Abre sus puertas la primera residencia privada para ancianos en Cuba
Cuba
El precio más bajo en TaTamanía es de 1.080 dólares al mes, pero la ley le obliga a reservar 10% de las plazas para los "vulnerables" a una tarifa fijada por el Estado
La Habana/La Residencia Senior de TaTamanía es un hervidero de actividad en los últimos días. “No te voy a enseñar la casa completa, te voy a llevar a una habitación, para que veas cómo la tenemos equipada. Cada habitación tiene su baño, con agua fría y caliente. Hay split, ventilador, porque hay viejitos que no quieren aire…”, cuenta a 14ymedio una empleada del que será el primer hogar de ancianos privado en Cuba.
“Nosotros somos una agencia que ya lleva trabajando cuatro años. Esto de la casa permanente es lo que vamos a tener como una nueva experiencia, porque ahora es que dieron esa autorización, pero llevamos tiempo trabajando en los hogares y hospitales. Hasta ahora todo nos ha salido bien, tenemos bastantes clientes. Todos somos profesionales de la salud. El que no es médico es enfermero, el que no, es fisiatra. Por eso es que nos buscan”, añade la trabajadora, aludiendo a la experiencia que la empresa tiene, como presume en sus redes sociales, en República Dominicana. De hecho, el teléfono de contacto de TaTamanía tiene código del país vecino, y la cuenta en la que piden depositar la cuota requerida también está en Santo Domingo.
Sus fundadores son la médico pediatra Yadira Álvarez y su esposo, Rolando Pérez, ingeniero informático
A ese país llegó el año pasado, al abrir una sucursal, que ha establecido una alianza con Saritacelestec Homes, un grupo de residencias de ancianos. TaTamanía, sin embargo, nació en Guantánamo en 2023, y fue la primera mipyme privada en ofrecer ese servicio en la Isla. Sus fundadores son la médico pediatra Yadira Álvarez y su esposo, Rolando Pérez, ingeniero informático. En la lista de actores económicos del Ministerio de Economía y Planificación, está registrada con ese nombre y ese objeto: “brindar servicios de cuidado de enfermos, personas con discapacidad y ancianos”.
El pasado 26 de febrero vio, por fin, luz verde la normativa que autoriza formalmente al sector privado a gestionar residencias de cuidados permanentes y diurnos después de décadas de monopolio estatal. La ley quedó complementada con una resolución publicada en abril –y que entra en vigor el 21 de mayo– que establece las reglas de funcionamiento y control de estos servicios, así como las normas que deben seguir tanto constructivas como de prestaciones personales y sanitarias.
La ley, especifica que debe haber una reserva del 10% de las plazas para las personas consideradas “de interés social, por su condición de vulnerables”, cuyas tarifas serán las fijadas por el Estado en sus propios hogares. Si el beneficiario no puede hacerse cargo del precio, será el Gobierno quien pague, dice la norma.
Este es el talón de Aquiles de TaTamanía, cuyos precios son por ahora casi un secreto de Estado. Las empleadas evitan responder a la pregunta de cuánto costará una plaza privada y se limitan a entregar un folleto publicitario con los servicios, que abarcan cinco áreas principales: alojamiento, alimentación –con menús adaptados–, higiene y cuidados –lavandería, corte de pelo, ayuda para el baño–, medicación y salud –control en el centro y acompañamiento fuera de él– y actividades –con actividades físicas y cognitivas además de ocio–.
Saber cuánto se paga por ello es complicado, aunque si se bucea en redes se puede acabar dando con el perfil –restringido– que informa de ello. El costo más bajo es por habitación triple, con 1,35 dólares por hora, y el más elevado es el de las habitaciones privadas, por 1,75. En la Residencia Senior de El Vedado que visitó un colaborador de este diario solo hay, por el momento, dobles, cuyo precio asciende, según este empleado, a 1,5 dólares cada hora, en total y si no hay otros conceptos que aumenten el monto final, 1.080 dólares al mes.
La cantidad es impensable para cualquiera de los muchos adultos mayores que viven en Cuba sin recibir remesas del exterior, por lo que el público objetivo no puede ser otro que quienes tienen familia viviendo fuera de la Isla. De las diez camas que posee TaTamanía en sus cinco habitaciones dobles, una estaría reservada por ley a una persona vulnerable, que pagaría los 1.260 pesos previstos en la tarifa oficial, frente a los 535.680 pesos que –con el tipo oficial de cambio flotante– supone la plaza privada.
Hasta ahora, TaTamanía ha tenido mucho éxito en la Isla. La propia ley que autorizó la existencia de residencias privadas admitía en el preámbulo que “a partir del acelerado proceso de envejecimiento de la población cubana, que demanda un incremento de las atenciones, y dada la necesidad de ampliar el alcance de los servicios sociales de cuidados a personas adultas mayores o en situación de discapacidad, se requiere autorizar la prestación de tales servicios por actores económicos no estatales”.
Esta reforma ha dado la posibilidad a TaTamanía de ampliar unos servicios que, hasta la fecha, solo podía ofrecer a domicilio y en centros hospitalarios. “Los ancianos son valorados por una geriatra que trabaja tres veces a la semana en diferentes municipios, y, en dependencia de eso, ella es la que califica o no para comenzar acá en el centro. Hay tres modalidades: permanentes, personas que se mantienen ‘diurnos’ –el horario es de 8 a.m. a 6 p.m.–, que van y vienen el mismo día, y los temporales”. Estos últimos, previstos para quienes se quedan un período breve de tiempo mientras su cuidador sale de viaje.
Llama la atención en la publicidad de la empresa que destaquen que algunos de sus profesionales son “médicos y enfermeras desvinculados del sector público”. No se sabe cuánto cobra una enfermera que trabaje en TaTamanía, pero distintos testimonios publicados en la prensa independiente indican que los salarios en este mercado pueden ir de 20.000 a 30.000 pesos para un enfermero, frente a los 5.000 o 7.500 en el sector estatal. En el caso de los auxiliares, el sueldo puede ser hasta cinco veces mayor en el sector privado. Para conseguir la habilitación es obligatorio hacer un curso, cuyo precio está fijado por el Estado en 500 pesos, y que en TaTamanía han estado haciendo estos últimos días.
La residencia en El Vedado, con sus diez camas es el comienzo, pero las necesidades en una Isla en la que al grave problema de envejecimiento se suma la huida masiva de jóvenes desborda no solo al sector estatal, sino a unos incipientes privados con serias dificultades para poder crecer en un contexto de profunda crisis económica.