades, como la de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, donde los alumnos fueron citados al evento a través de los servicios de mensajería instantánea. Ante los reparos epidemiológicos que expusieron muchos, el decano de ese centro de altos estudios, Raúl Guinovart Díaz, fue tajante en la necesidad de asistir.

El académico, muy citado en los medios oficiales en los últimos meses por sus modelos predictivos sobre el covid-19, respondió a los alumnos que criticaron el llamado a congregarse en el Malecón habanero, en las cercanías de La Piragua, con un breve mensaje. "Entiendo todas las preocupaciones", comienza diciendo el texto de Guinovart.

"Pero haciendo una comparación entre los peligros de arriesgarse a contraer el covid" y asistir al acto "en defensa del país y demostrar la unidad del pueblo en torno a la Revolución, me quedo con la segunda", puntualizó el decano. "Tengo dos mochilas 'una de balas' y una de 'medicamentos'. No puedo con las dos. Escojo la de balas", añadió, en alusión a una frase de Ernesto Guevara.

Los estudiantes de la Facultad de Biología fueron los primeros en mostrar públicamente su desagrado con el acto, al publicar en su cuenta de Facebook un texto en el que manifestaban su "absoluta inconformidad"

"Los enemigos usan el virus como aliado para mantenernos fuera de combate. Si nos quedamos en casa nos van a golpear. Si vamos a la marcha demorará la derrota del virus pero el enemigo más peligroso recibirá un duro golpe", subraya Guinovart en el mensaje que fue respondido con numerosas críticas y nuevos cuestionamientos a su apego a la ideología en detrimento de la ciencia.

En varias provincias del país también se hizo un llamado similar para este sábado, como en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, en Santa Clara. Varios estudiantes reportaron a este diario la convocatoria que recibieron vía WhatsApp y Telegram. "Yo voy a decir que ni la pude leer porque aquí el servicio de mensajería instantánea está bloqueado desde el lunes", comentó un estudiante.

En el Instituto Superior Pedagógico de La Habana, una profesora también anunció a los estudiantes que el próximo lunes tendrá lugar una reunión con miembros del Comité Central del Partido Comunista para hacer un proceso de reclutamiento de estudiantes dispuestos a enfrentar a posibles manifestantes antigubernamentales. La convocatoria estaba rubricada por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y se ha extendido a todos los centros de estudios superiores del país.

"Es alucinante, en especial porque me provoca un déjà vu: en 1980 yo estaba en el mismo Instituto, y cuando sucedieron los acontecimientos de la embajada de Perú y el éxodo de Mariel igual fuimos convocados para dar golpizas y repudiar a los estudiantes que emigrarían. En ese momento me expulsaron de la Unión de Jóvenes Comunista por negarme a participar", cuenta la madre de uno de los jóvenes que recibió el anuncio.

"Solo que ahora es peor, porque el 'reclutamiento' lo hacen con miembros del Comité Central directamente", añade la mujer. "Hasta les han mandado a decir los turnos y horarios que tendrán en esa tarea y que recibirán una merienda que deberán pagar a cuatro pesos cada una".

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