Sancti Spíritus vuelve a la leña ante la escasez de gas licuado

La Policía dispersa una cola de cuatro días que esperaba la llegada de 'balitas'

De los actuales 110 pesos que cuesta el cilindro de gas de unos 10 kilogramos en su venta liberada, el precio se disparará a 213 con las nuevas tarifas. (14ymedio)
De los actuales 110 pesos que cuesta el cilindro de gas de unos 10 kilogramos en su venta liberada, el precio se disparará a 213 con las nuevas tarifas. (14ymedio)

Una carrera contrarreloj se desarrolla en las calles de Sancti Spíritus. Antes del 1 de enero las familias quieren aprovisionarse de los productos que subirán de precio en esa fecha y, especialmente, de gas licuado, una alternativa para cocinar frente al alza del suministro eléctrico.

Por estos días, al acercarse las festividades de fin de año, las familias prefieren usar para cocinar los cilindros de gas licuado, conocidos popularmente como balitas, en lugar de los electrodomésticos, más costosos, o la tradicional leña, que ensucia más.

Con el inconveniente de que, en la ciudad de Sancti Spíritus, los usuarios de gas licuado se han topado con la sorpresa de que apenas están entrando unas pocas balitas en los locales destinados a la venta de este producto. El desabastecimiento ha forzado a los clientes a hacer colas de entre cuatro y cinco días hasta que llegue un nuevo suministro.

"En el peor momento de la cola llegó la policía y la desarmó, entonces recogieron las tarjetas que identifican con un número a cada cliente para llamarlos por ese orden, pero eso tampoco ha funcionado", comentó este martes un consumidor a 14ymedio, tras esperar tres días para comprar el gas.

"En el peor momento de la cola llegó la policía y la desarmó, entonces recogieron las tarjetas que identifican con un número a cada cliente para llamarlos por ese orden, pero eso tampoco ha funcionado"

Para aplacar los ánimos y disminuir las aglomeraciones, los empleados del lugar idearon un mecanismo de llamar por teléfono a los clientes según el orden de la cola. "La idea era hacer que la gente pudiera volver a su vida normal y nosotros le avisábamos cuando podía venir a comprar el gas", detalla a este diario un trabajador del local.

"Pero la gente no se confía y sigue viniendo a hacer cola, duermen aquí afuera y, claro, la policía ha tenido que intervenir porque esa presencia permanente aquí es un peligro para la salud y se presta para todo tipo de irregularidades: coleros, reventa de turnos y hasta peleas", comenta el trabajador.

Sin embargo, los clientes tienen otra opinión. "Los turnos los están vendiendo en las calles y si no estoy aquí mirando quién entra a comprar me quedo sin nada. El ojo del amo engorda el caballo y este tipo de cola hay que estar vigilándola constantemente porque si no, mi familia tendrá gas para julio del año que viene".

"Vienen días en que todo el mundo quiere comer en familia y pasarla bien, yo no estoy para quedarme horas y horas delante del fogón de leña", advierte Miguelina, un ama de casa que este martes cumplió cuatro días en la cola del gas licuado. "Al menos esos festejos los quiero pasar arreglada y bonita, no con peste a humo en el pelo".

Este martes la policía disolvió la cola de más de cuatro días que se había formado frente a este local de venta de gas licuado en Sancti Spíritus. (14ymedio)
Este martes la policía disolvió la cola de más de cuatro días que se había formado frente a este local de venta de gas licuado en Sancti Spíritus. (14ymedio)

Sin embargo, los consumidores no solo están apurados por la cercanía de las fiestas de fin de año y el aumento en el consumo de gas de esas fechas, sino porque en 2021 entrarán a regir también nuevos precios para el producto. De los actuales 110 pesos que cuesta el cilindro de unos 10 kilogramos en su venta liberada, el precio se disparará a 213 con las nuevas tarifas.

"Hay cosas que a uno le gusta cocinar con leña, como el lechoncito de fin de año, pero hacer también el arroz y la vianda así es un castigo", reconoce Francisco Narváez, un residente del Reparto Toyo. "Mis dos hijos son asmáticos y en esta casa cuando se enciende el fogón de leña ellos tienen que pasarse el día afuera para que no les afecte".

La otra opción son los electrodomésticos destinados a la cocción de alimentos. Desde su llegada masiva a las cocinas cubanas a principios de siglo, como parte de la "revolución energética" impulsada por Fidel Castro, dispositivos como las ollas arroceras y de presión que usan electricidad se han hecho muy populares y más del 68% de los hogares en la Isla preparan sus alimentos con estos dispositivos.

"O me paso una semana en la cola para la balita o me da un infarto cuando me llegue la cuenta eléctrica a partir de enero", se lamenta Narváez. "No hay salvación".

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