Aumentan las redadas de la Policía cubana para confiscar las parabólicas

Se trata de evitar que la población vea las imágenes de las manifestaciones del 11 de julio

Las antenas parabólicas siempre han estado perseguidas, pero en los últimos años las redadas para detectarlas habían disminuido en La Habana. (DirecTV)
Las antenas parabólicas siempre han estado perseguidas, pero en los últimos años las redadas para detectarlas habían disminuido en La Habana. (DirecTV)

Las ilegales antenas parabólicas, utilizadas por los cubanos para acceder a la televisión proveniente de Florida, vuelven a estar en la diana de la censura para evitar la difusión de las imágenes de las protestas del pasado 11 de julio en la Isla. Aunque siempre han sido perseguidas, en los últimos años las redadas para detectarlas habían disminuido significativamente en La Habana.

"Desde hace días estamos sin servicio", cuenta a 14ymedio Juvenal, un jubilado residente en Cayo Hueso, Centro Habana, que desde hace más de diez años disfrutaba del servicio a través de un cable escondido en supuestas tuberías de agua que llegaba hasta su domicilio. "Este barrio está todo cableado, esta es zona de antena parabólica y aquí hay familias que solo ven esos canales".

Últimamente, los operativos policiales para detectar estos dispositivos se han hecho más frecuentes, hasta el punto de que en amplias zonas de la ciudad los dueños de antenas parabólicas han preferido suspender el servicio a la espera de tiempos mejores. "Lo cortaron hasta que las cosas se calmen", explica Juvenal.

Entre las apretadas calles y cuarterías muy pobladas de Centro Habana abundan estas antenas, unos de los primeros elementos tecnológicos, a finales de los noventa, que provocó un cambio en el consumo de contenidos audiovisuales en la Isla, seguido del paquete, las memorias USB y, desde hace casi tres años, la conexión a internet desde los móviles.

Los dispositivos de DirecTV con su correspondiente plato para captar la señal televisiva siguen dominando en las barriadas más pobres

Después de más de dos décadas de reinado de las parabólicas clandestinas y de diez años con el paquete centralizando los contenidos, muchos cubanos prefieren ahora asumir el control de lo que quieren ver y confeccionan su propia lista de programación, pero los dispositivos de DirecTV con su correspondiente plato para captar la señal televisiva siguen dominando en las barriadas más pobres.

"Aquí hay gente que no puede pagarse un paquete de datos para navegar por internet ni comprar el paquete todas las semanas, pero casi en cada casa se ve la antena porque el que no la paga directamente tiene a alguien que le pasa una extensión para que la vea", explica Mary, vecina de las cercanías de la iglesia del Carmen, en la calle Infanta esquina a Neptuno.

"Siempre ha sido algo que hay que hacer a escondidas pero ya hace algún tiempo no hacían redadas policiales", explica esta habanera. "Como yo vivo en una azotea, nada más veíamos llegar las patrullas de la policía, cortábamos los cables y los tirábamos para abajo para que no supieran a cuál casa estaban conectados".

En el nodo central está el propietario de la antena parabólica, que decide qué programas se ven en qué momento. Desde su aparato decodificador, una maraña de cables llega hasta otras viviendas que pagan una cuota mensual que no supera actualmente los 300 pesos por 24 horas continúas de transmisiones. "Yo tengo al menos dos cables de dos distintas fuentes, porque con uno veo unos canales y con otro los demás", explica Mary.

"Aquí lo que más se ve son los programas de Miami de América TeVé, también Telemundo, la CNN en Español y otros que ofrecen series, documentales y telenovelas", puntualiza la mujer. "Hace años que no cambio para los canales de la televisión cubana porque ya estoy acostumbrada a ver estos y los de aquí me aburren".

"La dueña de la antena nos dijo que íbamos a estar varios días sin el servicio porque se le tiró la policía a otros que tienen una antena a doblar de esta cuadra y decidió no arriesgarse y desinstalar la de ella hasta que se acaben los operativos", cuenta. "Le dijeron que no quieren que la gente vea las imágenes de las protestas".

En Cayo Hueso se suman también los problemas técnicos "porque la señal está fuera del barrio, y la accesibilidad a los equipos se ha reducido" y "hay que estar inventando", cuenta a este diario uno de los jóvenes que lleva ya 16 años en el negocio de las antenas parabólicas o como él dice: "subido a las azoteas".

"Quieren mantener a la gente alejada de esa versión de la protesta popular para así poder decirles lo que ellos quieran en su noticiero"

A través de los noticiarios de América TeVé, Univisión, Telemundo y otros canales estadounidenses que tocan ampliamente la temática cubana, muchos cubanos han accedido a los videos con las manifestaciones y la represión policial, por ejemplo. Por ese camino también han sabido de la condena internacional hacia la violencia oficial y de las numerosas detenciones.

Para el propietario de una de estas antenas que brinda servicio a más de una treintena de familias en la barriada de Los Sitios, la relación entre los operativos de desmantelamiento de estos dispositivos y las protestas del 11 de julio resulta evidente. "Quieren mantener a la gente alejada de esa versión de la protesta popular para así poder decirles lo que ellos quieran en su noticiero", explica a este diario bajo anonimato.

El pequeño empresario tiene varias antenas con sus cajas decodificadoras colocadas en diferentes casas y un hermano le envía desde Miami las tarjetas de activación para el servicio de DirecTV. Con eso y metros de cables, distribuye la señal a través de las azoteas, de un balcón a otro e, incluso, con el ingenioso truco de pasarlas por falsas tuberías de agua.

"Hace unos meses siempre tenía algún cliente que se quejaba cuando yo ponía muchas noticias, porque ellos preferían ver reality shows o telenovelas, pero desde que pasó lo de las protestas la gente llamaba para que le pusiera más tiempo de noticieros y comentarios de actualidad", cuenta el dueño del negocio.

"En este barrio casi que podías caminar por la calle y unir las frases de los programas de Miami a medida que los escuchabas desde las ventanas o las puertas", comenta. "Era cosa de tiempo que la policía se tirara, porque la gente se estaba enterando mucho y eso no les conviene". No obstante, considera que "esto pasará porque ya no pueden controlarlo ni tampoco pueden seguir agregando más molestias a la gente".

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