La construcción de viviendas en Cuba cayó un 83% desde 2021
Construcción
Sin apoyo del Estado, se hizo el 67% de las terminadas en 2025 y el 97% de las que están en proceso
Madrid/En el grupo de materiales de construcción de Santiago de Cuba se las saben todas. “Cemento Perla gris p350, de 42 kg de uso general. Cero inventos, ni trucos”, anuncia un vendedor que promete factura y garantía y ofrece recogida en el almacén o envío a domicilio a 9.000 pesos el saco. Pero todos saben qué pregunta hay que hacer. Si no da la dirección, desconfían. Tubos galvanizados, losetas de porcelana, techos de plástico y sanitarios: en esta página se puede encontrar hasta cortinas. De tanto en tanto, una mipyme se promociona. Aquí son ya 14.000 pesos el saco, pero las garantías aumentan.
Según un cálculo estimado, para levantar por esfuerzo propio una casa de unos 50 metros cuadrados se pueden necesitar aproximadamente 130 sacos de ese tipo, un gasto de aproximadamente 1.820.000 pesos solo en cemento. Pese a ello, en Santiago de Cuba la actividad va a toda máquina, al menos en términos relativos. En 2025, en la Isla se estaban construyendo 110.647 viviendas, el 97% de ellas por esfuerzo propio –107.462 frente a solo 3.185 que hizo el Estado–, y de ellas, 45.445 en la capital oriental, casi la mitad.
La única provincia capaz de hacerle sombra a Santiago es Camagüey, con 20.360, y ya a buena distancia Granma, con 9.811, y Guantánamo, 6.237. Si se miran los datos del sector, publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadística e Información (Onei), queda en evidencia cómo los fenómenos naturales activan a la fuerza la construcción de viviendas. Las zonas más afectadas por seísmos y huracanes –Pinar del Río, que ha recibido el embate principal de varios de ellos, se ubica en quinta posición– son las que más casas levantaron en 2025.
En la cola, están Mayabeque (130), Ciego de Ávila (180) y La Habana (277), aunque en esta última los gastos por reparaciones no hacen más que pasar factura a los residentes de una urbe que se cae en pedazos. En la capital, el saco de cemento ronda los 13.000 pesos como promedio, a los que se deben sumar unos 2.000 pesos para el transporte.
Todos esos datos hacen referencia a las casas que están en algún momento de la fase constructiva, más de 35.000 a punto de finalizar. Pero el dato de las que se terminaron es desolador: apenas 5.493 viviendas –1.934 menos que en 2024– de las 12.183 proyectadas en el plan económico anunciado a principios de año. Además, el patrón se repite. Más del 67% (3.702) las levantaron sus propietarios, frente a las 1.791 (32%) que hizo el Estado.
El ritmo es, por otra parte, tan preocupante como lo suele ser el de todas las industrias nacionales. En 2021, un año nada bueno –tampoco– para el sector, se terminaron 32.874 viviendas, cantidad que bajó muy significativamente el año siguiente, hasta 18.645, por los efectos de la pandemia. La leve recuperación de 2023, cuando se acabaron 20.232 fue un mero espejismo, ya que en 2024 solo se levantaron 7.427. La caída en cinco años asciende al 83,3%.
Las estimaciones divulgadas oficialmente indican que el déficit habitacional en la Isla es de unas 800.000 casas, aunque la fuerte caída demográfica pone en cuestión estos datos. En Cuba se da, por otra parte, la paradoja de que muchas viviendas se encuentran vacías por la emigración, pero a la vez sigue habiendo familias enteras hacinadas en pequeños cuartos o casas a punto del derrumbe.
La escasez de los materiales es una de las bases de los problemas. Solo hay un insumo cuya elaboración creció este 2025, el cemento gris. El repunte es ligero –casi un 10% más que el año anterior–, pero significativo en un país en el que todo va en negativo y previsiblemente se debe a las mejoras ejecutadas en dos plantas clave. El pasado año se ejecutó una remodelación en la fábrica de cemento Karl Marx, de Cienfuegos, a cuya rehabilitación contribuyó una empresa española. También 26 de Julio (en Nuevitas, Camagüey) y Moncada (Santiago de Cuba) modernizaron sus instalaciones en 2024 con vistas a aumentar la producción para responder a la demanda de las numerosas plantas fotovoltaicas y aumentar la captación de divisas con la exportación.
El resto de los insumos no han experimentado tal bonanza ni de lejos. La arena y la piedra descendieron más ligeramente, pero el prefabricado de hormigón cayó más de un 56% y la la fabricación de barras de acero corrugadas, que ya era paupérrima, se desplomó un 80%: en 2025 solo se produjeron 500 toneladas, frente a las 2.300 del pasado año. La situación obliga a importar productos, encareciendo y, por tanto, complicando mucho más aún el proceso y no sorprende la fiebre que hay en el país por las viviendas con contenedores reciclados que trajeron paneles solares a la Isla desde China.
En 2025 se destinaron 75.754 millones de pesos al montaje y construcción industriales y la gran mayoría se fueron al sector energético
En los últimos meses han proliferado las notas en la prensa provincial sobre este tipo de soluciones, alcanzando su cénit este fin de semana, cuando Miguel Díaz-Canel y su primer ministro, Manuel Marrero, asistieron a la entrega de las dos primeras viviendas modulares construidas con contenedores marítimos inauguradas en Nuevo Vedado. Las beneficiarias fueron dos mujeres solas con hijos menores, aunque según el arquitecto Abel Tablada no son una solución ideal, aunque lo sea en este contexto. “Mi impresión es que para familias que han perdido todo, o para jóvenes que comienzan su adultez sin haber podido heredar nada, obtener una casa contenedor es una mejoría considerable para sus vidas y esta solución, a pesar de las mejoras adicionales que puedan tener es bienvenida”, ha dicho en redes sociales.
El informe de la construcción en 2025 deja otro dato destacado, al valorar los trabajos del sector en actividades económicas. Aquí no facilita la Onei las unidades, sino el monto de dinero invertido, que subió un 36,1% comparado con 2024. En 2025 se destinaron 75.754 millones de pesos al montaje y construcción industriales y la gran mayoría se fueron al sector energético (suministros de agua, luz y gas), 29.543,8 millones, previsiblemente por la proliferación de parques solares, aunque también en agua se hicieron inversiones significativas. La cifra es el 39% del total y supone un 450% más que el año anterior, cuando solo se destinaron 6.571 millones de pesos.
Solo le hace sombra, una vez más, el apartado de servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler (vinculado al turismo), con 19.263 millones, el 25,4% del total, aunque ligeramente por debajo de lo invertido en 2024. Algo más lejos queda la industria manufacturera, con el 15,6% (11.800 millones de pesos) y el resto se divide en cantidades mucho más pequeñas.