La Policía de Camajuaní da tres opciones a nuestro reportero: callarse, ir preso o exiliarse

Yankiel Gutiérrez Faife cuenta que fue detenido y esposado por hacer fotos de un parque infantil para '14ymedio'

No era la primera vez que me amenazaban, pero esta vez me dijeron que se están cansando de pasarme la mano. (Yankiel Gutiérrez)
No era la primera vez que me amenazaban, pero esta vez me dijeron que se están cansando de pasarme la mano. (Yankiel Gutiérrez)

El pasado fin de semana, Yankiel Gutiérrez Faife, reportero de 14ymedio en Villa Clara, fue agredido y, posteriormente, detenido mientras hacía su trabajo: fotografiar el mal estado de los parques infantiles en su provincia. En la estación de Policía fue amenazado con ir a prisión o al exilio forzoso si seguía metido en actividades "contrarrevolucionarias". Lejos de intimidarlo, las autoridades han conseguido que tome la decisión de firmar con su nombre real todos sus trabajos. Este es su testimonio de lo ocurrido en las horas previas y durante el referendo del Código de las Familias.

Este es su testimonio de lo ocurrido en las horas previas y durante el referendo del Código de las Familias

El sábado 24 de septiembre me agredieron física y verbalmente. Ese día y el anterior estuvieron dedicados a hacer trabajos voluntarios para organizar el referendo del Código de las Familias. El poblado de Rosalía había estado lleno de basura toda la semana, pero se adornó para la ocasión. La bodega, la escuela y el círculo social se decoraron con pencas de guano, una costumbre de los guajiros.

Esta zona es pésima para la conexión a internet desde que levantaron la torre de cobertura en Taguayabón, que absorbe toda la señal. Ahora hay que ir a una bodega, que queda en la cima de una loma, para poder acceder bien a internet. Por las noches suele estar tranquilo, con dos o tres personas, pero aquel día me encontraba yo solo cuando, a eso de las 23:30, apareció el marido de la dependiente de la bodega y me dijo: "Cuidadito con subir un video de los que tú subes". "¿Qué video?", le respondí. "De los que tú subes, los contrarrevolucionarios", espetó.

Lo ignoré para evitar problemas, pero entonces comenzó a ofenderme, a decirme descarado, falto de respeto y que no valía nada. Le contesté que me respetara él a mí y que el único descarado era él, por vivir del comunismo por conveniencia. Le exigí que, antes de acusarme, me demostrara que yo había grabado imágenes donde él apareciera.

Entonces me sacó a empujones del portal de la bodega, aunque yo volví a entrar. Me agredió por segunda vez y no aguanté más. No lo golpeé, pero le grité: "comunista chivato, chivatón". El sujeto se retiró después de esto y, durante esa noche, no ocurrió nada más.

En la tarde del domingo 25 de septiembre fui a Taguayabón. Tenía que hacer unos mandados para mi mamá, que está con mi tío en el hospital. Mi plan era ir rápido en bicicleta para regresar a tiempo y hacerle la comida a mi papá.

Me indicó también que le entregara el teléfono y yo me negué. Sin un acta debidamente legalizada y autorizada no se lo iba a entregar. Entonces me arrebató violentamente el móvil

Quería aprovechar el viaje para tomar unas fotos para un reportaje, porque no pude hacerlo el sábado. Tampoco me había dado tiempo esa mañana por el lío con el referendo, así que, desde la misma carretera, me paré y tomé las imágenes para ilustrar el deterioro de los parques infantiles en el área.

A eso de las seis de la tarde, antes de regresar, me detuve en una zona con wifi para descargar contenidos y enviar unas fotos a la redacción de 14ymedio cuando, de improviso, llegó el jefe de sector de Taguayabón, Vladimir Moré Torres, y me dijo que me llevarían detenido a la estación de Policía de Camajuaní por hacer fotos a la escuela primaria y al bar. Yo le dije que no había tomado imágenes de ninguna de las dos cosas, pero él insistió y me llevó con él.

Me indicó también que le entregara el teléfono y yo me negué. Sin un acta debidamente legalizada y autorizada no se lo iba a entregar. Entonces me arrebató violentamente el móvil, agarrándome del cuello y colocándome esposas. Llamó a la estación de Policía de Camajuaní para que mandara una patrulla a recogerme.

Nada más llegar a Camajuaní guardaron el teléfono en una gaveta y la cerraron con candado. Creo que nunca lo revisaron porque no lo sacaron hasta que me fui y tampoco me pidieron el PIN.

El jefe de la estación, Francisco Darias González, me dijo que tenía tres opciones: callarme, ir preso o marcharme del país. No era la primera vez que me amenazaban, pero esta vez me dijeron que se están cansando de pasarme la mano, que estoy siendo utilizado para la subversión... lo mismo de siempre. Me preguntaron si estaba dispuesto a contar algo y me negué, porque tenía miedo de que me detuvieran o me levantaran cargos por mercenarismo. Después, la patrulla me dejó de vuelta en Taguayabón, ya a las 21:30, y tuve que volver en bicicleta para mi casa, en Rosalía.

Igualmente, yo voy a seguir denunciando todo lo que debe ser denunciado y voy a usar mi nombre real

Cada vez crece más el acoso a mi persona, con toda seguridad por mi trabajo en 14ymedio. Aunque desde que me sometieron a vigilancia el 1 de mayo no había tenido problemas, me estoy dando cuenta que tengo muchos segurosos con la vista puesta sobre mí. Pero lo único que me preocupa es mi familia y la presión que ejerce sobre mí cuando ocurre algo, pues aunque saben que estoy haciendo las cosas bien, no están de acuerdo con lo que hago porque conocen cómo funciona este sistema y sienten temor de que algo me suceda.

Igualmente, yo voy a seguir denunciando todo lo que debe ser denunciado y voy a usar mi nombre real. Últimamente tenía problemas con la Policía por mis reivindicaciones en redes sociales, pero, aunque soy un muchacho inexperto que debe seguir mejorando, agradezco a este medio, que me abrió las puertas y ahora me permite denunciar mi situación. Puedo llegar a más personas y no me importa nada. Mientras sea posible lo seguiré haciendo. No me voy a esconder.

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