En la calle Monte, la basura tiene preferencia de paso
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Un vertedero que se extiende por más de una cuadra obliga a los peatones a caminar entre triciclos y camiones
La Habana/En la calle Monte, una de las avenidas más populares de La Habana, se ha establecido una nueva jerarquía vial. La prioridad la tiene la basura, después los vehículos y, si queda algún espacio, es para los peatones. En la esquina de Antón Recio, una montaña de desperdicios ha crecido tanto que ya se extiende por más de una cuadra y se ha adueñado de la vía pública, bloqueando el paso por la acera.
Este miércoles, el gigantesco basurero reinaba en la avenida. Con sus cajas de cartón, bolsas reventadas, envases de plástico, papeles y trozos de viejos electrodomésticos, el vertedero formaba una cordillera irregular junto a los portales donde una vez latió la vida comercial de la avenida. La acumulación de residuos cubría también parte del pavimento en el que se disputaban espacio los triciclos eléctricos, los almendrones que hacen de taxis colectivos y la gente.
Quizás pronto algún indignado transeúnte decida portar su propio cartel para advertir a los conductores: "Precaución, personas caminando"
Una mujer y un niño caminaban junto al basurero, a pocos centímetros de las motocicletas y los camiones. Al pasar junto a ellos una camioneta, treparon sobre las inmundicias para no ser arrollados. Puestos a elegir entre el peligro de los microbios o ser golpeados por un vehículo, optaron por arriesgarse con las miasmas. "Vamos a tener que lavar esos tenis", lamentó la madre del pequeño nada más verlo hundir las suelas entre cáscaras de plátano y otros restos de comida difíciles de identificar.
Históricamente asociada al comercio y al movimiento constante de mercancías, Monte ha pasado a ser una vitrina de la cochambre que recorre toda la ciudad y todo el país. Hasta las autoridades han terminado por reconocer que los llamados microvertederos se han transformado en megavertederos. En esta calzada la basura no ocupa una esquina, sino que se ha adueñado también de los portales, las aceras y la vía.
Aunque todavía nadie ha colocado una señal que advierta del peligro, quizás pronto algún indignado transeúnte decida portar su propio cartel para advertir a los conductores: "Precaución, personas caminando".