Agredida por su esposo, Lisney Cárdenas agonizó ocho horas en Camagüey
Feminicidio
La víctima, de 26 años, deja dos hijos huérfanos en una comunidad rural donde los vecinos intentaron salvarla mientras tardaba la ambulancia
La Habana/Lisney Cárdenas Bruzón quería vivir. Lo repitió, según los testimonios recogidos en La Tomatera, mientras los vecinos intentaban contenerle las heridas con los pocos recursos que tenían a mano. Tenía 26 años, dos hijos pequeños y había sido atacada brutalmente en la tarde del 3 de junio, presuntamente por su esposo, Jorge Vázquez Hernández, de quien se encontraba en proceso de separación. Murió en la madrugada siguiente, después de más de ocho horas de agonía.
El crimen ocurrió en La Tomatera, una comunidad rural del municipio camagüeyano de Florida, adonde Lisney acudió a la casa del presunto agresor después de que este la llamara para “conversar”, según informó este sábado el Observatorio de Género de Alas Tensas. Allí fue agredida de forma violenta. Uno de sus hijos, un niño de unos tres años, habría presenciado el ataque. La joven deja además una niña de alrededor de ocho años.
En La Tomatera, la muerte de Lisney ha dejado una mezcla de dolor, rabia e impotencia. Vecinos y conocidos la describen como una muchacha querida, madre joven, con una vida todavía por delante. Su asesinato no solo golpea a una familia. También expone, una vez más, la indefensión de muchas mujeres cubanas frente a parejas o ex parejas violentas y la soledad en que quedan cuando el Estado no ofrece mecanismos eficaces de protección.
Las fuentes consultadas por el observatorio aseguran que el consultorio local llevaba más de un año sin médico de familia estable
Según las verificaciones realizadas por Alas Tensas, la agresión ocurrió en la tarde del miércoles. Después comenzó una carrera desesperada por salvarla. Pero en La Tomatera, como en tantos poblados rurales de Cuba, la ayuda no llega de inmediato. Los apagones complicaron las comunicaciones y una persona tuvo que trasladarse en moto hasta Florida (a unos 25 kilómetros) para solicitar auxilio. Mientras tanto, los vecinos hicieron lo que pudieron.
Las fuentes consultadas por el observatorio aseguran que el consultorio local llevaba más de un año sin médico de familia estable. La ambulancia, según esos testimonios, tardó varias horas en llegar. En ese tiempo, Lisney permaneció con vida, consciente de sus hijos y aferrada a la posibilidad de sobrevivir.
Con este crimen, 14ymedio contabiliza 26 muertes por violencia machista en Cuba en lo que va de 2026. Alas Tensas, por su parte, reporta 30 feminicidios en lo que va de año, además de 19 intentos de feminicidio y un asesinato de un hombre por motivos de género. La cifra casi duplica los 16 casos verificados por la propia organización en igual fecha del año anterior.
Los habitantes de La Tomatera lucharon por salvar a Lisney con lo poco que tenían
En el caso de Lisney, ese peso cae ahora sobre dos niños. Una niña de ocho años y un pequeño de tres crecerán sin su madre. El menor, de acuerdo con los testimonios recabados, habría visto la agresión. Alas Tensas recomendó atención psicológica especializada y acompañamiento integral para los hijos y familiares de la víctima, una demanda que rara vez encuentra respuesta institucional en la Isla.
Los habitantes de La Tomatera lucharon por salvar a Lisney con lo poco que tenían. Esa imagen, la de una comunidad intentando detener la muerte mientras la ayuda tarda en llegar, atraviesa el caso con una dimensión especialmente dolorosa. Es la realidad de una mujer asesinada presuntamente por quien debió respetar su decisión de separarse. Es, además, el reflejo de un país donde la vida de una joven madre depende por completo de una moto, de una llamada interrumpida por el apagón y de una ambulancia que tarda demasiado en llegar.