El camarón cubano está tan flaco que no se puede exportar

Ante la falta de pienso de calidad, les dan harina de tilapia, que no les permite crecer al ritmo adecuado

Por décadas, el consumo de camarones en Cuba se ha visto como un lujo. (Trabajadores)
Por décadas, el consumo de camarones en Cuba se ha visto como un lujo. (Trabajadores)

Entre un cerdo y un camarón hay poca diferencia en Sancti Spíritus, al menos en cuanto a la comida que reciben. A falta de piensos balanceados, las granjas y las piscifactorías echan mano de lo poco que se produce en la provincia: la tilapia. Toneladas de pescado son convertidas en polvo para salvar unos sectores que se hunden por falta de recursos.

"Eta es el menor de nuestros problemas, cuando las primeras lluvias empezaron a afectarnos ya estábamos en crisis", explica a 14ymedio un trabajador de la empresa camaronera de Tunas de Zaza, con una extensa área dedicada a la acuicultura y que lleva meses con problemas para alimentar a los miles de crustáceos que se crían en sus estanques.

Con las recientes lluvias asociadas al fenómeno meteorológico y las inundaciones que dejó en amplias zonas del territorio espirituano, las autoridades se apresuraron a informar de que, aunque Eta no causó daños en la infraestructura de la camaronera, "sí se verá afectado el desarrollo de la especie debido a la turbiedad del agua con la que se abastecen los estanques".

Con la crecida de los ríos, "principalmente el Zaza y otros afluentes que alimentan a la conductora, se degrada la calidad del agua y la especie que está en un sistema intensivo de cultivo pierde peso", explica la prensa local

Con la crecida de los ríos, "principalmente el Zaza y otros afluentes que alimentan a la conductora, se degrada la calidad del agua y la especie que está en un sistema intensivo de cultivo pierde peso al no poder realizarse los tres ciclos diarios de alimentación", detalló la prensa oficial, una versión que escuchan con desconfianza varios trabajadores de la empresa consultados por este diario.

"Desde diciembre del año pasado no entra pienso y los estamos alimentando con polvo de tilapia, pero sin otros añadidos", reconoce un empleado que ve en esa práctica "algo para resolver de inmediato y que no se mueran los animales" pero que no puede mantenerse a mediano plazo. El problema principal de esa práctica es que "el camarón no crece a buen ritmo y además los consumidores no reciben la tilapia".

La tilapia, un pescado de agua dulce que comenzó a ser introducido en la Isla a finales de los años 60, es poco valorada entre los comensales por su supuesto "sabor a tierra". En el país existen diversas variedades para suplir la falta de pescados marinos en la dieta actual de los cubanos y se utilizan para la elaboración de croquetas y embutidos.

Ahora, el sector estatal de los mariscos vive su propia crisis. "Cuando el camarón no crece al ritmo esperado se gasta tiempo y recursos pero al final se obtiene un animal de baja calidad que es muy difícil colocar en los mercados internacionales", detalla Ramiro Pascual Lugo, un ingeniero especialista en el tema que se jubiló hace tres años, tras más de dos décadas en el sector. 

"Aquí se ha usado de manera tradicional un tipo de pienso seco que tiene varios compuestos pero los principales son pescado y harina de trigo", detalla Lugo. "En la alimentación de las distintas etapas del ciclo de cría se utilizaba el alimento peletizado, que es como una bolita, que muchas veces también incluía calamares y demás y otros animales marinos". El ingeniero señala a la industria de Santa Cruz del Sur en Camagüey como el centro donde se elaboraba "el mejor pienso" del país, pero "ahora la fábrica apenas produce porque no tiene materias primas".

"La industria camaronera cubana está concebida de una manera que el objetivo principal es que el producto se exporte, pero mis colegas que todavía trabajan en Tunas de Zaza me confirman que hace meses en que la mayor parte de los que producen se tiene que quedar en el mercado interno, porque con solo tilapia desde el inicio de su vida no se logra un animal de excelencia".

Por décadas, el consumo de camarones en Cuba se ha visto como un lujo. La pesca de mariscos en la plataforma insular o en piscifactorías está fuertemente controlada por el Estado, que tiene también estricta vigilancia sobre la comercialización del producto. En las carreteras las langostas y camarones son de los productos más buscados en las requisas policiales, junto a la carne de res, el cacao, el café y el queso.

Pero no es la primera vez en las últimas semanas que los directivos del sector camaronero advierten de las dificultades para la industria. Recientemente, funcionarios de la Unidad Empresarial de Base Cultivo del Camarón en la provincia explicaron que la situación epidemiológica derivada del coronavirus era una de las causas por la que no alcanzará las metas anuales previstas.

El producto obtenido en esas condiciones no cumple con los requisitos internacionales y la cadena Cimex se ha visto obligada a venderlo en el mercado nacional en formatos de 800 gramos y de 2 kilogramos, según explicó a la prensa local Luis Orlando Rodríguez Gutiérrez, director de la Unidad Empresarial de Base Cultivo del Camarón. 

Sin embargo, en la tienda en divisas Zona +, mencionada por Rodríguez, los empleados aseguraron a este diario que desde que abrieron en julio pasado solo han recibido una vez el producto

Sin embargo, en la tienda en divisas Zona +, mencionada por Rodríguez, los empleados aseguraron a este diario que desde que abrieron en julio pasado solo han recibido una vez el producto y el suministro no superó las 200 cajas. "Eran pequeños y venían con cabeza por lo que no tuvieron mucha salida además de que el precio era alto, las cajas más pequeñas estaban por encima de 25 dólares la unidad".

En el mercado negro espirituano los clientes no parecen preocupados por la baja talla de los crustáceos. "Hemos comido más camarón este año que en mucho tiempo, porque como no están llegando turistas y tampoco pueden vender el animal tan chiquito, entonces la posibilidad de que te toquen la puerta y te lo ofrezcan es mayor", comenta una residente en las cercanías de Tunas de Zaza. 

"Aquí la preocupación no es por hoy o por mañana, porque si no logran exportar los camarones van a seguir vendiéndose en las calles, estamos preocupados porque si la situación sigue así ya ni siquiera vamos a tener de los chiquitos y aquí hay muchas familias que viven de ese negocio", lamenta. "¿Y cuando se acabe la tilapia qué van a comer?"

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