"Hay que andar a cuatro ojos cuando se camina por La Habana"

Los agujeros se multiplican en las calles de la capital, poniendo en peligro a los transeúntes

Uno de los hoyos de la calle 106, en Marianao. (14ymedio)
En Marianao, en la calle 106, se acumulan hasta cuatro enormes agujeros, dejados también por Aguas de La Habana en medio de la calle. (14ymedio)

En la más famosa intersección de La Habana, Avenida 23 con calle L, donde está la heladería Coppelia, un hoyo acecha a los transeúntes. "Fácilmente se me va un pie por ahí y, con la situación que hay en los hospitales, seguro que ni yeso tienen", dice un joven al pasar.

El equipo de la Unión Eléctrica que se encarga de los registros públicos ha creado allí una enorme trampa al dejar partida la tapa de cemento que los cubre.

Rumbo al Malecón, en La Rampa, la acera quedó dañada hace dos años por la instalación de tuberías eléctricas soterradas y nuevas luminarias. Como si nada importara, los encargados de las obras rompieron varios metros de contén y sellaron todo con cemento.

Allí donde una vez hubo un bello e histórico granito flanqueado por mosaicos, ahora solo queda una franja gris y opaca. "Son unos chapuceros, mira cómo dejaron la acera. Para colmo, dejan huecos en donde cualquiera se puede partir un pie. Hay que andar con cuatro ojos cuando se camina por La Habana", decía una vendedora de maní a los que esperaban en la cola del helado.

Esquina de la Avenida 23 y L. (14ymedio)
Esquina de la Avenida 23 y L. (14ymedio)

Otro registro, esta vez de alcantarillado, ha quedado sin cubierta nada más y nada menos que en la transitada esquina de Infanta y San Lázaro, justo a la salida de la librería Alma Mater. El peligro del hoyo preocupa, ya que muchas personas mayores acuden a cobrar la pensión a la oficina de Correos que hay a escasos metros. "Vienen corriendo y tapan lo que sea cuando ya es demasiado tarde. Mientras nadie caiga y se fracture una pierna o una cadera, no hacen nada, a nadie le importa. Estamos viviendo una desidia estatal sin precedentes", lamenta un peatón.

En Marianao, en la calle 106, se acumulan hasta cuatro enormes agujeros, dejados también por Aguas de La Habana en medio de la calle

En Marianao, en la calle 106, se acumulan hasta cuatro enormes agujeros, dejados también por Aguas de La Habana en medio de la calle. Y ya hace tiempo. El agua y los residuos se acumulan en estos sucios huecos que la empresa estatal dejó abiertos "con mucho ímpetu", según recuerdan los vecinos, para luego parar los trabajos sin más noticias.

La misma empresa estatal, dicho sea de paso, ocasionó el pasado septiembre un socavón, en el reparto de Lawton, que dejó un edificio al borde del colapso.

"El barrio está cundido de dengue y esas piscinas naturales son el criadero perfecto para los mosquitos que transmiten la enfermedad. Todo indica que quisieron hacer honor a nuestro barrio, porque a esta zona se la conoce como reparto Los Hoyos", bromea amargamente una vecina.

"Trampa" para transeúntes en Zapata, entre 2 y Paseo, La Habana. (14ymedio)
"Trampa" para transeúntes en Zapata, entre 2 y Paseo, La Habana. (14ymedio)

Roberto, un trabajador por cuenta propia, relata a 14ymedio el impacto que le produjo un accidente que vio hace más de un año junto a la sede del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en el municipio de Plaza, donde vive.

"Estaba esperando por mi turno para hacer los trámites de la licencia por cuenta propia, cuando vi caer delante de mis ojos a una señora mayor dentro de lo que parecía la cisterna de ese sitio. Era como un tanque enterrado y la boca estaba cubierta solo con un cartón, por lo que el peso de la mujer hizo que cediera. Ayudé a sacarla junto con otro hombre y rápido la montamos en el primer carro que vimos", recuerda. Le impactó especialmente ver la pierna de la mujer partida en varias partes. "Jamás olvidaré eso".

Cuando Roberto regresó para recoger su carné, el remedio había llegado, en forma de plancha de metal para tapar el hueco. Demasiado tarde.

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